martes, marzo 15, 2011

¿Quién fabrica a quién?

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El culebrón de los chivatos continúa. Ahora intentan demostrar cómo se “fabrican” disidentes entre los artistas cubanos, y para ello han destapado al informante Frank Carlos Vázquez, el agente Robin, a quien muestran como un “artista plástico” al que presuntamente quisieron utilizar para “desestabilizar” al estado cubano.

Las revelaciones siguen siendo las mismas verdades de Perogrullo: que si la USAID financia posibles brotes de rebeldía en Cuba, que si Washington persiste en apoyar a la disidencia, que si se inventan patrañas porque en Cuba todo está de maravillas… Esta vez, al parecer, han tratado de penetrar a los artistas cubanos para voltearlos en contra de su revolución socialista.

¿Y quién es este artista?

Un repaso por los buscadores inmediatamente nos devuelve la ausencia total de una obra digna de destacarse. La única referencia a Frank Carlos Vázquez, previa a su repentina fama actual como “agente Robin”, está en la página de otro pintor pinareño, David González, un desconocido con casi nula presencia o premios internacionales, y que replica Ecured situando a Frank Carlos Vázquez como poseedor de uno de los cuadros de González en su galería personal, y a quien no se alude más que como “galerista y promotor cultural”.

Artistas plásticos valiosos abundan y radican en Cuba, con sobrado reconocimiento y prestigio en todo el mundo. Pero ninguno parece tener ganas de ser agente de la seguridad. Por el contrario, son los artistas plásticos quienes, desde las épocas de mayor represión, buscaban la manera de comunicar a la gente, mediante exposiciones y performances en extremo contestatarios, su incomodidad con la política cubana.

Desde Arte Calle a Tania Bruguera, el gremio de la plástica siempre se destacó por su rebeldía, aún sin la más mínima ayuda del exterior. Este vago que vivía del trapicheo con obras de arte no está autorizado a hablar en nombre de los artistas cubanos, porque él, sencillamente, no es uno de ellos.

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