sábado, enero 22, 2011

La Ley y el Desorden: AJC.

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Casi podía escuchar de fondo el tema de Law & Order de Mike Post, quizás en versión salsa, cuando leí la noticia de que, finalmente, la Asociación Jurídica Cubana consiguió la tan peleada vista oral en el Tribunal Supremo para ventilar su demanda, nada más y nada menos que contra el mismísimo Ministerio de Justicia.

Esta ONG sin fines de lucro, desde el 2007 anda enfrascada en la lucha por su legalización. En abril de ese año la AJC presentó sus primeros papeles, respaldada por la más estricta observancia de la legalidad, y sólo después de un año sin recibir respuesta, el Tribunal Provincial falló en su contra, a todas luces con poco sostén legal y sí muchas razones políticas para hacerlo. ¿A quién en la cúpula del gobierno podría interesarle una agrupación de abogados que todo el tiempo se la pasa cuestionando sus métodos, y probando un sinnúmero de alteraciones que el poder realiza habitualmente a las leyes que él mismo recompuso?

El peloteo no habría pasado a mayores, si no fuera porque los afectados eran un grupo de abogados independientes, disciplinados y profesionales. No valía aquí sepultar un hecho tan concreto como la violación de esa legalidad que, quiéralo o no, rige a la sociedad cubana actual. La demanda la recibió entonces María Esther Reus, ministra de justicia, por no responder en el tiempo establecido a la solicitud de la AJC.

Un momento, un momento… ¿Cómo? ¿Una ministra cubana acusada por una asociación de abogados nacionales renegados y en el marco de sus propios tribunales? ¡Objeción, su señoría!

Denegada. Este viernes el Tribunal Supremo no tuvo más remedio que hacer frente a la demanda. Cerraron las instalaciones a cualquier otra vista programada, y como suelen hacer con los juicios más delicados, dejaron a un lado el perfil público de la justicia en la isla, y no hubo curiosos asomados al interior de la sala. Por la parte acusadora sólo se permitió la entrada a Wilfredo Vallín, presidente de la AJC, el cual, según declaraciones hechas a Diario de Cuba, asegura todo transcurrió en un ambiente de tranquilidad.

Para dentro de veinte días ese tribunal está en la obligación de emitir un dictamen, y si bien a nadie puede caberle en la cabeza que la señora ministra salga con algún tipo de correctivo, al menos ya no será tan fácil seguir dilatando la legalización – o en su defecto, la definitiva ilegalidad de esta organización con algún pretexto traído por los pelos – ni en lo sucesivo seguir tapando tan descaradamente las habituales arbitrariedades del pretendido orden público.

La buena noticia es que ya se está abriendo camino, dentro de los estrechos límites de lo que una dictadura estima como legal, esta Asociación Jurídica Cubana, esta agrupación que ofrece asesorías en cuanto a las poco conocidas leyes cubanas, divulgando pactos de la ONU, firmados por el gobierno cubano, como el de Derechos Civiles y Políticos y el de Derechos Económicos. Sociales y Culturales, esos que todavía a ningún dirigente o periodista oficial se le ha ocurrido divulgar dentro de la isla, y mientras, publica también en su sitio web cosas tan esenciales como la norma de que los agentes del Ministerio del Interior necesitan autorización judicial para citar o detener a un ciudadano. Oh, sorpresa.

De cierta forma, el espíritu de civilidad que siempre trata de transmitir la famosa serie creada por Dick Wolf, pareció refractarse este viernes sobre las calles de La Habana. Todavía a ratos creo escuchar el clásico solo de clarinete del tema original de mi policíaco favorito, en tiempo de salsa.


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sábado, enero 15, 2011

Para comer león.

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Desde hace años en la costa caribeña de México existen serias preocupaciones por la imparable expansión del pez león. Este bello pero mortal espécimen ya tiene reportes fatales en países como Panamá, Venezuela o Dominicana, y en México al parecer los sitios más afectados han sido Yucatán y Quintana Roo, con riesgo especial para áreas turísticas tan visitadas como la Riviera Maya. Es este un pez muy usado como mascota en acuarios públicos y privados, pero cuyo veneno puede llegar a matar a un ser humano, y ni hablar de sus potencialidades como depredador: puede devorar a peces casi de su mismo tamaño y cuanta cosa viva pase por su lado, incluyendo a los de su propia especie.

La situación con este bicho parece haber salido de una película americana: seis peces león rojos del Pacífico (pterois volitans), escaparon de un acuario en Bahía Bizcayne, Florida, aprovechando los destrozos del huracán Andrew en agosto de 1992, A partir de ese momento, una criatura como esa, que de tan veloz reproducción debieron llamarle “pez conejo” o “pez curiel”, no tardó en diseminarse por el Caribe, en lo que probablemente sea el comienzo de un desastre ecológico sin precedentes, en tanto el pez león, originalmente emplazado entre el Pacífico Sur y el Índico, no tiene enemigos naturales en el Caribe, a no ser… los cubanos.

No es la primera vez que en los países con costas al Caribe se ha manejado la posibilidad de comerse al pez león para tratar de contener la fatal avalancha de su poder destructivo, pero hasta el momento la iniciativa sólo ha tenido consecuencias oficiales en Cuba, una nación hambreada donde peores ocurrencias se han visto – por sólo citar una, reciente, la hemorragia de las clarias, pez capaz de arrastrarse por tierra durante varios días y que acaba hasta con los pollos – y donde no se pueden dejar a un lado las fuentes alternativas de alimentación sin antes echar la pelea.

Puede que el pez león sea comestible, pero el muy pendenciero no se deja atrapar sin ofrecer antes una buena defensa con toxinas mortales. Aparentemente la potencia de su veneno desaparece media hora después de muerto, pero la mesa regular de los cubanos debería contar con bocados menos peligrosos como... el camarón, la langosta o el pargo. Si el pez león está acabando con ellos con más fuerza que el turismo y las exportaciones, si los cubanos rara vez se topan ya con mariscos y peces reales, algo podrían hacer las autoridades al respecto, no sólo promocionar el fino manjar como si se tratara de un tesoro alimentario que nos ha regalado la providencia. Podrían poner a las Brigadas de Respuesta Rápida a exterminar peces león en lugar de mandarlos a gritar frente a las casas de los opositores, o dedicar a su captura los mismos recursos que se malgastan en publicidad mundial por la liberación de los cinco espías.

A fin de cuentas, el pobre pez león, una criatura que no tiene responsabilidad alguna respecto a su comportamiento, no va a afectar tanto a la canasta básica del cubano medio como sí lo han hecho otros especímenes durante más de cincuenta años, totalmente conscientes de lo que hacían.

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El bello y peligroso pez león.

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domingo, enero 09, 2011

Cemento, ladrillo y arena: Universidad para todos.

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No es una broma, lo anunció el diario Juventud Rebelde:

“Con tus propias manos: Cómo construir y mantener tu vivienda” será el otro curso que iniciará sus actividades el próximo domingo, con el propósito de transmitir a la población imprescindibles conocimientos sobre las acciones constructivas a realizar para la ejecución de nuevas viviendas.

Los cubanos tendrán un flamante curso televisivo en el que aprenderán técnicas de construcción, elementos de cultura arquitectónica, tips para la durabilidad y diseño de la vivienda, y por si fuera poco, tendrán en los estanquillos su tabloide, con los contenidos teóricos impartidos por “profesores, científicos y especialistas de diferentes instituciones y centros de investigación del país”.

En una tierra donde la construcción privada se ha vuelto una de las tragedias sociales de mayor impacto – según la versión oficial, la mitad (!!!) de las viviendas cubanas se encuentra en regular o malas condiciones – donde los planes estatales de construcción se han venido incumpliendo sistemáticamente desde hace muchos años, y donde es normal que dos, tres y hasta cuatro generaciones convivan en una misma casa por años, hacinados en pocos metros cuadrados, en un país donde el costo de los materiales de construcción supera infinitamente al magro salario del ciudadano común, parece un chiste de mal gusto que ahora la televisión educativa se aparezca con un curso de este tipo, a no ser que, a fin de cuentas, se ponga más énfasis en el detallito de que “quienes emprendan estas acciones adquirirán necesarios elementos sobre los requisitos legales que deben cumplir”…
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¿Qué sigue después?
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Quizás, otros cursos por el mismo corte:

-. “Con tu propia creatividad culinaria: Cómo cocinar y digerir mejor la langosta termidor, el bistec uruguayo y el arroz con camarones”. Una teleclase dirigida a los imprescindibles conocimientos sobre cultura gastronómica del cubano promedio.
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-. “Con tu buen gusto para la moda: Cómo optimizar el presupuesto familiar para usar ropas y calzado de calidad. Trucos para poner parches bonitos en las rodillas de los blue jeans y para reparar zapatos viejos con engrudo de producción nacional.
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-. “Con tu creatividad mecánica”: Cómo mejorar almendrones, Ladas, Moskvich y Polski Fiats”. Teleclase para transmitir imprescindibles conocimientos sobre cómo mantener vivos automóviles con casi un siglo de construidos. Este curso tiene un diplomado especial en “Optimización del transporte urbano”, en el cual se enseñará a la población un sinnúmero de técnicas para perseguir ómnibus y camellos, con una materia especial de meditación búdica, para las largas esperas en las paradas.
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Si esto pasa, no se asombren. Desde hace mucho rato en nuestra querida patria cualquier cosa es posible.

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viernes, enero 07, 2011

Sobre cómo destituir a un comandante de la revolución.

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La nota que emitió hace apenas unas horas el Noticiero Nacional de Televisión, y que fuese divulgada por Café Fuerte, es demoledora: Ramiro Valdés fue removido de su cargo como ministro de Informática y Comunicaciones, así como Fidel Fernando Figueroa fue despedido de su puesto a la cabeza del Ministerio de la Construcción.
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Parecería que a ambos les pasó lo mismo que a tantos otros, sacudidos de la mata en el año anterior, pero no. De eso nada. Cuando se refieren al compañero ex de la construcción, se dice sin mucho remilgo que la deposición aconteció por “errores cometidos en el desempeño del cargo” (por “incompetente” el infeliz, en un rubro que, por demás, desde hace décadas permanece en estado insalvable), pero con un comandante de la revolución, una verdadera momia viviente del Moncada, el Granma y la Sierra Maestra, no es tan sencillo. Para él la cosa tiene que ser más suave, algo así: “la decisión facilitará al vicepresidente del Consejo de Ministros Ramiro Valdés la atención al sector de la Construcción, la Industria Básica y la Informática y las Comunicaciones”… En otras palabras, el histórico comandante se encargará de tareas menos comprometedoras, sólo asomando la nariz de vez en cuando por esos tres ministerios, para que en lo adelante nadie lo pueda acusar de error alguno, sino que por el contrario, él mismo pueda acusar y defenestrar a cualquiera.

Así es como se cuida a un viejo comandante de la revolución, a un compinche de los originales, a un gran maestre de la octogenaria cofradía militar. No se le dice que el despido es por “deficiente gestión”, por “incapacidad” o por “corrupción”, sino que se le reacomoda en la cúpula, inventándole algún tipo de asesoría con la que puede seguir manteniendo su vida de millonario, su búnker personal, sus amantes jóvenes y sus inagotables privilegios de vice-presidente.

Ramiro, por demás, ya ha sido destituido de cargos importantes, al menos dos veces antes, bajo condiciones y dramas especiales (los detalles los contaba muy enjundiosamente Pedro Corzo en Cuba 2.0, hace casi un año), sin que ello significase una caída estrepitosa o definitiva, como sí ocurrió con otros muchos altos oficiales y ministros.

Y es que, amigos míos, aún cuando el actual mandatario Raúl Castro dijera en su pasado discurso ante la Asamblea Nacional que cualquier dirigente fallido sería depuesto sin miramientos – refiriéndose al castigo propinado recientemente al ministro de transporte, José Luis Sierra, a la de Industria Básica, Yadira García, y al Primer Secretario del PCC en Ciudad Habana, Pedro Sáez – no se estaba refiriendo a todos los mandamases, así, en un mismo saco, sino a aquellos que permanecen por debajo de la marca Moncada-Granma-Sierra Maestra. Esa línea divisoria vela porque no se afecten los que habitan en las alturas, en el Olimpo de los líderes históricos. Se puede arrastrar a segundones de menor trayectoria, a camajanes como Aldana o Acevedo, a héroes condecorados como Ochoa, a jovenazos descarriados como Robaina, Lage o Perez Roque, pero en estos tiempos difíciles, de ahí para arriba no se toca a nadie. Ni Ramiro Valdés, ni Machado Ventura – tampoco lo habría sido el ya difunto Almeida – ellos no serán jamás acusados de incompetencia, corrupción o de ser seducidos por las mieles del poder. Mucho menos los más altos estandartes del proceso revolucionario, los hermanos Castro, esos que seguirán disfrutando de la omnipotencia divina, de quitar y poner monigotes a voluntad, sin ser ellos mismos tocados jamás, ni con el pétalo de una rosa. Ellos no serán nunca atraídos por las “mieles del poder” porque no lo necesitan: ya están desayunando esas mieles, cada mañana, hace medio siglo.

Al decir del propio general Raúl Castro: “Quien mienta, sea quien sea, debe ser removido definitiva y no temporalmente del cargo que ocupa y, después del análisis de los organismos correspondientes, también separado de las filas del Partido Comunista”…

La salvedad que no se filtró en la Asamblea Nacional es esta: los que estamos de Ramiro para arriba tenemos licencia para mentir.


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jueves, enero 06, 2011

El Rufo que quiero recordar.

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Despierto con la noticia de que murió Rufo Caballero.

Además de la inevitable reflexión existencial – Rufo, al momento de su fallecimiento, tenía apenas un año más que yo – y la convicción tradicional de que para morirse lo único que hace falta es estar vivo, me sobreviene un episodio de remembranzas en el que compongo a un intelectual que conocí, alguien con amigos y enemigos en abundancia, pero que nunca pasó inadvertido en el panorama intelectual cubano, especialmente el audiovisual.

De Rufo, como de cualquier persona, es posible recordar lo bueno y lo malo. Es posible que mucha gente lo recuerde como alguien arrogante y afectado. Lo era en ocasiones, en verdad. Pero también destilaba un sentido del humor y una agudeza muy personales, característica que durante un buen tiempo lo hicieran imprescindible en los debates del Grupo de Creación de la televisión, cuando se aprobaban o bateaban proyectos de guiones dramatizados.

No voy a referirme a sus premios de ensayo, crítica o a la oficialista Distinción por la Cultura Nacional, prefiero citar al Rufo con el que compartí múltiples sesiones en la redacción del sexto piso, debatiendo telefilmes y amasando programas nuevos. Si bien más adelante nos vimos enfrascados en una de las tantas guerritas de “emilios” (e-mails a la cubana) en orillas encontradas y en torno a una obra televisiva de Charly Medina, prefiero regresarme a la época en que ejercitaba la crítica en cámara, cuando llevaba el espacio La Columna junto a la directora Elena Palacios. La guerrita de emilios se prolongó demasiado, Rufo se extendió en los ataques a su otrora amiga Magda González Grau, y muchos anónimos se escarnecían en detalles sórdidos que no venían al caso, sobre la supuesta sexualidad del crítico, pero La Columna, como luego hiciese El Caballete de Lucas, dejó un saldo notable de análisis teórico del audiovisual, tanto para el neófito como para los profesionales de la televisión, algunos virtualmente neófitos también.

Puede que muchos lo recuerden como un gordito pedante, pero esa máscara, a la luz de los años, ya no me juega con aquel Rufo Caballero que invité al programa El Expreso, y que aceptó de buen grado hacer una parodia de sí mismo en el banco de los Robertos. Rufo tenía un especial sentido del humor, del sarcasmo, del chucho mitad habanero mitad británico, y podía burlarse también de su propia imagen, sin miedo al ridículo. Si alguna vez no reaccionó muy feliz ante parodias ajenas, si podía escribir con rencor o complacencia según el estado de sus relaciones personales, eso prefiero dejarlo en la nebulosa del pasado.

Ahora sólo pienso en alguien que conocí y que recién se ha ido, demasiado tempranamente. Un tipo joven y brillante se perdió el 2011 y eso ya es razón suficiente para recordarle con decencia y respeto. Sentí lo mismo cuando supe de la muerte de Juan Carlos, un vecino de Marianao, enrollador de motores, que no era figura pública pero sí un gran amigo, un socito algo alcoholizado, que el año pasado sufrió un fatal derrame cerebral, también a los cuarenta y tantos.

Nada, la vida es una mierda. En paz descanse, Rufo Caballero.


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miércoles, enero 05, 2011

Enero de victorias.

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No todos los países del mundo reciben el nuevo año con una ola escalofriante de despidos. Ese es un mérito, una conquista de nuestra revolución socialista, que luego de 52 años de lucha por la igualdad, hayamos llegado a ser – parafraseando a Orwell – unos “más iguales” que otros, y como en los más duros tiempos del neoliberalismo, haya comenzado ya en la isla un proceso que dejará cesantes al 25% de la fuerza laboral.

Y como que en nuestra patria “el mundo al revés” no solamente sobrevive en esa rara pirámide invertida en la que un neurocirujano recibe menos retribución que un taxista, sino también en la reglas sociales del mundo civilizado, es justamente el sindicato nacional de los trabajadores quien se encarga de convencer a sus supuestos protegidos sobre las “necesidades del momento histórico”, que la revolución necesita que abandonen sus puestos de trabajo y salgan a resolver, como puedan, en el nuevo orden universal de la gestión “por cuenta propia”.

Los gobernantes permanecen ciegos, por voluntad o incapacidad – una dicotomía que, por demás, lleva medio siglo sin resolverse – ante un contexto que no sólo va a dejar a millón y medio de trabajadores y funcionarios sin su mermada entrada mensual, sino que los privará de sus fuentes habituales de “búsqueda”, o sea, de robo tolerado y trapicheo de supervivencia. El almacenero “interrupto” ahora ya no podrá sustraer aceite para vender a 25 pesos la libra, y tendrá que adaptarse a un mundo de improvisación privada donde carecerá de protección y entrenamiento previo.

Por ello el momento preciso de los despidos se ha vuelto una batalla campal entre viejos compañeros de trabajo. La chivatería se instala como defensa inevitable y los manejos turbios de las comisiones de limpieza vuelven a mostrar la esencia corrupta de un estado en la más triste miseria material y moral. La llamada “idoneidad” es también comprable, sobornable, y permanecer en el preciado puesto de un centro turístico está llegando a rondar – por lo bajito – los mil dólares.

La involución del socialismo en la isla está transitando el camino más árido y retorcido: se acepta la ineficacia del entramado socioeconómico, pero no se regresa del todo al único sistema que, con sus proverbiales defectos, funciona en la era moderna. Más bien se disfraza al viejo esquema soviético con reformas cobardes, con arreglos mediocres que, seguramente, van a traer más problemas que soluciones. El terror a abandonar el poder sigue pisoteando a la razón, la persistencia de una ideología con tufo a naftalina sigue siendo más prioritaria para el gobierno que la salvación nacional.

Muchos de nosotros llevamos ya unos cuantos eneros lejos del triunfalismo mediático, apartados de los discursos de fin de año – festejo siempre coincidente con el aniversario de la revolución – de las arengas que siempre acusan al imperialismo de todos los males y aseguran que el país saldrá adelante con la unidad de los cubanos y la confianza del pueblo en su partido. Este enero de victorias, tristemente iniciado con los despidos masivos, parece ser un enero diferente, un enero sin posibilidades de inyectar falsas esperanzas, un enero de incertidumbre, miedo y decepción.

Paradójicamente, la esperanza de la mayoría radica en la propia crisis de este diabólico mecanismo político. La involución del triunfalismo habrá de conducir, ahora sí, al desmembramiento estatal, a la creciente falta de credibilidad, al hastío definitivo de las consignas y, eventualmente, a los verdaderos cambios.

Un mejor país, más tarde o más temprano.

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Foto del autor: In-defensa (2007). Ruta 222 en la parada de 23 y L.
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viernes, diciembre 31, 2010

A lo mejor para el año que viene (tarjeta de fin de año para cubanos)

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Que lo bueno suceda.

Que la esperanza y la fe dilatada sean viejas penas.

Que camine el siglo con la dicha creciente de la emancipación,

sin el peso de la violencia, con el peso de la paz

sin bobería ideológica, con república decente

sin encierros políticos, con elecciones libres

sin demasiados congresos, con muchas ferias

sin dirigentes momificados, con líderes imperfectos y reciclables

sin censura a la palabra, con el Nuevo Mundo de Internet

sin divisiones, con aceptable unidad

sin permisos de entrada o salida, con sonrisas en la aduana

sin monedas virtuales, con salarios reales

sin apagones, con luz en el alma

sin chivatería, con amistad

sin hambre, con dignidad

A lo mejor para el año que viene lo bueno sucede

lo que te conviene.


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miércoles, diciembre 29, 2010

Dialéctica, la saga.

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Para muchos de nosotros, buena parte del despertar de aquel largo sueño de candidez política, a comienzos de los noventa, llegó de la mano trovera de Pedro Luis Ferrer. Muchos casetes de sonido rodaban por La Habana de entonces, llevando esas canciones de palabra irreverente, precisa y simpática, y contándonos como también era posible decir verdades incómodas en tiempo de chiste ácido, guaracha y son.

En uno de aquellos conciertos apareció su poema “Dialéctica del guapo”, entre canción y canción, un ejercicio vernacular que se adentraba en la psicología del marginal cubano, con la consiguiente evolución de circunstancia y pensamiento para este individuo ficticio, no por ello menos conocido.

Para cuando Alberto Maceo – posteriormente actor en compañías de prestigio como Teatro Buendía – con todo y su ilustre apellido de paladín redentor, comenzaba sus primeros pasos en la escena cubana, pidió permiso a Pedro Luis Ferrer y llevó el poema, en forma de monólogo, a un festival de aficionados. Pedro Luis estuvo de acuerdo y es de suponer que se divirtiese con la interpretación de este espigado histrión habanero, una ejecución que apuntalaba muy bien la imagen ambigua y diletante del espíritu guaperil.

Alberto, ahora emigrado en Alemania, probablemente con la nostalgia a cuestas – como corresponde a cualquier emigrado que se respete – retomó hace algún tiempo aquellas décimas de Pedro Luis Ferrer, y subió a youtube la versión audiovisual que, a la postre, resultó ser un resonante éxito de visitas. Y como ocurre con la filmografía exitosa, la saga no se hizo esperar. Alexis Romay, escritor y poeta, además de autor del blog Belascoaín y Neptuno, compuso para él “Dialéctica del hombre decente”, donde Alberto juguetea con un concepto gay de aires que recuerdan, de cierta manera, al Diego de Fresa y Chocolate, acaso en términos del siglo XXI.

Me tocó a mí asumir la escritura de la tercera entrega. Grabada sorpresivamente rápido, las décimas que le envié, hace apenas una semana, para “Dialéctica del combatiente”. ya están en youtube, y sólo espero puedan mantener con dignidad el espíritu de aquel poema inicial que, en los crudos años noventa, crease Pedro Luis Ferrer para nosotros y para nuestra adormecida visión sociopolítica.

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Dialéctica del Combatiente.

Yo soy de donde hay un río
de la punta de una loma
pero me mudé a la Poma,
y aunque nunca fue lo mío
moverme por el bajío
por la jungla de concreto
ni leer mucho panfleto,
allá en la loma la cosa
se puso medio roñosa
y me escabullí discreto.

Como tenía guayabera,
- una que era de mi abuelo
con la marca de un buñuelo
que un día de primavera
allá en Tampa compartiera
con el apóstol Martí -
inmediatamente fui
reclutado como agente
y así fue que, de repente
dando trancazos me vi.

Recuerdo con alegría
a mi primera misión:
darle por el esternón
a una vieja que salía
vendiendo maní de día
sin licencia, en Artemisa
o aquel vendedor de pizza
al que le apliqué una llave
me gritaba ¡suave, suave!
casi me muero de risa.

Pero más tarde las cosas
se pusieron muy calientes
con aquellos disidentes
y sus marchas deshonrosas
con las viejas maliciosas
vendepatrias, mercenarias
contrarrevolucionarias
pidiendo la democracia
¡como si fuera una gracia!
¡como si pescaran clarias!

Tranca le di por el lomo
a una bloguera bocona
comefana, contestona
y no sé todavía como
no le descerrajé un plomo
entre pulmón y pulmón
cuando me llamó ratón
por pegarle a una mujer
¡vade retro Lucifer!
¡viva la Revolución!

Pero la vida es de ampanga
y ya usted ve, compañero
como es tan mal consejero
un plato sin su malanga
el salario comuñanga
no le alcanza al combatiente
y así fue que, de repente
me vi en la balsa montado
y huyendo de nuestro estado
cual mosquito al repelente.

Sí, me cogió la lanchita
pero estoy arrepentido
quiero volver al Partido
al deber, a la luchita
a partir la cabecita
de algún disidente infiel
pa’ encerrar en el cuartel
a los traidores gusanos
y gritar, pistola en mano
¡que esta calle es de Fidel!

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martes, diciembre 28, 2010

Tony Castro: el gran robo al descubierto.

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Wkikileaks acaba de poner al descubierto la conexión del hijo predilecto del comandante Fidel Castro, el médico Antonio Castro Soto del Valle, con un negocio millonario de construcción de yates de lujo en Southampton, Gran Bretaña. Mediante un cable emitido desde el Instituto de Medicina del Deporte (IMD) en Cuba, hacia el Banco de Inglaterra (Governor and Company of the Bank of England), ha quedado al descubierto un desfalco de más 100 millones de euros, aparentemente retirados de los fondos para la recuperación del equipo nacional de béisbol y para la construcción de campos de golf en territorio cubano.

Tony Castro fue entrevistado por la BBC y el London Times mientras disfrutaba en una generosa fiesta con sus amistades, y negó cualquier acusación al respecto. Posteriormente todos los invitados, incluidos los de la prensa, fueron llevados a la Marina Hemingway, a pasear en el Superyacht Cup Winner “Scorpioni mare”, modelo 2010.

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lunes, diciembre 27, 2010

Gerardo Hernández, doble espía.

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Luego de trascender el cambio de dirección que tuvo en las cortes el caso de Gerardo Hernández, el líder de los cinco espías, quien en un giro desesperado cambiase su defensa y dejase al descubierto que el derribo, en el año 96, de las dos avionetas de Hermanos al Rescate sí ocurrió en aguas internacionales, dejando con ello al gobierno cubano sin su más conocida justificación para aquel funesto asesinato, ahora el diario The New York Times, en un artículo de la sección State’s Secrets, revela lo que ya muchos sospechaban en las altas esferas del Ministerio del Interior en La Habana: Gerardo Hernández siempre fue un doble agente que prestaba servicios, a un mismo tiempo, a la seguridad cubana y a la CIA.

Por lo pronto, su esposa, Adriana Pérez, en horas de la mañana de hoy pidió asilo político en la embajada de los Estados Unidos en Suiza, país que visitaba con una nutrida delegación pidiendo la libertad de su cónyuge, en una gira internacional patrocinada por el PCC, que comenzó el pasado abril en Canadá y terminaría en Ginebra, en enero del 2011.

Según el cable, el único de los cinco espías condenado a cadena perpetua, ha sido puesto bajo arresto domiciliario mientras se aclara su doble misión en la Red Avispa, y de confirmarse oficialmente su deserción, pasaría a ser el octavo de la desmantelada red de espionaje - entre los doce originales - que negocia su libertad con las autoridades norteamericanas. Los cuatro restantes, que cumplen condenas menos extensas, seguirán recibiendo las promesas de un triunfal regreso a la patria, promesas hechas por Fidel Castro – la más reciente anunciaba, con total responsabilidad, a sus familiares, que los cinco espías regresarían a Cuba antes del fin de año –, y probablemente en lo adelante sean llamados “los cuatro héroes prisioneros del imperio” por la publicidad castrista, y deban ser removidos muchos carteles de la isla con la imagen de los cinco originales espías encarcelados, o recortada de ellos la cara del ahora traidor a la revolución, Gerardo Hernández.

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jueves, diciembre 23, 2010

La Bella y la Bestia, el no regreso. +UP DATE.

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Las dictaduras suelen ser, además de castradoras de la libertad y humanamente retorcidas por definición, también ciegas y majaderas. El obtuso seguimiento de una ideología puede llegar a ser tan irracional que tiende a convertirse en una reafirmación del viejo cliché del bien y el mal, aquel donde los malos pueden ser a menudo feos y los buenos, bonitos.

La fealdad de nuestros gobernantes, luego de décadas autodestruyendo un perfil de galanes heroicos (a diferencia de otros dictadores que terminaron tan feos como comenzaron), se ha ido transmitiendo a la imagen corporativa de sus instituciones, urbanización, industria, estrategias y por supuesto, a sus seguidores más incondicionales.

Baste pasar un ojo por las caras de aquellas brigadas de respuesta rápida, donde son norma las muecas congénitas, las arrugas de odio y la amargura ensortijada. El resentimiento, el servilismo y la indignidad pueden conducir también, inconscientemente, a la fealdad. Por lógica, la fealdad odia a la belleza, la cela, la ensucia, la ataca mientras tiene la oportunidad o el poder para hacerlo.

¿Recuerdan a la modelo mitad cubana, mitad noruega, que meses atrás fuese mordida por la cónsul en Oslo? Aquel escándalo parece haber abandonado los titulares, y muchos se preguntan si finalmente la inmunidad diplomática protegió a la funcionaria que cruzó la calle para atacar a la joven en su propio auto. No obstante sigue siendo un buen ejemplo de aquel arquetipo de lo feo en contra de lo bello, y las consecuencias, a largo plazo, de enfrentar a la mugre con la limpieza.

Alexandra Joner, también bailarina y actriz, en una reciente entrevista refirió que no sólo recibió jamás una disculpa de la embajada, sino que “lo peor es que no he podido ir más a Cuba”. La bellísima joven de origen cubano confiesa: “Necesito una visa para viajar allí, y la embajada no me la va a dar. Me odian:”

Enfermizo”, comenta el entrevistador, Tom M. Hansen, y ella contesta “Sí, tengo familia allá y me gustaría regresar”. Al consuelo de que los diplomáticos pueden ser eventualmente reemplazados, Alexandra apunta “En verdad espero se resuelva con el tiempo”, y más adelante afirma que su regla de vida más importante es: “Sonríe, y el mundo te sonreirá”.

El contraste con aquella mole macilenta que dijese ante una cámara “¡Habla español, comemierda!”, es más que evidente. También lo es la agresividad perruna y el “¡suéltame, suéltame maricona!” culminante en la célebre mordida, con la actitud positiva de la bella mestiza noruego cubana.

Las autoridades totalitarias, inobjetablemente feas de cuerpo y alma, seguirán protegiendo a sus grotescos y poco éticos funcionarios, en tanto impedirán la entrada de dignas beldades como Alexandra Joner, a su propia patria. Por el momento no habrá regreso para la Bella, mientras la Bestia siga a cargo de los cuños en su pasaporte.

Sólo nos queda esperar por si alguna vez estos valores invertidos vuelven a su sitio en los límites de nuestra nación, y entre tanto, dejarnos permear por la filosofía de la joven modelo, y que la belleza nos limpie un poco por dentro cuando nos repetimos a nosotros mismos: “Sonríe, y el mundo te sonreirá”.

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UP DATE.


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Vía Facebook, la madre de Alexandra, la atenta señora Bárbara Joner, me ha mandado algunos datos que pudieran ser de interés para el seguimiento del caso “Mordida” en Oslo:

La semana pasada a Alexandra le hicieron un reportaje para la revista noruega Massiv, donde dejó bien claro para toda esta nación lo amada que se sentía por el pueblo noruego y lo odiada que se sentía por (el gobierno de) Cuba. El martes fue para el periódico noruego Dagbladet, el periodista tocó este tema y Alexandra contestó casi lo mismo. Este nuevo reportaje, en uno de los periódicos más leídos de este país, saldrá el 31 de diciembre, con la entrevista.

Lo triste de esta brutal historia es que las autoridades noruegas han permitido la agresión, y esta vulgaridad de mujer todavía ocupa el cargo de cónsul en la embajada de Cuba aquí en Oslo. (…)

La semana pasada salió en los periódicos la durísima crítica, por parte de Estados Unidos a Noruega por su colaboración con los comunistas-socialistas-izquierdistas de Latinoamérica, incluyendo Cuba.

(…) Unos días después de que mi hija fuese agredida, el Primer Ministro noruego, Jens Stoltenberg, envió a Cuba al parlamentario Erik Solheim para consolidar las relaciones con Fidel Castro.

Así que imagínate la razón por la cual Jens Stoltenberg decidió no expulsar a esa primitiva de este país “democrático”. (...)

Gracias a Bárbara Joner por sus apuntes, y Feliz Navidad para todos los cubanos y cubanas que llevan lo bello en el corazón.

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domingo, diciembre 19, 2010

No se puede ir en contra de la luz.

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Ahora que llegó el siglo de Lezama Lima, reaparece entre los archivos de la memoria aquel amigo del barrio, el alucinado fotógrafo de estirpe japonesa y mestiza que tantos buenos momentos me regalase en aquellos años de la peor crisis económica, con su no menos alucinada esposa, sus viejas imágenes en blanco y negro de monstruos sagrados, sus historias, su hambre y sus fantasmas. En aquel pequeño apartamento de pasillo interior, al que llamaba cariñosamente “el cuchitril de Marianao”, transcurrieron decenas de tardes buceando entre los mejores y peores recuerdos del decenio gris, escuchando curiosas cintas con voces desconocidas hablando de temas conocidos, y casi siempre bordeando el sepulcro revuelto de mi maestro espiritual, Virgilio Piñera, a quien nunca conocí en vida, pero que personas como Chinolope se encargaron generosamente de reconfigurar para mí.

La mirada del chiflado fotógrafo a la literatura y sus paladines siempre gozó de un ángulo sensorial, plástico, que superaba con mucho a cualquier análisis conceptual. Rezongaba por no haber recibido el crédito de su célebre instantánea de Lezama en la película Fresa y Chocolate, pero también regalaba copias de sus más famosas fotos a personas que recién conocía, sin cobrarles un centavo.

Chinolope no sólo había retratado a los grandes escritores, sino que lo había hecho cuando casi todos los demás fotógrafos declinaban esa posibilidad, cuando muy pocos se arriesgaban a compartir con aquellos viejos genios rebeldes a causa de la marca roja que el gobierno les había puesto en las espaldas, a modo de castigo por la irreverencia política, por escribir cosas raras, o bien por ostentar descaradamente ideas religiosas o peor aún, la satanizada homosexualidad setentera. La fidelidad con aquellos marginados lo llevó repetidas veces a la sala de interrogatorios, a las golpizas segurosas donde siempre un gorila revolucionario rompía su nariz mientras le gritaba: “¿Eres maricón? ¡Si andas con esos maricones tú también eres maricón!...”

Para cuando conocí a Chinolope ya había pasado más de una década desde la muerte de aquellas reliquias maltratadas. Le enseñé a montar bicicleta en mi cuadra, poco antes de que consiguiera su Forever 26 – aún entre las bromas de vecinos: “¡Coñó, un chino que no sabe montar bicicleta! – y él a cambio me daba acceso a tesoros como la grabación de Vinicio, hermano de Virgilio Piñera, en una conversación donde contaba la asesoría y reescritura que el maestro le hizo, clandestinamente, para componer el guión folletinesco de una radionovela, o bien un inagotable repertorio de anécdotas sobre la muerte del mafioso Joe Anastasia, el mal gusto literario del Che Guevara, la gula de Lezama o las ocurrencias de Virgilio, o me presentaba al viejo Hilario, el músico y compositor que había inspirado a Carpentier aquel personaje de Los pasos perdidos, y planeábamos todos una ópera con aires antropológicos que nunca llegamos a hacer. Todo un arsenal de ideas y remembranzas que mucho ayudaban a escampar la hambruna y la desesperanza que tanto golpeaba a nuestra Habana a comienzos de los noventa.

Una de las historias que más me gustaba, y que el chino me hacía a menudo sin recordar que ya me la había contado varias veces, era aquella del conocido retrato de Piñera en su sillón, con el paraguas, y en la que el dramaturgo mayor le decía: “Esa foto no va a salir. Estás en contra de la luz, y no se puede ir en contra de la luz”. Chinolope reía siempre que rememoraba su respuesta: “Ah, Virgilio, estate quieto, que aquí el fotógrafo soy yo”.

Ahora que todo parece olvidado, cuando los mismos que hace décadas aplastaron a los genios hoy les fabrican homenajes por todo lo alto, y entre los que reciben la Medalla Conmemorativa Centenario de José Lezama Lima figura el inofensivo demente Chinolope, ahora que se vuelve a comercializar la obra de aquellos héroes silenciados, y hasta un hotel en zona turística vedada lleva el nombre de la obra maestra de Lezama, no puedo dejar de pensar en aquel poema piñeriano de cierta isla en peso, aquel poema que el fotógrafo descendiente de japonés y mulata siempre citaba con algún inconveniente brillo en el lagrimal:

(…) Bajo la lluvia, bajo el olor, bajo todo lo que es una realidad,
un pueblo se hace y se deshace dejando los testimonios:
un velorio, un guateque, una mano, un crimen,
revueltos, confundidos, fundidos en la resaca perpetua,
haciendo leves saludos, enseñando los dientes, golpeando sus riñones,
un pueblo desciende resuelto en enormes postas de abono,
sintiendo cómo el agua lo rodea por todas partes
(…)

Quizás todo se reduzca a aquella idea de que, a largo plazo, nadie puede ir en contra de la luz.

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viernes, diciembre 17, 2010

Noticias de la Isla Utopía.

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La Habana (AFP) En la mañana de hoy un grupo de niños de la escuela pública Pedro Luis Boitel escenificaron en la sala Covarrubias del Teatro Nacional una pastorela en honor a las fiestas navideñas. Dicha representación constituye la primera de su tipo en más de medio siglo, y como un ejemplo de la diversificación de este tradicional festejo en el país, además del reciente éxito popular del tema “Gozando en Alturas de Belén”, de Hayla Mompié, los niños – dirigidos por Carlos Alberto Cremata – ejecutaron la divertida pastorela “Los peces beben y vuelven a beber”, en la que un beodo Lucifer con uniforme militar trata de engañar a los pastores, siendo finalmente vencido por un ángel vestido de blanco y con un gladiolo en las manos.


Nueva Gerona (XINHUA) En un emotivo acto multitudinario en Nueva Gerona acontecido en la tarde de ayer, el alcalde Michel Enríquez anunció oficialmente la devolución a la Isla de Pinos de su nombre original, en sustitución del de Isla de la Juventud, nombre que recibiera en la década del setenta a raíz de un ingreso masivo de estudiantes al territorio, en internados rurales donde realizaban rudos trabajos agrícolas. Aclaró que no sólo se retiraba el nombre castrista por votación popular, sino porque en las últimas décadas la población joven había descendido espectacularmente y, según sus propias palabras “nuestro gentilicio siempre fue pinero, no juventero”. El cambio ha tenido lugar en un mes muy activo en el que otras zonas del país han recuperado sus nombres, como Cayo Smith en Santiago de Cuba, las provincias Habana y Oriente, y en el que también desaparecieron las provincias Granma, Mayabeque y Artemisa.


Pinar del Río (NEW AIN) En rueda de prensa, Willy Chirino anunció un concierto especial de fin de año en la glorieta del parque de Consolación del Sur, su pueblo natal. El esperado evento será transmitido en vivo por varios canales nacionales, como CMQ (señal abierta) y Guamá TV (canal por cable), así como por la CBS, Univisión y Radio Caracas Televisión. Se ha anunciado que estarán como invitados especiales Issac Delgado, Albita Rodríguez, David Álvarez y Kelvis Ochoa. Aún está por confirmar la presencia de Gloria Estefan y el cuarteto vocal Sexto Sentido, quienes esta semana se presentan en Canadá, como parte de la exitosa gira internacional que comenzaron hace un mes en la Plaza Cívica de la capital habanera.


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sábado, diciembre 11, 2010

Un "regalo navideño" para el doctor Biscet.

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Una molesta sensación, mezcla de tristeza y repugnancia, he sentido al leer la nota que acaba de ofrecer Secretos de Cuba, a partir de informes cercanos a la familia del doctor Oscar Elías Biscet: el opositor encarcelado desde la Primavera Negra del 2003, y a quien al parecer acaban de sacar de la lista de presos de conciencia, aquellos a los que el gobierno había prometido liberar incondicionalmente en el ya vencido plazo de cuatro meses, a partir del pasado 13 de julio.
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De ser definitiva esta información recibida por Winnie Biscet, hija del disidente, este tendrá un especial regalo del gobierno para las Navidades: el pase de cuentas por no haber aceptado la deportación a España y optar por quedarse en Cuba a seguir defendiendo sus puntos de vista a toda costa. Como suele suceder con nuestros mandatarios, aún cuando no existan razones lógicas para tomar determinada medida, aún cuando el regente verde olivo había empeñado su palabra en aquella famosa reunión con nuestro cardenal Richelieu, aún así se pasará por encima de la constitución y al menos un hombre seguirá en la cárcel por expresar sus ideas. Según parece no habrá excarcelación para el más incómodo de los opositores, el más vertical y menos altisonante de todos. No habrá indulto para él, porque milagrosamente acaba de ser sacado del grupo de 52 presos deportados o por liberar.
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Pero como, a pesar de todo, aún no es oficial, todavía existe la posibilidad de que se retracten de esta vergonzosa decisión, caso de proliferar la campaña que Winnie Biscet ha lanzado a favor de su padre, o si tuviesen en cuenta que el desliz pudiera ser determinante en la próxima revisión de la Posición Común europea, o si sencillamente ingiriesen una pequeña dosis de decencia y cumplieran con su palabra. Cualquiera de estas salidas pudiera desembocar en un final aceptable, y acaso en un buen regalo navideño para todos aquellos que apoyamos los cambios pacíficos y la reconciliación nacional.

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lunes, diciembre 06, 2010

El pollo de mi arroz con pollo.

Entrevista con Polito Ibáñez.
(Publicada en Dossier Político)
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Para llegar a Hermosillo y cerrar el Festival del Migrante 2010 en el estado de Sonora, el cantautor cubano Polito Ibáñez casi sufre un accidente de aviación en Ciudad México. Pero ni siquiera el inoportuno motor incendiado iba a conseguir que uno de los más emblemáticos exponentes de la Novísima Trova cubana llegara hasta el noroeste en su trovero peregrinar, y el domingo 5 de noviembre se presentó en la Plaza Zaragoza, como colofón a una serie de conciertos que iniciaron en El Punto Cubano de la empresa Cubalía, para el disfrute de la pródiga comunidad cubana en esta ciudad, y también de sus seguidores mexicanos más recientes.

Cuando por fin encontramos un rato de sosiego en el que conversar con relativa paz, Polito recién daba los toques finales a una nueva composición, un tema dedicado a Alicia Alonso, la polémica diva del Ballet Nacional de Cuba. Tuve la grata sensación de que estaba siendo testigo del nacimiento de uno de esos temas sublimes que el Polo es capaz de construir, haciéndolo como pocos autores hispanos de esta época. Así se lo comenté.

Polito ¿qué es lo que pasa por tus adentros cuando finalmente das a luz una canción?

Es una sensación sin apellidos. Es extraño, tiene que ver con eso que tú conoces también como “estado creativo”, un impulso hacia algo, hacia un sombra que se vuelve idea, concreción, en la medida en que te acercas e intentas describir aquello que estás sintiendo, aunque después el ejercicio intelectual te lo vaya armando, configurando, hasta tomar forma como la plastilina o el barro. Es una sensación difícil de describir.

¿Alguna vez te has anticipado al éxito de una canción?

Iba a decirte que sí, pero no es del todo cierto. Tampoco creo que este sea el caso, porque no “armé” esta canción. Hay otras canciones que siento van a tener aceptación porque, de alguna manera, las estructuré, las hice con un molde de éxito, respetando ciertos cánones que son garantía para ello, pero esta canción, si resulta exitosa lo será por el contexto, por quien la hice y quizás por la belleza con la que al final se pueda cantar.

¿Por qué Alicia Alonso?

Además de ser un admirador muy grande de su obra, creo que allí detrás hay una persona que entraña un patrón como artista, con mucha sensibilidad para ir más allá de la danza. Independientemente de que tenga muchos detractores, y es normal que los tenga, es una persona muy reverenciada porque no sólo ha sabido bailar, sino también mantener una postura exquisita ante el arte, ante la gente, y eso merecía una canción.

Polo, los primeros recuerdos que tengo de ti son de allá por los ochenta, cuando comenzabas a meterte en el universo de la Nueva Trova desde un aula de actuación. He seguido, como tanta gente, tu evolución como trovador, pero quiero saber cómo ves los cambios en tu propia persona, si es que los ha habido.

Sí, sí, cambiar, claro que sí se cambia, porque tienes otra edad, otros intereses. Tienes otras responsabilidades, no es lo mismo un Polito sin hijo que un Polito con hijo. En lo esencial he seguido siendo un artista con inquietudes, sin mucho miedo a expresarse. Lo cierto es que tuve muy claro lo que quería desde un principio, y en eso no he cambiado tanto. Tengo la impresión de que sigo defendiendo la tesis de que el arte es un producto supremo, algo que para mí es motivo de vida, de comunicación, de poder establecer puentes con la gente.

Sigo devolviéndome a aquellos años en los que empezabas a compartir las plazas juveniles y contestatarias con tu compañero de clase Carlos Varela, y pienso en aquella manera común, con sus diferencias estilísticas, de asumir el compromiso social.

Cada una de esas personas que nos interesábamos por cuestionar la realidad cubana estábamos muy conscientes de lo que hacíamos. No puedo hablar por Carlitos, pero tengo la impresión de que, en general, había dos grupos: los que decidieron que era un camino fácil para favorecerse y atraer público, y los que decidieron no participar de ese juego. Yo fui uno de los que se negó a entrar en esa estrategia.

Es imposible no recordar la fuerte impresión que me causó – a mí y a otros muchos artistas jóvenes de fines de los ochenta – aquel tema dedicado a tu amigo caído en desgracia (“Hoy he vuelto a rezar / con la esperanza de librarte de ti mismo / te quisieron condenar / por pronunciarte a favor del pluralismo…”)

Sí, tenía facilidad para hacer canciones polémicas, con frasecitas que podían crear ronchas, que podían atraer a un público ansioso de esa quimérica libertad, pero no quise desarrollar eso. Me pareció engañoso, y no por ser yo un dechado de pureza, sino porque entendí que aquello era algo muy pasajero, que los pueblos tienen muy mala memoria, y que la gente que se dedica a hacer canciones de esa naturaleza en lugar de intentar hacer temas trascendentes, con premisas universales, normalmente, cuando el tiempo pasa, tienden a ser olvidados. Puede que la gente recuerde aquella canción coyuntural, pero ya no se identifica con ella.

Según tus características entonces, ¿qué espacio crees que ocupas dentro de la Novísima Trova cubana?
El espacio de los que discrepan, el de los que son incómodos. No me voy a situar en un lugar de preferencia o resultados, sino en el de los que luchan por proponer una idea. Si eso me ha traído algún resultado, o me ha puesto en el lugar uno, tres o cinco de los más reconocidos, eso se lo dejo a los especialistas y a la gente, porque eso también es muy pasajero. Compay Segundo lo demostró. Mira que teníamos músicos que parecían ser importantes para Cuba, y al final Compay resultó ser la vitrina de la cultura nacional en los últimos años. Es una carrera de fondo, no una carrera de éxito. Puede ser que hoy esté de moda un Kelvis (Ochoa), un David Torrens, un Polito Ibáñez, un Equis Alfonso y pasado mañana nadie se acuerde de nosotros. No debes olvidar que hay un Santiago Feliú muy grande, como artista y como músico, que hace mucho no se le ve en los escenarios cubanos. Todo es muy fluctuante.

En meses recientes se ha estado dando, sobre todo en la blogósfera, una polémica interesante en torno a los músicos cubanos que se han ido de Cuba y han vuelto. Se compara a los que no regresan con los que nunca se han ido, o como en tu caso, los que se han ido por poco tiempo. A veces hasta se llega a acusar a algunos de colaboradores del gobierno.

Yo no le doy mucha importancia a eso. Para mí es un acto absolutamente natural, como ir al baño. Cuando alguien empieza a sentir eso de “yo sí regreso” o “yo sí me voy”, las motivaciones que guían su vida se vuelven diferentes, mediatizadas. Yo salgo y entro, como si me voy a Nueva York o a Rusia. Viví dos años en Venezuela, en la época de (Rafael) Caldera, me enamoré, estuve con una persona, de repente no quise estar más allí y volví a Cuba. Hubiese podido, con mis manos y mi inteligencia desarrollar una carrera en Venezuela, con un público accesible que quería escuchar… pero no quise darle mucha importancia a eso. Volver para mí es regresar a lo cotidiano. No tiene que ver conmigo eso de regresar por razones políticas, ni siquiera por aquello de que “allí encuentro los motivos profundos de mi creación, mis raíces…” Esos motivos yo los encuentro en cualquier sitio.

Siguiendo el hilo de esta misma idea, ¿qué razones particulares tienes entonces para seguir viviendo en Cuba?

Simplemente, es el lugar en el que me siento bien. No hay nada político en ello, ni ideológico, ni siquiera doméstico. Yo no me siento una persona que si abandona Cuba se va a morir de nostalgia, o de hambre, o que no va a poder desarrollarse como artista. Es un acto natural, es donde encuentro mi yo reposado, tranquilo y sin hacerme muchas preguntas. Quizás cuando tenga veinte años más me cuestione las razones por las que no me he ido a vivir a otra parte, como París, por ejemplo, que es una idea que me gusta mucho, pero por el momento no creo que ese sea el pollo de mi arroz con pollo.

En una época en la que casi todos los trovadores y rockeros cubanos experimentan con la herencia nacional, a ti no te he registrado apenas agregando ritmos tradicionales a tu obra.

No mucho, es cierto, pero sí están. Tengo algunas canciones compuestas, y que pienso poner en un disco, que tienen de fondo el contrabajo y el son tradicional cubano. Incluso en el más reciente (Sombras Amarillas), hay una versión que hago de un tema mío, con algunas frases hechas por Kelvis, y que él grabó en el disco Amor y música, con Descémer (Bueno), donde al final hay una especie de son. En otra versión que hice para un disco de homenaje a Noel Nicola también revisité los ritmos tradicionales, que en algún momento volveré a usar, y es una idea que me agrada.

Tu llegada al norte de México ha sido azarosa – con todo y el casi accidente de aviación, que por fortuna terminó bien – pero enriquecedora en cuanto al abordaje de un contexto no muy familiarizado con la música cubana. ¿Qué significa este país para ti?

Tengo muy buenos amigos aquí, los tengo a ustedes, tengo a mi hijo, algo muy importante. No me han sucedido cosas trascendentales en México, en sentido negativo o positivo. Me han sucedido cosas en las que he trabajado, y que he recibido bien porque han venido de manos de personas que sienten ese asunto de apoyarme como algo bien bonito. Hasta el momento es un país que ha sido poco explorado por mí. Su gente es bastante difícil de explorar, pero me he quedado con un buen grupo de amigos, además de la familia, algo que en principio me hala, me ata aquí, y es obvio que sí, que quisiera algún día conquistar a este país tan grande y con tantas culturas, con tantos matices y tantas lenguas. Ojalá eso suceda.


Un rato más tarde, ya bien guardado el archivo de sonido en mi teléfono, Polito volvía a enfrascarse en la estructura preliminar de su nueva canción, jugueteando con las notas de un piano eléctrico. “Como una cruz cayendo en el espejo…” le escuché canturrear sobre el teclado alguna melodía que quizás en pocas semanas ya se grabará o estrenará en La Habana, seduciendo a un teatro desbordado con gente agradecida, gente sedienta de belleza y buen decir.

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En la mañana del domingo, mientras terminaba de dar forma
al nuevo tema.
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