domingo, mayo 02, 2010

Abrakadabra, desparecen las cabras.

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Como por arte de magia desapareció el “pueblo revolucionario” que repudiaba a las Damas de Blanco. Este domingo volvieron ellas a hacer la tradicional caminata con gladiolos, pidiendo la libertad de sus esposos e hijos, prisioneros políticos, y no apareció la turba “espontánea” a gritarles groserías, dando vítores a Fidel y a su título de propiedad sobre nuestras calles. El secreto: el cardenal Jaime Ortega pidió al gobierno que cesara el hostigamiento a las señoras, con una actitud de “respeto y tolerancia”, y sin duda alguna las autoridades sopesaron la pésima imagen represiva que estaban dando al mundo en las últimas semanas, pues terminaron garantizando, cuando menos, un mes de mayo tranquilo, sin amenazas ni advertencias.

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Al tomar la decisión de desactivar por un tiempo a sus marionetas grotescas, los dictadores no meditaron mucho en que la leyenda de que aquellos ataques eran reacciones auténticas del pueblo, quedaría automáticamente desmoralizada. O bien que, al no ser estúpidos – que no lo son – pusieran en una balanza este desenmascaramiento inevitable y las consecuencias políticas que a nivel mundial crecían como la espuma cada vez que este grupo de señoras pacíficas era vilipendiado por intolerantes, puestos a dedo por la dirigencia del país. No debe haberles gustado mucho la recién iniciada campaña para nominarlas al Premio Nobel de la Paz, y acaso entendieron que el apoyo internacional crecería mucho más con el martirologio.

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De pronto, no hay más “masas repudiando espontáneamente a las mercenarias”, de pronto el “pueblo que apoya a la revolución” desapareció en el camino de las Damas de Blanco, y sólo por un compromiso verbal que la prensa de Cuba no ha reflejado. Las señoras supieron de ello por el propio cardenal, en la misa de esta mañana en la iglesia de Santa Rita. La manera en que los Castro explicarían semejante fenómeno a la opinión pública – si es que se dignasen a hacerlo – es un misterio. No es posible hablar de tregua con las Damas de Blanco sin antes dejar en evidencia que las turbas estaban bajo su mando directo, como los soldados que son al servicio del totalitarismo.

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Claro, en Cuba siempre hay retrasos para componer cualquier cosa, así sea la propia voluntad del gobierno. Todavía en Banes, Holguín, no se han dado por enterados de la circular, y en el oriente del país las “turbas espontáneas” siguen hostigando a Reina Luisa Tamayo, madre del fallecido en huelga de hambre Orlando Zapata Tamayo, impidiéndole asistir a misa o llevar flores a la tumba de su hijo. De seguro, en cualquier momento también estos “ciudadanos conscientes” dejarán de acosarla así, como por arte de magia.

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2 comentarios:

angel collado ruiz dijo...

Rodrigo, tal vez estén valorando otra estrategia intimidatoria, los tiranos nunca se dan por vencidos. Un saludo, angel

Anónimo dijo...

si, los desaparecieron, pero que no se crean, todos esos gorilas quedaron bien documentados, y la red esta llenita con sus fotos, a ver donde vana meter la carota cuando todo esto se acabe.