domingo, septiembre 20, 2009

En paz con Paz Sin Fronteras.

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Desde un sitio en internet seguí el concierto de La Habana. Hasta ahora no había comentado nada al respecto de la llevada y traída iniciativa de Juanes, porque entre otras cosas, he discrepado con algunos buenos amigos bloggeros sobre las críticas y la politización del evento. El punto clave del debate se basaba en si aquel concierto iba a resultar un espaldarazo al régimen, si resultaba correcto hablar de paz en un país que, si bien estaba apáticamente pacificado, carecía de libertades civiles y ello más bien merecía repulsa, no canciones de cuna.

No dudo que detrás de la esgrimida buena voluntad se escondan propósitos publicitarios, pues un concierto de tamaña polémica y magnitud, transmitido libremente a millones de personas en todo el mundo, bien pudiera beneficiar a cualquier artista, pero lo que alcancé a ver esta tarde sobrepasó con creces cualquier suspicacia.

Los gestores del evento, Juanes, Miguel Bosé y Olga Tañón, se las arreglaron para no mezclarse nominalmente con el aparato estatal, y si bien no hicieron ninguna crítica abierta al gobierno, ni por un momento se dirigieron a nadie más que a su público, a “los cubanos”, a “Cuba”… No coquetearon con los Castro ni con la imagen gigantesca del Che Guevara que tenían a un costado. El escenario no estaba para el lado de la clásica tribuna de los discursos sino delante de la Biblioteca Nacional. En todo caso se las arreglaron para dejar caer algunas notas subversivas, como el mensaje a la joven, de su padre de Miami, que trajese la Tañón, su pedido de liberar las fronteras, o las voceadas que hiciera Juanes de ¡Cuba libre, Cuba libre!, que no creo se refiriera a la “Cuba libre y soberana” de los Castro, o a la Coca Cola con ron, pero más que nada debió haber sido una bomba en el Comité Central del PCC – a unos pocos metros de allí – el saludo que hiciese a los Aldeanos y a Silvito el Libre, unos raperos abiertamente opositores, censurados en la isla por las autoridades.

El público, por su parte, se veía conectado y coreando con deseos, no consignas antimperialistas – esas que son ya habituales y mecánicas en la explanada habanera – sino canciones, lo mismo con la poesía de Sólo pienso en ti de Víctor Manuel, que con la bobería del Amante bandido de Miguel Bosé. Nadie puede decir ya que los cubanos de la isla repudiasen la idea del concierto, o que preferían abstenerse de él sólo para reivindicar necesidades más vitales. La cantidad de gente que llegó sin convocatoria sindical, un millón 150 mil personas, superó también, por mucho, a la del más reciente primero de mayo, incluso a la visita de Juan Pablo II.

Está claro que allí faltaban artistas como Willy Chirino y Gloria Estefan, pero viendo las cosas de un modo realista, habría sido una quimera imaginar que Raúl Castro aceptase que Chirino subiera a esa tribuna a cantar Nuestro día ya viene llegando, como mismo habría sido imposible que subiesen los Aldeanos, que no viven en Miami sino en la propia Habana, a entonar Héroe. Digamos que, en los límites de lo posible, el concierto terminó siendo un canto no sólo a la obvia paz de la palomita blanca, sino también a la unidad entre los cubanos, y ¿por qué no?, a la libertad.

No tengo vergüenza en admitir cómo se me aflojó la zapatilla en el tema final, cuando los Van Van cerraron con una versión casi sinfónica del Chan chan de Compay Segundo, y un extranjero tan polemizado como Juanes gritase: “¡Por una sola familia cubana!”. Habría que ser muy testarudo, o muy desamorado hijo de Cuba, para no darse por aludido y conmovido al escuchar semejante petición.

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Final del concierto. Ojo que el saludo extra de Juanes no es para Baby Lores (autor del reciente tema chicharrón Creo, dedicado al comandante), sino para Los Aldeanos y Silvito el Libre, abiertos opositores. Al parecer es Yotuel, de Orishas, quien sopla los nombres al oído del colombiano, y otro más (¿Gorki?), que no se llegó a pronunciar en voz alta.
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7 comentarios:

Anónimo dijo...

Wichy, tan sensato como siempre, te felicito más una vez, tu Habana Memorias es realmente un punto de Encuentro y para mí, una referencia.
Saludos a tu esposa y un besote para el chiquitico
Tenchy

chiquitacubana dijo...

Muy de acuerdo contigo en la cronica de este concierto. Me molesto la Cuco con su pedido en una sola direccion y los Van Van, con su grito que desentonaba. Yo oi bien libertad y crei en la sinceridad de quien la pedia, es cuestion de oidos.

saludos

Jorge Ignacio dijo...

Wichy: quizá sea porque no vi el concierto y no me tocaron las fibras más sensibles de la emoción, pero creo que todo esto ha sido un golpe de efecto que el gobierno cubano aprovechará a su medida. Lo sabemos, porque lo hemos vivido, que ese gobierno es especialista en virar las cosas al revés. vivir para ver.
allí no se puede presentar nadie con un mensaje ambiguo, porque eso es muy peligro y nos hace daño a todos. hay que decir las cosas claras o no decir nada, como hemos hecho durante muchos años. de todas maneras, por supuesto, jamás yo rompería un disco de Juanes a martillazos. No es mi estilo.
este concierto, en mi opinión, servirá para darle más gas -gasolina- al gobierno. Ha sido una estrategia, supongo, preparada muy cuidadosamente por la inteligencia castrista.
sigo plantado. me parece un error el concierto.
un abrazo.

Rodrigo Kuang dijo...

Mi hermanito, eso es lo bueno de vivir en libertad, uno puede opinar diferente y aún así ser respetado. No obstante, como te conozco estoy seguro de que quizás no estarías tan atrincherado si hubieses visto el concierto. Búscalo en youtube, que enseguida lo subieron. Juanes nunca fue santo de mi devoción, y ni siquiera sigo su música, pero ayer te juro que me dio la impresión de sinceridad. Puede que me equivoque, o que me ganara el melodrama, pero me pareció honesto al menos en el asunto de unificar a la familia cubana. Hizo, creo yo, lo que estaba a su alcance si meterse en candela, que ya sabemos los puntos que calza el aparato. Es cierto que no se mencionó a los presos políticos, pero a mí me sorprendió lo de los Aldeanos y Silvito el Libre. Ya me dijeron que en Cuba eso lo están editando, que ya no ponen cuando gritaba ¡Cuba libre!, y no es sorpresa. Por supuesto que los del gobierno iban a sacar lasca de todo eso, poniendo las cosas a conveniencia y dando tijera a lo incómodo.
Leí esta mañana en el Herald lo de las reacciones en la calle Ocho, y parece ser que los jóvenes aplaudían mientras los viejos - los retrógrados de Vigilia Mambisa - seguían quemando camisas negras y ladrando. Te digo y te repito, mi hermano, que prefiero estar de parte de la positividad, de la conciliación, incluso si el gobierno de Cuba se lleva también una parte del crédito.
Un abrazo para ti, para Tenchy y para chiquita cubana.

Jorge Ignacio dijo...

Acabo de ver el final del concierto. con esto me basta para asegurarme de que este espectáculo estaba contraindicado para mis leves sentimientos. gracias, wichy, muy emotivo, de verdad.

Anónimo dijo...

No soy de Cuba, pero quiero comentar que creo la intención de Juanes fué autentica de llevar un mensaje de paz, un momento de alegría y diversión a los cubanos y olvido de rencores (momentáneo talvez). Quizá esto removió sentimientos de los que viven fuera de su patria y algunos de ellos vieron "moros con tranchete" y quizá también como dice un comentario, el gobierno cambie las cosas a su conveniencia, pero quienes estuvieron ahí o lo siguieron por TV seguro sintieron la sinceridad de Juanes y sus invitados además de un momento de armonía y solidaridad con los cubanos. NV

cubangerman dijo...

A pesar de las presiones que ya sabemos existieron antes o durante el concierto estoy muy contento de que se halla celebrado,desde siempre supe de la buena voluntad de juanes y los demas para con los cubanos y me alegro que la manipulacion por parte del regimen no los halla doblegado, al contrario los comprometio aun mas y salieron adelante,para mi una derrota de la camarilla del PPC