viernes, junio 26, 2009

Michael Jackson, el vitiligo y La Habana

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Desde hace mucho escuchamos el mito de que Michael Jackson había recibido, de incógnito, medicación en Cuba para el vitiligo. Y es que, además del tratamiento real, a base de melagenina, que en la isla se ha desarrollado con éxito, está la sed de grandes estrellas que los nacionales hemos tenido desde que comenzó el embargo, desde que muchas figuras se vieron impedidas de llegar a la otrora glamorosa plaza de La Habana, y desde que el dinero de los cubanos no sirvió más para pagar boletos y financiar giras de megaestrellas.

La visita de Billy Joel, en marzo de 1979, casi clandestina y con público rigurosamente seleccionado, fue una de las pocas excepciones en las que los habaneros nos encontramos de frente con algún protagonista de nuestros ochenteros casetes en inglés, al menos hasta el azaroso concierto de un Air Supply ya pasado por canas - vísperas de un ciclón - en julio del 2005. Por eso no es difícil imaginar la ansiedad por tener un poco más cerca a un ícono universal como el Rey del Pop.

Dejando a un lado las serias controversias acerca de si en verdad Michael Jackson tenía o no vitiligo - que mucho se ha discutido sobre ello dada la persistente remodelación tonal del ex afroamericano - si realmente se estaba despigmentando por accidente o todo no era más que la consecuencia infecciosa de su fobia racista, acaso los cubanos nos ilusionamos pensando que el autor de Dangerous se las habría arreglado para burlar las prohibiciones del Departamento del Tesoro y viajar a Cuba para atenderse en el Centro de Histoterapia Placentaria.
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La única referencia seria que existe sobre el particular, es una declaración del doctor Carlos Miyares Cao en junio del 2000 (Red Telemática de Salud en Cuba), donde afirmaba que Michael Jackson tendría “un 84% de posibilidades si llevase el tratamiento de manera adecuada" con melagenina, el producto elaborado con placenta humana, y que él mismo había descubierto en 1968. Alguien le adicionó un poco de rumor aventurero a la posibilidad, y ¡zas!, en el imaginario público quedó la imagen de un Michael Jackson llegando a la isla en su helicóptero, con gabán y sombrero hasta las orejas, y recibiendo tratamiento secreto en las instalaciones de Cubanacán.
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El Rey del Pop nació cuando casi triunfaba la Revolución de Fidel Castro, pero no pudo sobrevivir a los cincuenta años de ambos, para tener el hipotético chance de incluir a la isla en alguna gira por Sudamérica y visitar a Miyares Cao a ver que podía hacer este con la depauperación galopante de su piel. Una vez más, nuestro gerontosaurio supremo se mantiene ganador en la carrera contra el tiempo, sobrepasando a todos, y manteniendo a su reino alejado, entre otras cosas, de las grandes estrellas de la música internacional.
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1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo tengo unas amistades que aseguran haber visto al Michael el el Hospital Naval, pero va y era Carlos Otero disfrazado y cantando "se me cae la trusa" ¿no?
Muy buena entrada
Saludos
Ricardo Vera