jueves, junio 17, 2010

Declaración apócrifa de la Fiscalía General sobre caso del espía norteamericano.

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Para acallar a las voces vendidas al imperialismo que difaman a nuestro proceso revolucionario, vamos a esclarecer varios términos en torno al caso del espía norteamericano Alan Gross.


PRIMERO: El ciudadano norteamericano Alan Gross, connotado criminal entrenado por la CIA y Al Qaeda, torturador, asesino, batistiano, saboteador de eventos deportivos, ministro de una secta satánica, drogadicto, pedófilo, proxeneta, ensuciador del medio ambiente, aficionado al hip hop, mal hijo y golpeador de mujeres, fue sorprendido en plena labor terrorista dentro del territorio nacional, cuando proporcionaba a los apátridas de la oposición sofisticados medios de espionaje para con ellos minar a nuestro victorioso proceso revolucionario.


SEGUNDO: Los peligrosos y sofisticados medios que trataba de introducir en la isla (teléfonos celulares, memorias flash y laptops), son obras del demonio para que la gente se comunique y sepa lo que ocurre más allá de lo que le conviene saber. Los destinatarios eran judíos gusanos, esos mismos que hace apenas semanas cometieran genocidio de palestinos en el mar, los mismos que hace siglos crucificaran a Jesús de Nazareth, reconocido luchador por los derechos de los oprimidos.


TERCERO: Negamos rotundamente las malsanas acusaciones que nos hace la prensa enemiga, acerca de que este juicio es una venganza traída por los pelos que busca desquitarse el poco caso que nos han hecho con nuestros cinco héroes prisioneros del imperio, o que estemos planeando canjear al vil espía norteamericano por los cinco inocentes cubanos que sólo estaban vigilando un poco a la mafia de Miami.


CUARTO: El degenerado terrorista Alan Gross, no obstante ya tengamos comprobado que sus acciones constituyen delito grave en contra de nuestra revolución, y aún cuando ya tenemos redactada la sentencia por 150 años de cárcel, tiene garantizados sus derechos constitucionales, y han sido puestos a su disposición los mismos abogados de la defensa que tan meritoriamente trabajaron en la causa Nº 1, cuando fusilamos a Arnaldo Ochoa.


Con estos puntos dejamos claro que en Cuba no se violan los derechos de nadie, ni siquiera de un terrorista infame, diabólico, bribón, hijo de su mamá, embustero, amotinador, repartidor ilegal de celulares, malparido y jodedor como ese truhán de Alan Gross.

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Fiscalía General de la República de Cuba.

Junio 2010.


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