lunes, noviembre 02, 2009

Olatz Cacho se lava las manos.

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Cada época tiene su propia definición de lo que significa Derechos Humanos. En el siglo XVIII era muy común entender que los negros esclavos traídos de África no tenían más derecho que trabajar, recibir una magra ración y cuando más, festejar algún que otro ritual pagano. Aparentemente, aquello era razonable para los peninsulares y criollos ricos, y el capitán general podía considerar sedicioso a quien se atreviese a considerar lo contrario.

Siglos más tarde, todavía quedan dudas sobre lo que se considera derechos inalienables para los seres humanos que habitan el archipiélago cubano. Cualquiera diría que, en efecto, el pueblo tiene cubiertos sus derechos primordiales: la atención médica y el acceso a la educación, ambos de manera gratuita. Estos, sin duda alguna, son bases humanas que podrían servir de soporte a una sociedad justa. ¿Qué sucede entonces con Cuba y los Derechos Humanos?

Admitamos por un momento que la sociedad cubana – sin abundar en complejidades sobre la excelencia o decadencia de los sistemas de salud y educacional – consiguió garantizar a todos algo tan importante como los hospitales y las escuelas. Vamos a dar por sentado que un cubano cualquiera tiene derecho a operarse del corazón, o a formarse como cirujano sin tener que desembolsar grandes sumas de dinero. Si comparamos, en este sentido, a La Habana con Lima o Brazzaville, es probable que salte a la vista aquella ventaja que el estado otorgó a sus habitantes luego de desmantelar un sistema capitalista que, como todos los del mundo, daba prioridad al mercado por encima de la justicia social.

Muy bien… ¿ahí termina todo?

Al quedar ya casi rebasada la primera década del siglo XXI, los derechos ciudadanos parecen ser algo más que la pobre ración de los esclavos africanos, inclusive mucho más que un sistema educacional o de salud que garantice el acceso gratuito, más o menos expedito, a sus bondades. Más aún, la definición de Derechos Humanos se ha ido extendiendo más allá de lo simplemente justo, más allá de la igualdad social, y hoy día se mezcla también con el tan llevado y traído concepto de Libertad, ese que nuevos capitanes generales se empeñan en seguir considerando pura y llana sedición.

Sigamos suponiendo que el gobierno de Cuba, de buena fe y en la pelea por conservar aquellas conquistas de equidad social, no ha tenido más alternativa que limitar drásticamente el resto de los derechos ciudadanos, a saber, libertad de expresión, libertad de comunicación, libertad de asociación, libertad de prensa, libertad de acceso a la información, libertad de comercio, libertad de patrimonio privado, libertad de desplazamiento, libertad… Entonces ¿siguen siendo tan capitales las conquistas igualitarias cuando el resto de los derechos humanos – esos que a menudo se entronizan con el derecho a la libertad – emergen en mayor cantidad, marcando de manera definitiva la injusticia de un estado que alguna vez pretendió ser el más justo del mundo?

Cuando el señor Olatz Cacho, representante en España de Amnistía Internacional, niega de plano su apoyo a la Campaña Concierto por la Libertad Total de Cuba, y en su mensaje de respuesta llega a decir que “reconocemos que algunas libertades sí se respetan en Cuba”, no hace sino enrarecer el concepto que debería definir a la organización que personifica. Reconoce como “libertad” a los derechos del cubano a la salud y la educación, y desconoce como “derechos” a la falta de todas las demás libertades en la isla. Y ese “algunas libertades” incluso, convierte a su comunicado, casi sin querer, en un cobarde retruécano que tímidamente evita la responsabilidad de criticar al gobierno cubano en un momento en que la Comunidad Europea, y España en particular, se debaten en un misterioso caldo de amor-odio con respecto al régimen castrista, porque al decir “algunas”, está dando por sentado que “no todas las libertades” se respetan en Cuba, y que aún así, su entidad no tiene nada que hacer en ese asunto del concierto.
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Todavía el encanto de un cuasi emperador consigue, sin titubeos, que una institución tan históricamente comprometida como Amnistía Internacional, se lave las manos ante la épica crucifixión de todo un pueblo.
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4 comentarios:

Raquel YG-I dijo...

EXCELENTE RODRIGO, impactante y clarito, como la vida misma. Vamos a guardarlo para hacer, posteriormente, una entrada en el blog de la campaña con las réplicas al Sr. Cacho que más fuerza tienen. Muchísimas gracias.

RAQUEL YÁÑEZ


CAMPAÑA CONCIERTO POR LA LIBERTAD TOTAL DE CUBA:
http://campanaconciertolibertadtotalcuba.blogspot.com/

PÁGINA PARA FIRMAR LA PETICIÓN:
http://www.ipetitions.com/petition/conciertolibertadtotalcuba/

GRUPO EN FACEBOOK:
http://www.facebook.com/group.php?gid=158710526031

Juan dijo...

Muy buen análisis, que llega más lejos que la coyuntura de Amnistía Internacional y la campaña. Excelente valoración sobre el tema de los derechos humanos en Cuba.

Aguaya dijo...

Muy bueno, Rodrigo, muy bueno lo que has escrito.

Anónimo dijo...

Me ha gustado mucho su enfoque a tan cacareado problema. Gracias a Aguaya por ofrecer el link en el FB. Saludos desde Italia. Odette