Un senador ha llegado a Rhode Island para ejercer presiones políticas como se debe hacer en las islas pequeñas. Aunque Rhode Island no es en verdad una isla, sí es el más pequeño de los estados americanos. Rebelde por excelencia, fue la primera de las Trece Colonias en liberarse del dominio británico. Aunque también fue la última en ratificar la Constitución de los Estados Unidos, que así son las islas cuando de demorar la democracia se trata..
El aspirante a senador Michael Pinga, hijo de Joseph Pinga, encabeza hoy la bella familia Pinga con la cual refuerza la imagen de su campaña en Rhode Island. Sus dos bellas hijas, Nicole Pinga y Michaella Pinga (esta última, Pinga dulce), se han unido a la campaña junto a la señora Pinga y su madre, Anna Pinga, quien según todas las personas que la conocen, es "tremenda Pinga".
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El controversial lema "Pinga on a Roll", ha sentado pautas con su estilo, un tanto agresivo, de promover una imagen electoral.
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El señor Pinga es miembro de la operación “Clean Government”, de la Asociación Nacional del Rifle (por supuesto, ¿qué Pinga que se respete no pertenecería a esta asociación?), la Rhode Island Common Cause y la Rhode Island Statewide Coalition, esta última una coalición hecha a la medida de un Pinga. Cualquier hecho de corrupción es seguido de cerca por este político, llamado "vigilant of our government", y cada uno de esos casos es suyo, o como se dice en el senado, es "de Pinga el caso". A no ser que se trate de asuntos de la infancia, ocasión en la que suele afirmarse que "esto es de Pinga, queridos amiguitos"...
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Aunque ya en la isla de Cuba tuvimos a un famoso general, conocido en todo el ejército como Tato Cojones (quien, según cuentan, se pasaba el día con los cojones en la boca), la aparición de Michael Pinga en el mapa político de Rhode Island supera cualquier expectativa en los parámetros de una futura república cubana. Es decir, en Cuba, como en Rhode Island, manda Pinga.
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Y si tuviésemos que buscar un modelo de democracia, ya sabemos que no hay que buscar en China, Venezuela, España o Suecia. Rhode Island es la respuesta. Sólo allí puede triunfar un senador en cuya victoria electoral todo el pueblo pueda corear a grito pelado: “¡Pinga, Pinga, Pinga...!"
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