domingo, febrero 20, 2011

Vivir artísticamente.

Entrevista con Alcibíades Zaldívar.
(Publicado en Dossier Político)
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Algunos actores de Hermosillo respondieron a la convocatoria del Instututo Sonorense de Cultura, un camión (guagua) llegó de Caborca con universitarios listos para incorporarse al taller de Actuación e Improvisación del maestro cubano Alcibíades Zaldívar, y finalmente también alcanzaron a colarse en el salón los inquietos jovencitos del área de Teatro del CEDART.
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Fueron tres días de intenso ejercicio en la Casa de la Cultura, que mostraron a un pedagogo maduro e interactivo, a un artista conocedor de su materia, capaz de adiestrar a eventuales discípulos en los principios básicos del trabajo escénico, a la vez que divertirlos. Pero sobre todo, el taller dejó en suelo sonorense una síntesis de más de dos décadas de duro bregar por las vanguardias teatrales, por los caminos del experimento artístico y los resultados dirigidos a una sociedad mejor.

Alcibíades Zaldívar formó parte de un fenómeno sin precedentes en la escena habanera de los ochentas. Junto al director Víctor Varela y otros empecinados transgresores, participó en el nacimiento de La Cuarta Pared, un espectáculo que sacudió los cimientos del entonces adormecido teatro oficial cubano. Los del grupo Teatro del Obstáculo, con espectáculos posteriores terminaron por ganarse la atención diferenciada de Eugenio Barba, el último reformador teatral del siglo XX, y de este encuentro, de la práctica del llamado Teatro Antropológico y sus búsquedas ancestrales, probablemente nació buena parte de la intención totalizadora de este entrenamiento escénico que hoy llega a Hermosillo, pasado por el tamiz del ahora cuarentón maestro cubano, emigrado en México.

Al finalizar el taller, nos fuimos al club El Punto Cubano, y trago de ron Havana Club de por medio, comenzaron a fluir las ideas en torno a la cultura, la política y la sociedad, en tormo a Cuba y México, en torno al arte y su difícil matrimonio con la realidad.

-. Después de transcurridas estas jornadas del taller, ¿cuál crees que pudiera ser tu mejor aporte a los artistas escénicos de la región?

-. Pensando en el poco tiempo disponible, y en las condiciones que tenemos, básicamente son principios, a través de ejercicios que invitan al participante a seguir desarrollando su entrenamiento personal. Este es un trabajo pre-expresivo, es decir, no tiene nada que ver con una funcionalidad artística, es más que nada elementos de entrenamiento, para que se genere, a través de la práctica con el participante, una interacción con el otro, como en una especie de cadena, de búsqueda personal y a la vez grupal, de los determinantes que sirvan para que el actor, o el bailarín, o el director, trabaje mejor.

-. Fuiste parte de un fenómeno que cambió a toda una generación teatral en Cuba. ¿Cómo ves aquel período, a la luz de los años, y cómo trascendió en tu obra, una vez que has emigrado?

-. Yo me considero, ante todo, un exiliado. Hay como mucho desarraigo, mucha fragmentación, a raíz de esta estrategia que ha tenido la dictadura, de quebrar familias, quebrar amistades, quebrar cultura. Eso implica entonces que esa condición de exiliado, esa condición de ser doblemente extranjero, te lleve – por suerte – a no encerrarte, a no perpetuar en la nostalgia esas relaciones tan maravillosas que uno vivió, en mi caso durante 29 años, allá en la isla. Definitivamente, como dices tú, el trabajo con los maestros, con La Cuarta Pared, todo eso tuvo un significado a partir de la lógica de los encuentros con Barba, con Patrice Pavis, con el mismo Vicente Revuelta, Maria Elena Espinosa, Ileana Diéguez… Ellos hicieron germinar esta inquietud de ser independiente, de decir y hacer a nuestra manera lo que queríamos hacer. Mi verdadera escuela fue Teatro del Obstáculo, como laboratorio, junto con Víctor (Varela), quien además de ser el director, era el maestro.

Me he dado el lujo, he tenido la suerte de explorar cosas - que también durante el período en Cuba estaba como más encerrado en un estilo, en una manera - que aquí, dadas las libertades que hay, ahora sí, busqué a su vez desarrollar: teatro callejero, teatro para niños, teatro radial… Eran cosas que desde Cuba siempre quise hacer, pero no podía, por la misma idea a veces férrea que había en relación a la poética del grupo. Y no lo digo con ánimo de lamentar lo que así fue, por el contrario, aquello nos permitió ahondar mucho sobre lo que buscábamos con la voz, con el cuerpo, con la dramaturgia y el actor... Pero al llegar acá tuve la oportunidad de desarrollar una veta de la que tú fuiste testigo en mis pininos, con la cuestión pedagógica en La Habana, y que he desarrollado como nunca. Después de tantos años, haber sido parte de Teatro del Obstáculo, y haber sido formado en Cuba me sirvió para lo que hice acá, aunque tuviese otras líneas.

-. Teatro del Obstáculo nació como un colectivo independiente, al margen de un esquema oficial y de inicio no muy bien mirado por este. ¿Qué sobrevivió de aquella rebeldía institucional, una vez fuera de Cuba?

-. Allá, además del trabajo artístico con el grupo, estaba el trabajo docente, la escuela. Ya ves qué pasa con Cuba, que todo se tiende a “pensar mal”, lo que signifique diferencia es “contrarrevolucionario”, lo que no esté
en los lineamientos del partido es “disidente”. Está esa paranoia siempre ideológica, pero a su vez tiene ese matiz que es la enseñanza que nos dan, y nos abre muchas perspectivas. Aprendíamos con las ideas de Bertolt Brecht, con las ideas de los reformadores, con las ideas de las vanguardias. En la escuela, me separaron de la docencia por “diversionismo ideológico”, y sólo porque investigábamos lo que ocurría con determinados conflictos sociales, no hay instrumental adecuado en tal hospital, por ejemplo, o si había tal problema de atención en tal fábrica… era como tratar de hacer una revolución dentro de la misma revolución, para dar hondura y continuidad al sistema, no había pretensión de buscar el capitalismo. Pero lo interpretaban mal, y te acosaban.

En el propio Teatro del Obstáculo, o antes, cuando Los Gatos, nuestro primer montaje, ya había problemas con aquello de “qué están diciendo”, “qué significan esos jóvenes abstractos que se encuentran a oscuras, escondidos”…Pasó lo mismo después con La Cuarta Pared, o con La Ópera Ciega más tarde. Siempre teníamos esa sensación de terminar de actuar y estar amenazados. Siempre hubo persecución, aún cuando la intención no era quebrar al régimen sino hablar de cosas muy concretas con las que no estábamos de acuerdo. Siempre tuvimos muy claro que había que decir lo que tuviera que decirse, y esa libre expresión nunca fue aceptada del todo.

Entonces vengo acá, a este otro país, que también tiene otra forma de negar la libre expresión - la democracia en Latinoamérica está muy lejana todavía – pero al menos tenía otras opciones. Creo que todo arte es político, creo que la actitud del artista tiene mucho que ver con que la sociedad se transforme, sin que se mezclen cuestiones netamente ideológicas, no en función directa de si “el proletariado” o “el burgués”, esos términos marxistas ya obsoletos. Estamos siempre – y digo “estamos” no en el plural comunistoide, sino en la poética del grupo, de la comunidad artística – tratando de resolver la vida lo mejor posible para los demás. Cuando esto ocurre pasan cosas extraordinarias.

-. Cosas como la libertad de crear, por ejemplo.

-. A mí me tocó establecer un vínculo con Polonia, un país ex socialista, con un director polaco que sufrió el totalitarismo, y teníamos una conexión como si hubiésemos estado cerca toda la vida, y constantemente seguimos transgrediendo los postulados que siempre dimos por definitivos. No he tenido que claudicar ante este “sistema capitalista despiadado”, uno debe hacer lo que hace por elección, no por necesidad. Por eso he tratado de elegir, y eso cuesta, claro, porque no garantiza mucho dinero, ni estabilidad, no tengo ni donde caerme muerto… Pero no me importa, porque por otro lado gano, ahora sí, la libertad. Hablamos en términos de libertad, de derechos humanos, más que de izquierdas y derechas. Estamos hablando desde este nuevo orden en que el hombre se ve cada vez más esclavizado por el propio sistema, llámese capitalismo o llámese socialismo. Hay una intención cada vez más cabrona de esclavizar al otro, tener más riquezas, o más privilegios, lo que sea, a costa del otro. Pero si uno hace su arte en función de posibilitar un mejor destino a los demás, con uno mismo incluido, pues claro que se establece la conexión.

-. En los ochenta veíamos al teatro como un sacerdocio. ¿Te parece que en los últimos años se extravió ese camino ritual del arte escénico?

-. Depende del ojo con que se mire. Soy persistente en la ritualidad de la existencia. Mi maestra María Elena Espinosa, allá en la escuela, me enseñó que había una manera de vivir, que era “vivir artísticamente”. Por eso, desde Cuba, siempre estuve haciendo teatro para la vida, y viceversa. No separado, no segmentado. En mi caso he tratado de mantener esa idea en la práctica, en mi existencia, y eso hace que ritualice la propia existencia: el acto de comer, el acto de la amistad, el acto del amor, de la creatividad. Yo sigo creyendo, ahora en esta modificada era posmoderna, en los mismos idearios de Stanislavski, de Grotowski, de Barba, sin caer en imitaciones sino buscando sus esencias. Y ya, a estas alturas del partido, donde el escepticismo y el pesimismo nos tienen hasta el cuello, al menos para mí no hay mejor estrategia de supervivencia que reconectar, con mucha espiritualidad, este cansancio universal.

Me ha encantado, por ejemplo, trabajar con los niños, porque no están tan contaminados, porque son los que pueden hacer cosas con el futuro, y eso, dentro de mi pesimismo, me hace no ir tan directamente al suicidio, sino como una alternativa para no claudicar. Sin banalizar lo que hice en más de 25 años, me permite no quedar enfermo, encerrado en un caparazón de experimentación única y transgresora y bla bla bla… Me permite ser más práctico, más funcional, más solidario con la comunidad – sin entrar en terminologías ideológicas – dándome la posibilidad de conservar un sentido ritual.

-. Es la tercera vez que estás en Hermosillo…

-. Sí, la primera vez estuve para dar un taller en la UNISON, en el 2008. Volví en el 2010. Ya sabes que escribo para la revista México Desconocido, así que me fui a Trincheras, a escribir sobre ese sitio arqueológico. No tenía nada que ver con el teatro, pero sí con ese mundo que tanto me interesa, el del México mágico.

-. ¿Has contactado con el teatro que se hace en esta ciudad, con sus creadores?

-. Siempre que vengo, el espacio de tiempo con el que cuento no me alcanza para ver lo que está ocurriendo. Tengo un referente de un festival que vi, pero es un referente vago.

-. Pero has trabajado en lugares similares dentro del país ¿no?

-. Bueno, si es como ocurre en provincia – y yo soy provinciano en el sentido de que, en mis veinte años de exilio he pasado catorce trabajando en Aguascalientes, que es un estado pequeño, aislado – ha de tener las mismas carencias que el resto del país. El centralismo del DF es muy fuerte, allí está todo, los recursos, las grandes empresas, los grandes poderes del gobierno, y ciertas migajas se dejan caer en los estados. Por otra parte, en los estados están las castas, y las castas manejan los pequeños poderes. Establecen estos cotos de poder, estos feudos culturales, unas veces más, otras menos, y aunque no tengo claro lo que ocurre aquí en Sonora, he vivido experiencias muy buenas en el Nuevo León anterior, en el Monterrey anterior, antes del narcotráfico, donde había un pulso teatral muy interesante, en Baja California con Angel Norzagaray, fue extraordinario, San Luis Potosí, Xalapa… Hay puntos dentro de ese universo de estados donde se generan ideas. Aguascalientes llegó a ser, hace unos años, el núcleo mexicano del teatro para niños y jóvenes, con Telón Abierto, con Teatro Escolar, y cayó porque su estructura cultural era demasiado frágil, quebró al margen de los caprichos políticos y gubernamentales.

-. Partiendo de una inevitable influencia que tuviste de maestros grandes como Eugenio Barba ¿cómo estás enfocando actualmente el fenómeno de la energía y la corporalidad en talleres como el que acabas de impartir en Hermosillo?

-. Tengo muy claro que el hecho de la puesta en escena tiene un universo muy particular con el actor, con la ritualidad, y los demás elementos que la componen. Si falla el actor, si el actor está como de segunda opción, entonces no funciona. No estoy quitando méritos estéticos ni formales a la puesta en escena, pero creo que el actor es determinante, o el “sujeto escénico”, como prefiero llamarlo. Hay cosas que tienen que ver con la danza, la música, las artes plásticas, y una infinidad de manifestaciones artísticas que este actor moderno debe saber manejar muy bien.

He robado de todos mis maestros. No se puede hacer abstraccionismo en la pintura sin haber pasado por un trazo naturalista. Stanislavski y el realismo son básicos, los meto en mi trabajo, como hago con el teatro oriental, o con el teatro intercultural, hablando en términos barbeanos. Todas las culturas nos nutren, todas sus músicas, su imaginería, sus artes escénicas. Por eso me encanta la fusión de culturas. Y Grotowski, Barba, Peter Stein, la Comedia del Arte, el clown, y cada vez subes más la parada porque hay vasos comunicantes que tienen que ver con la presencia del actor, la presencia del cuerpo total, la presencia de los centros de energía, la concientización del cuerpo, la voz y la emoción… Cosas muy antiguas, dichas y recontra dichas, y que trato de adecuar al grupo, a las edades, al contexto.

Ya ves, me gusta investigar. De hecho, los catorce años que pasé en aquella escuela de Aguascalientes, dicha escuela se llamó Centro de Investigación Teatral de Los Arquitos – en un antiguo balneario con una arquitectura que era un gustazo – allí se gestó ese centro de investigación teatral. Antes estuve, en el DF, explorando en escuelas de teatro y danza.
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-. ¿Cómo ves, en la actualidad mexicana, la correlación entre trabajar en el teatro para ganarte la vida o hacerlo por tu propio disfrute?

-. Depende de los contextos. En los estados y en el DF se dan casos particulares. Yo he tenido mucha suerte. He podido hacer lo que he querido, pero también he pensado en que lo que verdaderamente me importa, el espectador, que es a quién me dirijo. Los niños, la reeducación, el teatro con enfermos mentales… en fin hay una serie de intencionalidades con el espectador que me lleva a buscar alianzas. México es uno de los pocos países latinoamericanos que ayudan al artista, sólo tienes que pensar cómo es tu proyecto, qué es lo que quieres.
He recibido becas, he conseguido apoyos importantes que me han dejado hacer lo que he querido, y cuando no, pues no lo hago. No descarto que el día de mañana me tenga que ir a Miami y tenga que trabajar sirviendo hamburguesas, no tengo ese miedo ni estoy aferrado a aquello de “oh, me muero sin el teatro”… La vida es muy dinámica, Lo que importa es preguntarse sobre lo que estás haciendo ahora, cómo lo estás haciendo. A estas alturas te diría que el teatro no es lo que me hace, ni es “mi felicidad”, pero sí es mi sustento espiritual, porque pienso teatralmente, porque vivo artísticamente. Entonces, escribir la estructura de un performance me satisface tanto como actuar o dirigir, o hacer televisión, un comercial o ir a un casting. No estoy en esa angustia de “ay, qué mierda estoy haciendo acá”, en lugar de estar en la patafísica de Dinamarca. No, estoy acá, esto también tiene un lenguaje, y me gusta hacer televisión y hacer radio, y hacer comerciales, hacer de todo, siempre y cuando no esté afectando a terceros o no me esté dañando a mí mismo. Quizás sea más idiota, pero creo que fluyo más, sin perder esta ingenuidad entre comillas, este niño que llevo dentro, aquello que me ayuda si me están pateando.

-. Ustedes (Teatro del Obstáculo) se convirtieron en los mimados de Barba en Cuba. ¿Qué quedó del llamado tercer teatro en tu obra?

-. La primera vez que nos encontramos con Barba, de inicio fue muy pedagógico. Tengo muy claras en mi memoria las reuniones con él en la Cinemateca, casi clandestinos. Nos puso sus películas, nos hablaba de los beduinos, de la rebelión y todos nos mirábamos y pensábamos “aquí se va a armar” con toda aquella paranoia que teníamos… Después fue a ver Los Gatos, nuestro primer espectáculo, junto con los demás del Odin, nos dio muchos consejos, y luego, gracias a él y a otras personas más, nos sacaron del apartamentito de Marianela (Boán) y nos dieron la sede de la calle Ayestarán. Allá nos fue a visitar Eugenio, vio La Cuarta Pared, y seguimos trabajando en sus talleres. Años después, estando en México, ya viviendo en el DF, fue a ver mi primer espectáculo aquí en México. Los actores se asombraban, me decían “¿Cómo es posible que este hombre venga aquí? ¿Tú lo conoces?”…Les decía, sí, en Cuba trabajábamos juntos…

Hace tres años estaba trabajando en la escuela privada que tiene un ex alumno – uno que formaba parte de aquella primera obra en México – ya es maestro y tiene su escuela, tenía un espectáculo y allá fue otra vez el Odin. Ellos siempre han mantenido estas relaciones de comunicación artística, porque son gente muy humana antes que todo. El Odin siempre será muy especial para mí. Fue muy especial estar en La Habana, tan abandonados, tan aislados, en la casita de Marianela, en una situación tan precaria, con hambre – no para ser lastimeros, sólo para graficar la realidad de aquel contexto – y que entonces llegase ese hombre, que nos regalase su tiempo, nos hablase de lo que había visto, nos diera consejos… Y no fue solamente con nosotros, siento que siempre ha sido como el padrino de muchos grupos de Cuba y de Latinoamérica.

-. ¿Algún consejo para los estudiantes de tu taller, para cuando te hayas marchado al DF o a alguna otra parte donde reclamen el concurso de tus modestos esfuerzos?

-. Que sigan entrenando, que sigan perfeccionando estos principios. Eso está en el orden interesante de un taller. Muchos de estos ejercicios me han costado diez años sintetizar, ponerlos simples, A mí me pasó igual cuando los recibí. Nunca olvidaré los ejercicios de Vicente Revuelta, del teatro total, con Leandro Soto en la casona de la calle Línea. Aquellos ejercicios los habían trabajado durante muchos años y nos dieron los tips, los trucos, en el mejor sentido de la palabra, y eso también es un poco lo que se da acá. Espero que eso los estimule y sigan trabajando en el entrenamiento.

Notas finales.

Vivir artísticamente es una buena excusa para ir más allá de las convenciones sociales. Y de cierto modo todos nos pasamos la vida tratando de sintetizar el arte que nos legaron, para hacerlo más potable a quienes nos siguen. Nos vamos convirtiendo en la síntesis de nuestros maestros. Alcibíades, acercándose ya a los cincuenta, tiene en su propia imagen algo de Vicente Revuelta – el más grande director teatral cubano – de Eugenio Barba, de Darío Fo, y quizás del Arlequín de la Comedia del Arte. Del mismo modo también acumula ya decenios de cubanía y mexicanidad, contaminados con innumerables tradiciones de Asia, Europa y, ¿por qué no? del más allá donde convergen el nahualismo y la física cuántica.

El arte, a fin de cuentas, es también una forma de vida.

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Etapa mexicana: El Crimen del Hotel Palacio
de Martín López Brie.
Foto: Niurka Bali

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En La Noche de los Asesinos, de Pepe Triana.
Foto: José Jorge Carreón.

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martes, febrero 08, 2011

Todos somos Jaled Said: Egipto con Cuba a la zaga.

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Cada vez se justifica más el terror que sienten las dictaduras por la libertad de expresión que supone acceder a Internet.

Está ocurriendo ahora mismo. En una página de Facebook los egipcios se convocan a la manifestación. En Todos somos Jaled Said, cualquiera puede pinchar “me gusta” y seguir la marcha galopante de un pueblo que se cansó de servir y callar bajo las botas de un gobierno dictatorial.

Jaled Said era hasta hace pocos días un bloggero de Alejandría, un joven que se sumó al llamamiento de ElShaheeed, el anónimo cibernauta que hizo estallar la rebelión en los corazones egipcios desde la polémica internet. Jaled Said murió apaleado por dos policías de Mubarak, para volverse de inmediato el mártir más reciente de la insurrección. Esta mañana su imagen iba en carteles, y el mundo supo que ElShaheeed (mártir, en árabe) era el recién liberado Wael Ghonim, el ejecutivo de Google en Egipto que fuese apresado el 28 de enero, y que permaneció incomunicado hasta el reciente lunes, atado y con los ojos vendados.

Wael Ghonim habló por primera vez a la gente, en la plaza de La Liberación, y en una entrevista a Newsweek admitió ser el mítico ElShaheeed. “Mucha gente ha muerto”, dijo, “Ese no era mi plan, y lo detesto, pero se escapó de mis manos”. Ghonim no es otra cosa sino la cabeza visible de un tsunami de pueblo que ha surgido de las redes virtuales para derrocar al totalitarismo de Hosni Mubarak, a la represión y a los treinta años de bajar la cabeza en una nación milenaria gobernada por papanatas mortales que se creyeron faraones.

Cuba a la espera.

Aunque muchos bloggeros fuera de la isla están uniendo fuerzas, esperando de muy buena fe que el efecto dominó llegue más allá – o más acá – del Oriente Medio, y han lanzado la campaña Por el levantamiento popular en Cuba, hay un detalle que diferencia a la represión egipcia de la cubana: Los egipcios tienen conexiones domésticas a internet desde hace muchos años y llevan amplia ventaja en el uso de los celulares y Twiter. La aparición de ElShaheeed encendió la desobediencia civil en cuestión de días. Yoani Sánchez lleva años bloggeando y sus mensajes en el sitio Generación Y – boicoteado justo hasta este martes, sin que nadie sepa cuándo durará esta rara apertura que coincide con la Feria Internacional de Informática 2011 – apenas llegan a un pequeño por ciento de los cubanos.

Aquel fenómeno que el español Juan Urrutia acuñase en el 2003 como Ciberturba, sólo se produce cuando sus participantes pueden citarse, en tiempo real, en un medio con múltiples enlaces a la red, con velocidad de navegación aceptable que les permita confrontar multimedias y sin demasiado miedo a ser descubiertos por los policías informáticos.

Esto, lamentablemente, en la Cuba actual es todavía una quimera. Admiro a mis hermanos bloggeros, esos que desde cualquier parte inyectan la necesaria sedición, la lucha por los derechos democráticos de nuestra patria, pero no basta sólo con buenas intenciones y muchas horas en ordenadores alrededor del mundo. La sublevación egipcia, como la de otros países árabes que se han contagiado con el ejemplo tunecino, ha ocurrido desde adentro, como una implosión del enojo popular acumulado. Aunque muchos emigrados apoyaron desde el exterior, fueron los residentes en Egipto quienes, enlazados en una mayoría aplastante, a través de la comunicación virtual y en el fragor de los sucesos internos que sufrían en carne propia, llevaron la rebelión hasta sus últimas consecuencias.

La dictadura cubana se ha cuidado mucho de permitir este tipo de comunicación entre la gente. Todavía ni siquiera refleja en sus noticieros la verdad del pueblo egipcio, haciendo creer a muchos que los de la plaza en El Cairo se han rebelado en contra del “brutal capitalismo apoyado por los Estados Unidos” y no contra un dictador que hasta hace pocas semanas era uno de los más entrañables amigos del castrismo. Con semejante panorama, con una internet ultra vigilada, con poca velocidad de navegación y muy poco acceso a la vida doméstica, a la intimidad de las personas que les permite elegir en su casa si leer al Granma, La Jornada o a El País, no se hace muy volátil una revolución tipo Ciberturba.

Ya tuvimos nuestro propio Jaled Said, el altamente calumniado Zapata Tamayo, muerto en huelga de hambre el año pasado, y tenemos en la cárcel desde la primavera del 2003 a nuestro Wael Ghonim, el doctor Oscar Elías Biscet. Fariñas recibió el Sajarov de la misma manera en que Mohamed ElBaradei obtuvo el Nobel de la Paz. Aún así relativamente muy pocos cubanos conocen a estas personas a no ser por las calumnias de la prensa oficial. Incluso entre los opositores de cualquier parte, en su propio lado de la lucha, muchos acusan a Fariñas de agente, o cuando menos, de aprovechado, como acusan de oportunista y metalizada a la bloggera Yoani Sánchez.

Al menos ya sabemos que, aunque sea muy difícil que la efervescencia árabe llegue a los hogares cubanos inmediatamente, la dictadura de los Castro ha comenzado a temblar de pies a cabeza con el vaticinio de lo que puede ocurrirles en un futuro más o menos cercano. La filtración del vídeo con la conferencia del gendarme informático Eduardo Fontes ha marcado una época en la credibilidad de la dictadura en cuanto a la supuesta voluntad oficial de propagar la Internet en la población. No obstante a ello, el cable de fibra óptica se sigue acercando a las costas cubanas, la tecnología inalámbrica avanza por días y no falta tanto ya para que los nuestros puedan vivir más cerca del mundo a través de Google y las redes sociales.

La era de la verdadera internet cubana ya no está tan lejos, y de no producirse cambios radicales en la democracia nacional en poco tiempo, ya surgirán espontáneamente las ciberturbas en las grandes ciudades, o sencillamente turbas, sin apenas necesidad de computadoras, como cuando los habaneros derrocaron al dictador Machado en el año 33, sin siquiera hablarse por teléfono.

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María de los Ángeles, la dama de la Harley

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María de los Ángeles Santana fue una mujer excepcional. Tenía ochenta y tantos cuando la conocí en el Estudio 10 de la televisión, y su atractivo estaba intacto. Todavía, de cierta manera, era la misma joven actriz de trato agradable, la misma dinámica mujer que se adelantó a todas las demás en montar una Harley Davidson por todo el malecón, la misma bella dama de tantas películas, la cantante de delicada voz y definitivamente, la misma comediante de neuronas veloces y respuestas chispeantes.

Luego de casi cien años andando La Habana y el mundo, María de los Ángeles pasó hoy al espacio de la memoria. Pero como lo hizo tras una vida larguísima y llena de simpatías populares, da la impresión de que sigue allí, sonriente y amable como siempre. Su famoso personaje de Remigia en San Nicolás del Peladero, fue apenas una parte de las tantas jornadas que cumplió en la escena cubana. En el cine Mexicano fue acompañada por los más grandes de la época, Jorge Negrete, Pedro Infante, Cantinflas… y en Cuba resultaría interminable enumerar su currículum, desde sus inicios en Romance del Palmar, cerca de Rita Montaner, hasta la teleserie Los abuelos se rebelan, junto a Armando Cholito Soler.

Conversar con ella, dejarla sostener del brazo para andar un corredor entre luces y escenografías, escuchar sus siempre oportunos consejos, fue para muchos un premio que la suerte otorgó sin pedirnos nada a cambio. Porque María de los Ángeles Santana era de aquellas personas que mezclan la grandeza con la humildad, la fama con esa cualidad vecinal de señora común, el talento con la bondad.

Su larga vida, copiosa en originalidad, acaba de terminar para algunos. Para otros, es apenas una nueva manera en que esta bella cubana sigue eternamente correteando por el malecón, montada en su motocicleta.

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María de los Ángeles, llevando al teatro bufo su afición a las motocicletas.

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viernes, febrero 04, 2011

De bloggeros y farmacéuticos.

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En momentos en que el esperado Viernes de la partida ya se acaba para los egipcios sin que Mubarak ceda un milímetro en su tozudez, cuando ya va quedando claro que los supuestos “partidarios” del gobierno no eran sino turbas de policías vestidos de civil, me tropiezo con un vídeo filtrado desde Cuba, con la conferencia de un especialista en cibernética para los oficiales del Ministerio del Interior. El material, grabado con dos cámaras y switcher, es de los típicos entrenamientos audiovisuales para cuadros del propio ministerio y del partido comunista, compaero. Alguien lo sacó de Cuba y ahora es posible pasar un ojo, de primera mano, a la manera de pensar del aparato represivo cubano, a su ya recurrente fobia a la internet dentro de la isla, pero sobre todo, al asentamiento de los mitos con buenos y villanos, en los que siempre ellos – los representantes de un sistema que ha deshecho en menudos pedazos a nuestra patria – siempre se autodefinen como atacados y víctimas de un imperialismo que no cede ante la necesidad de destruir a su magnánima revolución.

Comentar sus argumentos podría llevar cientos de páginas, compaero. Baste la coincidencia con la estrategia egipcia de escenificar con agentes lo que el pueblo ya no tiene ganas de secundar. Quizás Mubarak lo aprendió de nuestras célebres Brigadas de Respuesta Rápida, pero de cualquier manera, si aparecen bloggeros “mercenarios”, aquí están los bloggeros “revolucionarios”, para repeler al enemigo en este nuevo terreno bélico, compaero. Los que se niegan a seguir la propaganda del Granma son, inevitablemente, asalariados, financiados por todas esas fundaciones citadas en la conferencia, y que forzosamente tienen que ser ramificaciones de la CIA. No se detiene el joven ciberesbirro en la posibilidad de que a miles de los que hoy llevamos páginas contestatarias nadie nos pague un centavo, o en disimular la participación directa del gobierno en el patrocinio a los supuestos bloggeros fieles. Lo importante, compaero, es que esto es una guerra.

Más allá de las estrategias de impostación – en este caso la impostación de una masa popular que no tiene acceso a las redes, poniendo en su lugar a un grupo de servidores oficiales que la obtienen a cambio de su cooperación – queda al descubierto el verdadero espíritu del desarrollo informático cubano para un futuro inmediato. Es decir, internet no es un avance de la era moderna que facilita las comunicaciones y la información sino que, y acaso por sus mismas características, compaero, es un vehículo de desestabilización para el gobierno cubano, compaero. Un servidor satelital gratuito, con acceso libre y sin control gubernamental a internet, para ellos es lo mismo que una planta espía que recibe o trasmite instrucciones y secretos de estado.

Si alguien se ilusionó con el cable de fibra óptica que en estos momentos se tiende entre Venezuela y Cuba, y creyó que significaría un paso adelante en la apertura cibernética para el ciudadano común, al disfrutar de esta videoconferencia quizás entienda que los gobernantes y gendarmes cubanos no tienen la menor intención de diseminar la libertad de la red entre la gente. Por el contrario, compaero, se entrenan para cerrar más el cerco, controlar lo mejor posible el acceso a la información – partamos de la simple regla de que, para ellos, toda opinión que no sea la emitida por su prensa oficial es falsa y mercenaria – y para seguir fabricando, como Mubarak hizo con sus “farmacéuticos” a caballo en la plaza de El Cairo, a sus “bloggeros revolucionarios”, compaero, aquellos que tendrán la misión de poner la cara y las palabras en lugar de un pueblo cubano que, en su gran mayoría, ni siquiera ha tocado una computadora en toda su vida.

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El vídeo dura casi una hora. Si tiene buen estómago, inténtelo.

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Compaero, la caricatura de Garrincha la tomé del amigo Guamá. Ya se sabe
que el nombre del triste personaje original es Eduardo (Eddy) Fontes Suárez,
también conocido como "el policía cibernético", o más recientemente,
"el cibermongo".
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martes, febrero 01, 2011

Defendiendo a México y mentándole la madre a Top Gear.

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Cuando la embajada mexicana en Londres extendió su más airada protesta por los humillantes chistes del programa Top Gear de la BBC, el reciente 30 de enero, no faltaron voces, inclusive en este mismo país, defendiendo la libertad de expresión y el derecho que todo ciudadano civilizado tiene para burlarse de aquello que entienda ridículo y merecedor de “carrilla”, como le dicen acá al chucho, al cuero.
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Pero ocurre que en la comedia funcionan otras reglas no escritas, en relación a los focos de burla, y que normalmente evaden, como pecado de mal gusto, el hacer mofa de los más débiles. Por ello cuando unos altaneros ingleses pasan un buen rato denigrando a la cultura mexicana (a partir del pueril análisis del auto deportivo mexicano Mastretta MXT), lo que de inmediato salta a la vista es la arrogancia de un país primermundista burlándose de uno menos afortunado. Visto desde la perspectiva de un verdadero humorista inglés, Charles Chaplin, sería como si el personaje de Charlot, el vagabundo, recibiese una patada en el trasero del policía, y no a la inversa, que es lo que verdaderamente motiva la hilaridad de un ser humano decente.
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Los engreídos de programa Top Gear fueron bastante lejos en el uso de sus libertades civiles. Entre otras lindezas, bromearon con que los autos mexicanos, conforme a su nacionalidad, serían “holgazanes, tontos, flatulentos, pasados de peso y dormilones recargados a una cerca, mirando un cactus con una sábana con hoyo en el medio a modo de abrigo”. También llamaron a la comida mexicana “vómito con queso encima”, “vómito refrito”, y por si no bastara, bromearon con lo terrible que resultaría despertarse y darse cuenta de que se es mexicano.

De haber sido al revés – digamos, humoristas mexicanos dando carrilla a la desabrida comida inglesa, a la pervertida familia real, al cliché de la falta de aseo británica, a la locura de conducir con el timón a la derecha o a la bestialidad de Las Malvinas o el Domingo Sangriento del 72 – no habría sido tan de mal gusto a fin de cuentas, pues lo normal en el humor internacional es que Cantinflas se burle de los aristócratas, y no que estos, pretendiendo ser tan finos como Oscar Wilde, avasallen y maltraten al humilde peláo con un despotismo propio de nazis.

Es difícil que la comedia renuncie a los arquetipos, a los esquemas que muchas veces definen como tontos a los chinos o los polacos, como tramposos a los cubanos, como mafiosos a los italianos, como fascistas a los alemanes y como flemáticos a los ingleses, pero quien quiera que conozca verdaderamente a los mexicanos – más allá de sus defectos políticos, de su publicitada violencia y narcotráfico – no podrá negar que en general son personas amables, desprendidas, hospitalarias, emprendedoras y con un largo etcétera positivo que quizás culminaría con la categórica afirmación de que la comida mexicana, lejos de ser un “vómito con queso encima”, es de una cultura culinaria abrumadoramente copiosa y exquisita, la tercera más variada del mundo.

Probablemente la cadena BBC reconozca su falta y emita una disculpa a las autoridades mexicanas por las bromas discriminatorias que escupieron en vivo sus presentadores. El daño ya está hecho y nunca será muy de fiar si el policía se disculpa con el vagabundo Charlot por haberle pateado el trasero.

Lo mejor, mis cuates, será mentarles la madre a esos tres sangrones y pasar la página.

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jueves, enero 27, 2011

Contra el olvido.

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Tenchy pasó la madrugada siguiente al 11 de enero sentada en la computadora. Su madre había fallecido en Cuba y ella, radicada en Dinamarca, no podía encontrar alguna buena razón para dormir. Mientras dejaba pasar las horas y pensaba en la mejor manera de encontrar un vuelo a La Habana, Tenchy fue subiendo a su Facebook las fotos de María Teresa Tolón, y no pocos amigos quedamos extasiados con el retroencanto de aquella esbelta mulata, una de las más sobresalientes cantantes líricas de los años cincuenta y sesenta en la isla.

A Tenchy – que es la mejor y más familiar manera de decir “Hortensia Domínguez Tolón” – la conocí brevemente en una de aquellas Escuelas Internacionales de Teatro en Machurrucutu, en la época en la que ya se comentaba que había sido la musa viviente de una de las canciones más conocidas de Carlos Varela (“India, qué lindo encanto, sabes andar desnuda…”), pero mi amistad con ella creció sólo hace pocos años, gracias al concurso inefable de internet y sus redes virtuales.

Pero aunque ya sabía que Tenchy había estudiado guión en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio, y que había creado, mientras vivía en Portugal, un formato para televisión que, luego de ser vendido por una ganga a cierta cadena poderosa, se convirtió en uno de los shows con competencia de bailes de mayor fama internacional, sólo ahora me entero de que su fallecida madre había sido una destacadísima figura del bel canto cubano, que había actuado junto a los más grandes y que había tenido un especial destaque en programas como Fin de semana en TV, Garrido y Piñero, Álbum de Cuba y San Nicolás del Peladero, lo mismo cantando que actuando.
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Aparentemente, una enemistad con algún funcionario administrativo del Teatro Lírico
Nacional, en los tempranos sesentas, hizo que María Teresa Tolón no fuese nunca integrante de aquella compañía, y que por lo tanto su carrera ya no fuese más tenida en cuenta por buena parte de la crítica y las carteleras que ya habían comenzado a depender directamente de un mismo tronco común oficial.
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Buscando registros de su trabajo, apenas aparecen algunas referencias que la colocan, a la altura de figuras como Rosita Fornés, Celia Cruz y Olga Guillot, en los grandes espectáculos de Tropicana, desde 1952. Luego, de no ser por las fotos que conservó su hija, sería difícil devolver a la memoria cultural de Cuba a esta notoria actriz y cantante, de natural belleza criolla y aparato vocal privilegiado.

Según cuenta Tenchy en Facebook, sólo regresó a Tropicana en un breve período entre 1977 y 1978, y ya en los ochenta se dedicó exclusivamente al teatro, en el grupo Extramuros, donde trabajó discreta y melancólicamente hasta su retiro.

No hubo nota en la prensa nacional sobre su muerte, sobre la tranquila muerte que tuvo, mientras dormía, esta señora del canto lírico cubano. Algo más fuerte que ella la confinó las últimas décadas al silencio, y ni siquiera su hija, con todo y solapín de la televisión, tuvo la autorización para buscar, en los noventa, algún viejo kinescopio de la videoteca donde pudiese ver a su madre en las épocas de mayor esplendor. ¿La diva Tolón se habría ganado la enemistad eterna de los directivos, o simplemente la ignorancia y la abulia institucional impidieron a su hija acceder al valioso material de archivo?

Apenas un vídeo de youtube, de misteriosa pero afortunada procedencia, subido hace pocos meses, nos deja ver a una Tolón elegante, de fibra musculosa y delicada al mismo tiempo, con una cintura que delata, o bien que Tenchy aún no había nacido, o que la señora se había recuperado ya de la mejor manera posible. Ese vídeo nunca fue visto en aquel programa, Contra el olvido, donde Rakel Mayedo presentaba, hace una década, las rarezas arqueológicas de la televisión. Esa función ahora la tienen Youtube y otros sitios, al menos para los cubanos que en otras partes del mundo pueden acceder a la 2.0, sin necesidad de que algún funcionario lo autorice.

De vuelta en Dinamarca mi amiga se recupera de la pérdida mientras ocurre el milagro, una vez más gracias a la tan vapuleada red de redes, de que la memoria cultural cubana ya no sea más patrimonio de unos cuantos burócratas.


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domingo, enero 23, 2011

Holocausto Mazorra: Juicio y curiosidades.

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Termina el juicio a los presuntos implicados en la muerte de – según las cifras oficiales – 26 enfermos mentales en el hospital psiquiátrico de la Habana, debido al frío, la desnutrición y las pésimas condiciones materiales. El proceso, ahora concluso para sentencia, debe condenar a 15 personas con penas entre 6 y 12 años de prisión, por los delitos de malversación, negligencia y desvío de recursos.

Alto… ¿Y qué pasó con el crimen? ¿Qué pasó con el genocidio que, según fuentes alternativas se extiende a muchos anteriores fallecimientos esporádicos por “neumonía” y otros males asociados a la falta de comida, y no sólo en el psiquiátrico habanero?

Entre los acusados figuran el entonces director de Mazorra, Wilfredo Caballero, y la subdirectora de psiquiatría, Susana Borges. El resto, funcionarios menores, enfermeras y personal de servicio, o sea, los chivos expiatorios de menor rango y los buscavidas comunes que directamente despojaban a los infelices de sus colchas y alimentos. Cabe la suposición de que los enfermos fallecidos – cuyas fotos nos siguen recordando más a Auswitch que a la idílica imagen de aquel humano hospital del viejo Ordaz donde hospedaron al Caballero de París – nunca recibieron una visita de los más altos funcionarios. Aparentemente, ni el ex director del centro, el doctor Lorenzo Somarriba (quien dejase el cargo apenas unos meses atrás habiendo hecho caso omiso a las múltiples advertencias sobre el mal estado de las instalaciones), ni el entonces ministro de Salud Pública José Ramón Balaguer, estaban al tanto de las macabras condiciones en las que sobrevivían los enfermos mentales de La Habana.

A Somarriba le fue asignada la digna misión médica en Haití, en tanto Balaguer fue retirado de su cargo en julio pasado, con el reconocimiento oficial a su destacada trayectoria.

Nadie será condenado por asesinato. Hacerlo sería admitir, de plano, el genocidio. Y en Cuba socialista esas cosas no pasan.


Contrastes de un año atrás.

Coincidente con la fecha de la tragedia, el periodista agente Edmundo García – aquel empalagoso presentador del programa De la Gran Escena que emigró a los Estados Unidos para misteriosamente erigirse defensor del sistema castrista en una emisora miamense – sacaba la entrevista a una estudiante de medicina norteamericana, becada en La Habana. La transcripción salió en un blog oficialista, meses más tarde, como si no hubiese sido demasiada coincidencia que, por esos mismos días en que la simpática izquierdista yanqui dijese, sobre los costos de su carrera que: “(…) es completamente gratuita, es decir, la educación, los libros, los cuadernos, lápices, plumas, hasta los artículos de aseo. Yo recibo tres comidas diarias y una merienda”, muriesen de frío e inanición 26 pacientes hospitalizados en un sistema que, según asegurase unos párrafos después, “es excelente”, “mejor que el que tenemos en los Estados Unidos”.

Otra cosa, por así decirlo, más loca todavía: Horas antes de que Mazorra sufriese su extraño holocausto, marcado por la indiferencia hacia los pacientes mentales cubanos, y hacia sus más elementales necesidades alimenticias, el sitio oficial de la medicina cubana, Infomed, publicaba un artículo sobre el enorme incremento de las enfermedades psiquiátricas en Canadá (con la dura crítica de que “la campaña canadiense contra la demencia se ve perjudicada por las particularidades del sistema de salud del país, que es parcialmente financiado por el Gobierno federal, pero administrado por autoridades provinciales”, y a comienzos del mismo mes de enero, sacaba otro artículo citando un estudio acerca de que los africanos más pobres son especialmente propensos a padecer obesidad, debido al excesivo consumo de comida chatarra.

Pa’ qué.


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sábado, enero 22, 2011

La Ley y el Desorden: AJC.

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Casi podía escuchar de fondo el tema de Law & Order de Mike Post, quizás en versión salsa, cuando leí la noticia de que, finalmente, la Asociación Jurídica Cubana consiguió la tan peleada vista oral en el Tribunal Supremo para ventilar su demanda, nada más y nada menos que contra el mismísimo Ministerio de Justicia.

Esta ONG sin fines de lucro, desde el 2007 anda enfrascada en la lucha por su legalización. En abril de ese año la AJC presentó sus primeros papeles, respaldada por la más estricta observancia de la legalidad, y sólo después de un año sin recibir respuesta, el Tribunal Provincial falló en su contra, a todas luces con poco sostén legal y sí muchas razones políticas para hacerlo. ¿A quién en la cúpula del gobierno podría interesarle una agrupación de abogados que todo el tiempo se la pasa cuestionando sus métodos, y probando un sinnúmero de alteraciones que el poder realiza habitualmente a las leyes que él mismo recompuso?

El peloteo no habría pasado a mayores, si no fuera porque los afectados eran un grupo de abogados independientes, disciplinados y profesionales. No valía aquí sepultar un hecho tan concreto como la violación de esa legalidad que, quiéralo o no, rige a la sociedad cubana actual. La demanda la recibió entonces María Esther Reus, ministra de justicia, por no responder en el tiempo establecido a la solicitud de la AJC.

Un momento, un momento… ¿Cómo? ¿Una ministra cubana acusada por una asociación de abogados nacionales renegados y en el marco de sus propios tribunales? ¡Objeción, su señoría!

Denegada. Este viernes el Tribunal Supremo no tuvo más remedio que hacer frente a la demanda. Cerraron las instalaciones a cualquier otra vista programada, y como suelen hacer con los juicios más delicados, dejaron a un lado el perfil público de la justicia en la isla, y no hubo curiosos asomados al interior de la sala. Por la parte acusadora sólo se permitió la entrada a Wilfredo Vallín, presidente de la AJC, el cual, según declaraciones hechas a Diario de Cuba, asegura todo transcurrió en un ambiente de tranquilidad.

Para dentro de veinte días ese tribunal está en la obligación de emitir un dictamen, y si bien a nadie puede caberle en la cabeza que la señora ministra salga con algún tipo de correctivo, al menos ya no será tan fácil seguir dilatando la legalización – o en su defecto, la definitiva ilegalidad de esta organización con algún pretexto traído por los pelos – ni en lo sucesivo seguir tapando tan descaradamente las habituales arbitrariedades del pretendido orden público.

La buena noticia es que ya se está abriendo camino, dentro de los estrechos límites de lo que una dictadura estima como legal, esta Asociación Jurídica Cubana, esta agrupación que ofrece asesorías en cuanto a las poco conocidas leyes cubanas, divulgando pactos de la ONU, firmados por el gobierno cubano, como el de Derechos Civiles y Políticos y el de Derechos Económicos. Sociales y Culturales, esos que todavía a ningún dirigente o periodista oficial se le ha ocurrido divulgar dentro de la isla, y mientras, publica también en su sitio web cosas tan esenciales como la norma de que los agentes del Ministerio del Interior necesitan autorización judicial para citar o detener a un ciudadano. Oh, sorpresa.

De cierta forma, el espíritu de civilidad que siempre trata de transmitir la famosa serie creada por Dick Wolf, pareció refractarse este viernes sobre las calles de La Habana. Todavía a ratos creo escuchar el clásico solo de clarinete del tema original de mi policíaco favorito, en tiempo de salsa.


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sábado, enero 15, 2011

Para comer león.

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Desde hace años en la costa caribeña de México existen serias preocupaciones por la imparable expansión del pez león. Este bello pero mortal espécimen ya tiene reportes fatales en países como Panamá, Venezuela o Dominicana, y en México al parecer los sitios más afectados han sido Yucatán y Quintana Roo, con riesgo especial para áreas turísticas tan visitadas como la Riviera Maya. Es este un pez muy usado como mascota en acuarios públicos y privados, pero cuyo veneno puede llegar a matar a un ser humano, y ni hablar de sus potencialidades como depredador: puede devorar a peces casi de su mismo tamaño y cuanta cosa viva pase por su lado, incluyendo a los de su propia especie.

La situación con este bicho parece haber salido de una película americana: seis peces león rojos del Pacífico (pterois volitans), escaparon de un acuario en Bahía Bizcayne, Florida, aprovechando los destrozos del huracán Andrew en agosto de 1992, A partir de ese momento, una criatura como esa, que de tan veloz reproducción debieron llamarle “pez conejo” o “pez curiel”, no tardó en diseminarse por el Caribe, en lo que probablemente sea el comienzo de un desastre ecológico sin precedentes, en tanto el pez león, originalmente emplazado entre el Pacífico Sur y el Índico, no tiene enemigos naturales en el Caribe, a no ser… los cubanos.

No es la primera vez que en los países con costas al Caribe se ha manejado la posibilidad de comerse al pez león para tratar de contener la fatal avalancha de su poder destructivo, pero hasta el momento la iniciativa sólo ha tenido consecuencias oficiales en Cuba, una nación hambreada donde peores ocurrencias se han visto – por sólo citar una, reciente, la hemorragia de las clarias, pez capaz de arrastrarse por tierra durante varios días y que acaba hasta con los pollos – y donde no se pueden dejar a un lado las fuentes alternativas de alimentación sin antes echar la pelea.

Puede que el pez león sea comestible, pero el muy pendenciero no se deja atrapar sin ofrecer antes una buena defensa con toxinas mortales. Aparentemente la potencia de su veneno desaparece media hora después de muerto, pero la mesa regular de los cubanos debería contar con bocados menos peligrosos como... el camarón, la langosta o el pargo. Si el pez león está acabando con ellos con más fuerza que el turismo y las exportaciones, si los cubanos rara vez se topan ya con mariscos y peces reales, algo podrían hacer las autoridades al respecto, no sólo promocionar el fino manjar como si se tratara de un tesoro alimentario que nos ha regalado la providencia. Podrían poner a las Brigadas de Respuesta Rápida a exterminar peces león en lugar de mandarlos a gritar frente a las casas de los opositores, o dedicar a su captura los mismos recursos que se malgastan en publicidad mundial por la liberación de los cinco espías.

A fin de cuentas, el pobre pez león, una criatura que no tiene responsabilidad alguna respecto a su comportamiento, no va a afectar tanto a la canasta básica del cubano medio como sí lo han hecho otros especímenes durante más de cincuenta años, totalmente conscientes de lo que hacían.

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El bello y peligroso pez león.

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domingo, enero 09, 2011

Cemento, ladrillo y arena: Universidad para todos.

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No es una broma, lo anunció el diario Juventud Rebelde:

“Con tus propias manos: Cómo construir y mantener tu vivienda” será el otro curso que iniciará sus actividades el próximo domingo, con el propósito de transmitir a la población imprescindibles conocimientos sobre las acciones constructivas a realizar para la ejecución de nuevas viviendas.

Los cubanos tendrán un flamante curso televisivo en el que aprenderán técnicas de construcción, elementos de cultura arquitectónica, tips para la durabilidad y diseño de la vivienda, y por si fuera poco, tendrán en los estanquillos su tabloide, con los contenidos teóricos impartidos por “profesores, científicos y especialistas de diferentes instituciones y centros de investigación del país”.

En una tierra donde la construcción privada se ha vuelto una de las tragedias sociales de mayor impacto – según la versión oficial, la mitad (!!!) de las viviendas cubanas se encuentra en regular o malas condiciones – donde los planes estatales de construcción se han venido incumpliendo sistemáticamente desde hace muchos años, y donde es normal que dos, tres y hasta cuatro generaciones convivan en una misma casa por años, hacinados en pocos metros cuadrados, en un país donde el costo de los materiales de construcción supera infinitamente al magro salario del ciudadano común, parece un chiste de mal gusto que ahora la televisión educativa se aparezca con un curso de este tipo, a no ser que, a fin de cuentas, se ponga más énfasis en el detallito de que “quienes emprendan estas acciones adquirirán necesarios elementos sobre los requisitos legales que deben cumplir”…
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¿Qué sigue después?
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Quizás, otros cursos por el mismo corte:

-. “Con tu propia creatividad culinaria: Cómo cocinar y digerir mejor la langosta termidor, el bistec uruguayo y el arroz con camarones”. Una teleclase dirigida a los imprescindibles conocimientos sobre cultura gastronómica del cubano promedio.
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-. “Con tu buen gusto para la moda: Cómo optimizar el presupuesto familiar para usar ropas y calzado de calidad. Trucos para poner parches bonitos en las rodillas de los blue jeans y para reparar zapatos viejos con engrudo de producción nacional.
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-. “Con tu creatividad mecánica”: Cómo mejorar almendrones, Ladas, Moskvich y Polski Fiats”. Teleclase para transmitir imprescindibles conocimientos sobre cómo mantener vivos automóviles con casi un siglo de construidos. Este curso tiene un diplomado especial en “Optimización del transporte urbano”, en el cual se enseñará a la población un sinnúmero de técnicas para perseguir ómnibus y camellos, con una materia especial de meditación búdica, para las largas esperas en las paradas.
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Si esto pasa, no se asombren. Desde hace mucho rato en nuestra querida patria cualquier cosa es posible.

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viernes, enero 07, 2011

Sobre cómo destituir a un comandante de la revolución.

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La nota que emitió hace apenas unas horas el Noticiero Nacional de Televisión, y que fuese divulgada por Café Fuerte, es demoledora: Ramiro Valdés fue removido de su cargo como ministro de Informática y Comunicaciones, así como Fidel Fernando Figueroa fue despedido de su puesto a la cabeza del Ministerio de la Construcción.
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Parecería que a ambos les pasó lo mismo que a tantos otros, sacudidos de la mata en el año anterior, pero no. De eso nada. Cuando se refieren al compañero ex de la construcción, se dice sin mucho remilgo que la deposición aconteció por “errores cometidos en el desempeño del cargo” (por “incompetente” el infeliz, en un rubro que, por demás, desde hace décadas permanece en estado insalvable), pero con un comandante de la revolución, una verdadera momia viviente del Moncada, el Granma y la Sierra Maestra, no es tan sencillo. Para él la cosa tiene que ser más suave, algo así: “la decisión facilitará al vicepresidente del Consejo de Ministros Ramiro Valdés la atención al sector de la Construcción, la Industria Básica y la Informática y las Comunicaciones”… En otras palabras, el histórico comandante se encargará de tareas menos comprometedoras, sólo asomando la nariz de vez en cuando por esos tres ministerios, para que en lo adelante nadie lo pueda acusar de error alguno, sino que por el contrario, él mismo pueda acusar y defenestrar a cualquiera.

Así es como se cuida a un viejo comandante de la revolución, a un compinche de los originales, a un gran maestre de la octogenaria cofradía militar. No se le dice que el despido es por “deficiente gestión”, por “incapacidad” o por “corrupción”, sino que se le reacomoda en la cúpula, inventándole algún tipo de asesoría con la que puede seguir manteniendo su vida de millonario, su búnker personal, sus amantes jóvenes y sus inagotables privilegios de vice-presidente.

Ramiro, por demás, ya ha sido destituido de cargos importantes, al menos dos veces antes, bajo condiciones y dramas especiales (los detalles los contaba muy enjundiosamente Pedro Corzo en Cuba 2.0, hace casi un año), sin que ello significase una caída estrepitosa o definitiva, como sí ocurrió con otros muchos altos oficiales y ministros.

Y es que, amigos míos, aún cuando el actual mandatario Raúl Castro dijera en su pasado discurso ante la Asamblea Nacional que cualquier dirigente fallido sería depuesto sin miramientos – refiriéndose al castigo propinado recientemente al ministro de transporte, José Luis Sierra, a la de Industria Básica, Yadira García, y al Primer Secretario del PCC en Ciudad Habana, Pedro Sáez – no se estaba refiriendo a todos los mandamases, así, en un mismo saco, sino a aquellos que permanecen por debajo de la marca Moncada-Granma-Sierra Maestra. Esa línea divisoria vela porque no se afecten los que habitan en las alturas, en el Olimpo de los líderes históricos. Se puede arrastrar a segundones de menor trayectoria, a camajanes como Aldana o Acevedo, a héroes condecorados como Ochoa, a jovenazos descarriados como Robaina, Lage o Perez Roque, pero en estos tiempos difíciles, de ahí para arriba no se toca a nadie. Ni Ramiro Valdés, ni Machado Ventura – tampoco lo habría sido el ya difunto Almeida – ellos no serán jamás acusados de incompetencia, corrupción o de ser seducidos por las mieles del poder. Mucho menos los más altos estandartes del proceso revolucionario, los hermanos Castro, esos que seguirán disfrutando de la omnipotencia divina, de quitar y poner monigotes a voluntad, sin ser ellos mismos tocados jamás, ni con el pétalo de una rosa. Ellos no serán nunca atraídos por las “mieles del poder” porque no lo necesitan: ya están desayunando esas mieles, cada mañana, hace medio siglo.

Al decir del propio general Raúl Castro: “Quien mienta, sea quien sea, debe ser removido definitiva y no temporalmente del cargo que ocupa y, después del análisis de los organismos correspondientes, también separado de las filas del Partido Comunista”…

La salvedad que no se filtró en la Asamblea Nacional es esta: los que estamos de Ramiro para arriba tenemos licencia para mentir.


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jueves, enero 06, 2011

El Rufo que quiero recordar.

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Despierto con la noticia de que murió Rufo Caballero.

Además de la inevitable reflexión existencial – Rufo, al momento de su fallecimiento, tenía apenas un año más que yo – y la convicción tradicional de que para morirse lo único que hace falta es estar vivo, me sobreviene un episodio de remembranzas en el que compongo a un intelectual que conocí, alguien con amigos y enemigos en abundancia, pero que nunca pasó inadvertido en el panorama intelectual cubano, especialmente el audiovisual.

De Rufo, como de cualquier persona, es posible recordar lo bueno y lo malo. Es posible que mucha gente lo recuerde como alguien arrogante y afectado. Lo era en ocasiones, en verdad. Pero también destilaba un sentido del humor y una agudeza muy personales, característica que durante un buen tiempo lo hicieran imprescindible en los debates del Grupo de Creación de la televisión, cuando se aprobaban o bateaban proyectos de guiones dramatizados.

No voy a referirme a sus premios de ensayo, crítica o a la oficialista Distinción por la Cultura Nacional, prefiero citar al Rufo con el que compartí múltiples sesiones en la redacción del sexto piso, debatiendo telefilmes y amasando programas nuevos. Si bien más adelante nos vimos enfrascados en una de las tantas guerritas de “emilios” (e-mails a la cubana) en orillas encontradas y en torno a una obra televisiva de Charly Medina, prefiero regresarme a la época en que ejercitaba la crítica en cámara, cuando llevaba el espacio La Columna junto a la directora Elena Palacios. La guerrita de emilios se prolongó demasiado, Rufo se extendió en los ataques a su otrora amiga Magda González Grau, y muchos anónimos se escarnecían en detalles sórdidos que no venían al caso, sobre la supuesta sexualidad del crítico, pero La Columna, como luego hiciese El Caballete de Lucas, dejó un saldo notable de análisis teórico del audiovisual, tanto para el neófito como para los profesionales de la televisión, algunos virtualmente neófitos también.

Puede que muchos lo recuerden como un gordito pedante, pero esa máscara, a la luz de los años, ya no me juega con aquel Rufo Caballero que invité al programa El Expreso, y que aceptó de buen grado hacer una parodia de sí mismo en el banco de los Robertos. Rufo tenía un especial sentido del humor, del sarcasmo, del chucho mitad habanero mitad británico, y podía burlarse también de su propia imagen, sin miedo al ridículo. Si alguna vez no reaccionó muy feliz ante parodias ajenas, si podía escribir con rencor o complacencia según el estado de sus relaciones personales, eso prefiero dejarlo en la nebulosa del pasado.

Ahora sólo pienso en alguien que conocí y que recién se ha ido, demasiado tempranamente. Un tipo joven y brillante se perdió el 2011 y eso ya es razón suficiente para recordarle con decencia y respeto. Sentí lo mismo cuando supe de la muerte de Juan Carlos, un vecino de Marianao, enrollador de motores, que no era figura pública pero sí un gran amigo, un socito algo alcoholizado, que el año pasado sufrió un fatal derrame cerebral, también a los cuarenta y tantos.

Nada, la vida es una mierda. En paz descanse, Rufo Caballero.


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miércoles, enero 05, 2011

Enero de victorias.

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No todos los países del mundo reciben el nuevo año con una ola escalofriante de despidos. Ese es un mérito, una conquista de nuestra revolución socialista, que luego de 52 años de lucha por la igualdad, hayamos llegado a ser – parafraseando a Orwell – unos “más iguales” que otros, y como en los más duros tiempos del neoliberalismo, haya comenzado ya en la isla un proceso que dejará cesantes al 25% de la fuerza laboral.

Y como que en nuestra patria “el mundo al revés” no solamente sobrevive en esa rara pirámide invertida en la que un neurocirujano recibe menos retribución que un taxista, sino también en la reglas sociales del mundo civilizado, es justamente el sindicato nacional de los trabajadores quien se encarga de convencer a sus supuestos protegidos sobre las “necesidades del momento histórico”, que la revolución necesita que abandonen sus puestos de trabajo y salgan a resolver, como puedan, en el nuevo orden universal de la gestión “por cuenta propia”.

Los gobernantes permanecen ciegos, por voluntad o incapacidad – una dicotomía que, por demás, lleva medio siglo sin resolverse – ante un contexto que no sólo va a dejar a millón y medio de trabajadores y funcionarios sin su mermada entrada mensual, sino que los privará de sus fuentes habituales de “búsqueda”, o sea, de robo tolerado y trapicheo de supervivencia. El almacenero “interrupto” ahora ya no podrá sustraer aceite para vender a 25 pesos la libra, y tendrá que adaptarse a un mundo de improvisación privada donde carecerá de protección y entrenamiento previo.

Por ello el momento preciso de los despidos se ha vuelto una batalla campal entre viejos compañeros de trabajo. La chivatería se instala como defensa inevitable y los manejos turbios de las comisiones de limpieza vuelven a mostrar la esencia corrupta de un estado en la más triste miseria material y moral. La llamada “idoneidad” es también comprable, sobornable, y permanecer en el preciado puesto de un centro turístico está llegando a rondar – por lo bajito – los mil dólares.

La involución del socialismo en la isla está transitando el camino más árido y retorcido: se acepta la ineficacia del entramado socioeconómico, pero no se regresa del todo al único sistema que, con sus proverbiales defectos, funciona en la era moderna. Más bien se disfraza al viejo esquema soviético con reformas cobardes, con arreglos mediocres que, seguramente, van a traer más problemas que soluciones. El terror a abandonar el poder sigue pisoteando a la razón, la persistencia de una ideología con tufo a naftalina sigue siendo más prioritaria para el gobierno que la salvación nacional.

Muchos de nosotros llevamos ya unos cuantos eneros lejos del triunfalismo mediático, apartados de los discursos de fin de año – festejo siempre coincidente con el aniversario de la revolución – de las arengas que siempre acusan al imperialismo de todos los males y aseguran que el país saldrá adelante con la unidad de los cubanos y la confianza del pueblo en su partido. Este enero de victorias, tristemente iniciado con los despidos masivos, parece ser un enero diferente, un enero sin posibilidades de inyectar falsas esperanzas, un enero de incertidumbre, miedo y decepción.

Paradójicamente, la esperanza de la mayoría radica en la propia crisis de este diabólico mecanismo político. La involución del triunfalismo habrá de conducir, ahora sí, al desmembramiento estatal, a la creciente falta de credibilidad, al hastío definitivo de las consignas y, eventualmente, a los verdaderos cambios.

Un mejor país, más tarde o más temprano.

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Foto del autor: In-defensa (2007). Ruta 222 en la parada de 23 y L.
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viernes, diciembre 31, 2010

A lo mejor para el año que viene (tarjeta de fin de año para cubanos)

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Que lo bueno suceda.

Que la esperanza y la fe dilatada sean viejas penas.

Que camine el siglo con la dicha creciente de la emancipación,

sin el peso de la violencia, con el peso de la paz

sin bobería ideológica, con república decente

sin encierros políticos, con elecciones libres

sin demasiados congresos, con muchas ferias

sin dirigentes momificados, con líderes imperfectos y reciclables

sin censura a la palabra, con el Nuevo Mundo de Internet

sin divisiones, con aceptable unidad

sin permisos de entrada o salida, con sonrisas en la aduana

sin monedas virtuales, con salarios reales

sin apagones, con luz en el alma

sin chivatería, con amistad

sin hambre, con dignidad

A lo mejor para el año que viene lo bueno sucede

lo que te conviene.


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miércoles, diciembre 29, 2010

Dialéctica, la saga.

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Para muchos de nosotros, buena parte del despertar de aquel largo sueño de candidez política, a comienzos de los noventa, llegó de la mano trovera de Pedro Luis Ferrer. Muchos casetes de sonido rodaban por La Habana de entonces, llevando esas canciones de palabra irreverente, precisa y simpática, y contándonos como también era posible decir verdades incómodas en tiempo de chiste ácido, guaracha y son.

En uno de aquellos conciertos apareció su poema “Dialéctica del guapo”, entre canción y canción, un ejercicio vernacular que se adentraba en la psicología del marginal cubano, con la consiguiente evolución de circunstancia y pensamiento para este individuo ficticio, no por ello menos conocido.

Para cuando Alberto Maceo – posteriormente actor en compañías de prestigio como Teatro Buendía – con todo y su ilustre apellido de paladín redentor, comenzaba sus primeros pasos en la escena cubana, pidió permiso a Pedro Luis Ferrer y llevó el poema, en forma de monólogo, a un festival de aficionados. Pedro Luis estuvo de acuerdo y es de suponer que se divirtiese con la interpretación de este espigado histrión habanero, una ejecución que apuntalaba muy bien la imagen ambigua y diletante del espíritu guaperil.

Alberto, ahora emigrado en Alemania, probablemente con la nostalgia a cuestas – como corresponde a cualquier emigrado que se respete – retomó hace algún tiempo aquellas décimas de Pedro Luis Ferrer, y subió a youtube la versión audiovisual que, a la postre, resultó ser un resonante éxito de visitas. Y como ocurre con la filmografía exitosa, la saga no se hizo esperar. Alexis Romay, escritor y poeta, además de autor del blog Belascoaín y Neptuno, compuso para él “Dialéctica del hombre decente”, donde Alberto juguetea con un concepto gay de aires que recuerdan, de cierta manera, al Diego de Fresa y Chocolate, acaso en términos del siglo XXI.

Me tocó a mí asumir la escritura de la tercera entrega. Grabada sorpresivamente rápido, las décimas que le envié, hace apenas una semana, para “Dialéctica del combatiente”. ya están en youtube, y sólo espero puedan mantener con dignidad el espíritu de aquel poema inicial que, en los crudos años noventa, crease Pedro Luis Ferrer para nosotros y para nuestra adormecida visión sociopolítica.

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Dialéctica del Combatiente.

Yo soy de donde hay un río
de la punta de una loma
pero me mudé a la Poma,
y aunque nunca fue lo mío
moverme por el bajío
por la jungla de concreto
ni leer mucho panfleto,
allá en la loma la cosa
se puso medio roñosa
y me escabullí discreto.

Como tenía guayabera,
- una que era de mi abuelo
con la marca de un buñuelo
que un día de primavera
allá en Tampa compartiera
con el apóstol Martí -
inmediatamente fui
reclutado como agente
y así fue que, de repente
dando trancazos me vi.

Recuerdo con alegría
a mi primera misión:
darle por el esternón
a una vieja que salía
vendiendo maní de día
sin licencia, en Artemisa
o aquel vendedor de pizza
al que le apliqué una llave
me gritaba ¡suave, suave!
casi me muero de risa.

Pero más tarde las cosas
se pusieron muy calientes
con aquellos disidentes
y sus marchas deshonrosas
con las viejas maliciosas
vendepatrias, mercenarias
contrarrevolucionarias
pidiendo la democracia
¡como si fuera una gracia!
¡como si pescaran clarias!

Tranca le di por el lomo
a una bloguera bocona
comefana, contestona
y no sé todavía como
no le descerrajé un plomo
entre pulmón y pulmón
cuando me llamó ratón
por pegarle a una mujer
¡vade retro Lucifer!
¡viva la Revolución!

Pero la vida es de ampanga
y ya usted ve, compañero
como es tan mal consejero
un plato sin su malanga
el salario comuñanga
no le alcanza al combatiente
y así fue que, de repente
me vi en la balsa montado
y huyendo de nuestro estado
cual mosquito al repelente.

Sí, me cogió la lanchita
pero estoy arrepentido
quiero volver al Partido
al deber, a la luchita
a partir la cabecita
de algún disidente infiel
pa’ encerrar en el cuartel
a los traidores gusanos
y gritar, pistola en mano
¡que esta calle es de Fidel!

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martes, diciembre 28, 2010

Tony Castro: el gran robo al descubierto.

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Wkikileaks acaba de poner al descubierto la conexión del hijo predilecto del comandante Fidel Castro, el médico Antonio Castro Soto del Valle, con un negocio millonario de construcción de yates de lujo en Southampton, Gran Bretaña. Mediante un cable emitido desde el Instituto de Medicina del Deporte (IMD) en Cuba, hacia el Banco de Inglaterra (Governor and Company of the Bank of England), ha quedado al descubierto un desfalco de más 100 millones de euros, aparentemente retirados de los fondos para la recuperación del equipo nacional de béisbol y para la construcción de campos de golf en territorio cubano.

Tony Castro fue entrevistado por la BBC y el London Times mientras disfrutaba en una generosa fiesta con sus amistades, y negó cualquier acusación al respecto. Posteriormente todos los invitados, incluidos los de la prensa, fueron llevados a la Marina Hemingway, a pasear en el Superyacht Cup Winner “Scorpioni mare”, modelo 2010.

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