lunes, septiembre 07, 2009

Ángel, el arcipreste y Juan Carlos.

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Ya casi listo para regresar a temas ajenos a la campaña por la libertad de Pánfilo, me tropiezo con una entrada del blog Los hijos que nadie quiso, de Ángel Santiesteban, escrita desde Cuba y fechada hoy mismo 7 de septiembre, y me fue imposible resistir la tentación de reproducirla íntegramente, apenas con un breve comentario sobre la belleza de su feliz analogía entre el Arcipreste de Hita, poeta castellano del siglo XIV - autor del universal El libro del buen amor - y una carta que escribiese de puño y letra Juan Carlos (Pánfilo) González Marcos.

El poema en el castellano arcaico del Arcipreste, escrito desde la cárcel a donde fuese confinado por orden de Don Gil de Albornoz, Arzobispo de Toledo, tiene aquí su parábola con la carta que Pánfilo enviase a su familia, desde la cárcel a la que fue a parar hace pocas semanas por orden de Don Castro, Arzobispo de la Revolución Energética, y cuya redacción llena de cándidos errores ortográficos me recordó a La Odilea de Francisco Chofre (una versión de La Odisea, en los campos cubanos), con sus licencias lexicales inspiradas en el habla popular de la isla.

He aquí el texto de Ángel, una verdadera joya de la literatura periodística en la 2.0.

Pánfilo y el arcipreste de Hita.

Un sobrino de Pánfilo, Juan Carlos González, me trajo una carta de su tío que escribiera desde la prisión. Mientras la leía recordé un poema (JESÚS NAZARENUS REX JUDAEORUM), de Juan Ruiz, arcipreste de Hita, que también escribiera desde la cárcel, y que diera comienzo en su compendio El Libro de Buen Amor, el libro más importante del siglo XIV.

(Carta de Pánfilo, Juan Carlos González)

… mi familia, estoi resando mucho. Le pido al niño Jesus y al Dios padre contantemente que me saque de esta prision que no me toca. Ellos que todo lo pueden me ban a oir.

(Poema de arcipreste de Hita)

Señor Dios, que a los jodíos pueblo de perdiçión
sacaste de cabtivo del poder de Faraón,
a Daniel sacaste del poço de Babilón,
saca a mi coytado d'esta mala presión.

(C. de Pánfilo, Juan Carlos González)

…si Dios saco de la prision a otros que asaltaron cuarteles y mataron, porque no me ba a sacar a mi que dije la berda.

(P. de arcipreste de Hita)

Señor, tú que sacaste al Profeta del lago,
de poder de gentiles sacaste a Santiago,
a Santa Marina libreste del vientre del drago,
libra a mí, Dios mío, d'esta presión do yago.
(C. de Pánfilo, Juan Carlos González)

Lo que dijeron de mi en el juicio fue mentira. Quien ba a darme trabajo a mi con la salu que tengo.

(P. de arcipreste de Hita)

Señor, tú que libreste a santa Susaña,
del falso testimonio de la falsa compaña,
líbrame, mi Dios, d'esta y coyta tanmaña,
dame tu misericordia, tira de mí tu saña.

(C. de Pánfilo, Juan Carlos González)

… si Dios salbo a los del llate Gramma de aogarse en el mar como no me ban a salbar a mi que no hice nada.

(P. de arcipreste de Hita)

A Jonás, el Profeta, del vientre de la ballena
en que moró tres días dentro en la mar llena,
sacástelo tú sano así como de casa buena;
Mexías, tú me salva sin culpa e sin pena.

(C. de Pánfilo, Juan Carlos González)

… si Dios salbo al niño Elian del mar, y luego hiso que lo trajeran con su padre, porque no ba a debolberme con mi familia si mi fabor es mas chiquito.

(P. de arcipreste de Hita)
Señor, a los tres niños de muerte los libreste,
del forno del grand fuego sin lesión saqueste,
de las ondas del mar a sant Pedro tomeste:
Señor, de aquesta coyta saca al tu arçipreste.

(C. de Pánfilo, Juan Carlos González)

… solo esperen que Dios me oiga y regrese pronto. Aquí dentro ciento que me muero.


Glosario
Coytado: Desventurado

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martes, septiembre 01, 2009

El extraño caso del falso Lage.

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Al sitio de la campaña Jama y Libertad llegó el pasado 27 de agosto un mensaje escrito supuestamente por el ex Vicepresidente del Consejo de Estado y Secretario Ejecutivo del Consejo de Ministros de Cuba, el defenestrado Carlos Lage Dávila, anunciando su apoyo a la causa de Pánfilo. Los encargados del sitio reaccionaron pidiendo pruebas de que, efectivamente, aquello no era una impostación, y en pocas horas tuvieron en su poder la copia de un carnet en el que aparecía la clara imagen del antiguo colaborador del comandante, con su firma y todo.

Aún así, las dudas persistían. El carnet no se correspondía con las actuales identificaciones cubanas, hechas ahora de tarjeta plastificada y no de librito como hasta hace algunos años, además de que la foto parecía demasiado nueva y sin el cuño que solían llevar los documentos auténticos. Una declaración como aquella no podía tomarse a la ligera ni con sensacionalismos apresurados.

La entrada y comentarios dejados en el sitio acusaban estas fallas, el probable uso del Photoshop y unas cuantas teorías que iban desde una posible maniobra del Departamento de la Seguridad del Estado para demeritar, enrarecer y provocar escándalos retorcidos en la campaña, hasta la mala entraña de un bromista deseoso de provocar revuelo y divertirse morbosamente con ello en su círculo de amistades.

No creo que muchos llegaran a creerse el engaño, sobre todo por lo dramático del efecto buscado: un recién tronado alto funcionario del gobierno de pronto se atreve a desafiar a sus antiguos jefes y a ponerse del lado de los exiliados. Por todos es sabido que estos personajes jamás se precipitan del todo, que los ponen en plan pijama por un tiempo y luego les asignan cargos de menor importancia, garantizando con ello que no escapen a contar las mil y una historias desagradables en el canal 41.

En cualquier caso, esta misma tarde un comentarista que firmó con el seudónimo El Titán en la propia web Jama y Libertad, aportó el link encontrado con la imagen de Lage que fue usada para el embuste. Extraída de una página alemana, en efecto, la foto fue invertida, borrado su fondo y puesta en blanco y negro. La broma, o la maniobra, quedó totalmente al descubierto y los promotores más atentos que nunca a los posibles movimientos extraños de trolls o compañeros del MININT encargados de desacreditar al exilio cubano con jueguitos apócrifos.

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Fotografía encontrada en el sitio alemán.


Comparación con el fraude. Con unos graditos de inclinación menos, apenas falta el fondo, un botón y unos cuantos pelitos parados que recortó el Photoshop.
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lunes, agosto 31, 2009

Día Mundial del Apagón.

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Un correo con millones de reenvíos le está dando la vuelta al mundo. Escrito en español, inglés, chino, portugués, árabe, francés, griego, alemán, ruso y holandés, invita a todos a lo que se ha dado en llamar “oscuridad mundial”, o sea un apagón global voluntario que debe tener lugar el día 17 de septiembre desde las 21:50 a las 22:00 horas, para cada quien según su medida de tiempo local.

La convocatoria – la más reciente de otras que ya han tenido lugar – pide que, durante esos diez minutos, todos apaguemos luces y equipos eléctricos, con el noble fin de que el planeta “pueda respirar”, además de que esos breves instantes de ausencia masiva de consumo eléctrico servirán para lo que han catalogado como un “ahorro brutal” de energía.

Nobles ideas ecologistas, sin duda alguna. Aunque, como era de esperar, cuando abrí aquel mensaje, lo primero que me vino a la mente fue: ¿Cuántas de estas copias habrían ido a dar a Cuba, o a las manos de cualquier cubano de los tantos que andan por el mundo?... Y en consecuencia: ¿cómo reaccionaría un cubano medio ante la solicitud de un apagón voluntario?

Aún reconociendo el altruismo de la causa, un plan que, con sus escasos diez minutos de ahorro apenas va a compensar el mastodóntico gasto que por años han tenido las naciones electrificadas, conserva no obstante el mérito de apelar a la conciencia de la gente sobre la contaminación del planeta, no estoy seguro de que el llamado nos sirva igual a los cubanos que, mientras una buena parte del mundo civilizado derrochaba electricidad, vivíamos en medio de apagones constantes, nada voluntarios y perdurables en el tiempo según las caídas estrepitosas de la economía, la rotura repentina de alguna termoeléctrica o el eventual descenso en el abastecimiento de petróleo.

Leo el llamamiento y pienso que los cubanos hemos sobrecumplido con creces nuestra cuota de ahorro energético, indirectamente beneficiando a la naturaleza, y directamente afectando a nuestro buen humor, seguro de que cada uno de los promotores de la convocatoria, aún siendo probablemente buenas personas, han gastado combustible tanto como centenares de nosotros, que nunca sufrieron apagones de doce horas por doce horas en los más calurosos meses del verano tropical, y que por tanto, desconectar apenas diez minutos todos los equipos de casa les puede resultar un ejercicio gracioso, un pequeño desafío a la oscuridad que transcurrirá en un abrir y cerrar de ojos, para luego sentir la satisfacción de haber “hecho algo” por evitar el calentamiento global y la lluvia ácida.

El llamado anterior, conocido como La Hora de la Tierra y convocado por la ONG ecologista WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza, siglas en inglés), tuvo lugar el 28 de marzo de este año y consiguieron que, durante sesenta minutos y partiendo de Sidney, se apagaran sitios tan notorios como el Museo del Louvre, el Coliseo Romano o las Torres Petronas, muy orgullosos ellos por los mil quinientos edificios que quedaron a oscuras en la bahía de Hong Kong, mientras ya la nueva crisis energética cubana no dejaba más opción que desconectar barrios enteros en los siempre recurrentes “apagones programados”, oscureciendo empresas, fábricas y hasta frigoríficos por incumplir los apretados planes de ahorro.

A título personal, y aún siendo ecologista de corazón, ese día 17 de septiembre pienso encender por diez minutos todas las luces de mi domicilio, poner al unísono cada equipo eléctrico, incluyendo música, televisión, microondas, refrigeración y hasta la plancha, para ver si consigo sentirme un poco culpable por contaminar la atmósfera terrestre, luego de tantos años en la isla sin apenas poder hacerlo.

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Malasia, orgullosa de su apagón.

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miércoles, agosto 26, 2009

JAMA Y LIBERTAD: Pánfilo y su bandera accidental.





Pánfilo, hoy por hoy, es el símbolo cubano más universal en internet, es la foto de Korda del Che en la 2.0, la Guantanamera de los archivos de youtube. Se ha multiplicado como la verdolaga, como los panes y peces, o como una enfermedad venérea en el ducto de salida del totalitarismo. Se ha esparcido cual cáncer, muy a pesar de las normas higiénicas que el gobierno ha instaurado dentro de sus fronteras, muy a pesar de los recursos invertidos en que la epidemia de internet no llegue a las costas cubanas.

Jama, vocablo de extraño origen (cuentan que los españoles de posguerra tenían este dicho recurrente: “jamón jamás jamarás”), aceptado por la academia y visible en el Larousse, se volvió grito de guerra, chiste amargo y alegoría familiar en cualquier latitud donde fueran a dar cubanos con un ordenador y el anárquico poder de comunicarse con el resto de la humanidad.

Pánfilo, el héroe anti-heroico, el símbolo a pesar suyo, el beodo popular que devino voz de la sobria sociedad cubana, ahora está tras las rejas, en cana rumiando sus momentos de alcoholizada lucidez. Aterrorizado mártir de la curda, humano minimizado por las fuerzas mayores del poder, sin saberlo ya es un elemento de mutación en la historia de su nación.

Pánfilo, sin ser rebelde, sin ser opositor, sin agarrar un machete en la mano, alzarse en las montañas o editar publicaciones en contra de la dictadura, sin siquiera darse cuenta de lo que hacía, se ha convertido en un elemento del cambio social que ya se nos avecina. Y su liderazgo, como un Chaplin vagabundo que accidentalmente se pone delante de la manifestación, agitando la bandera por error, está sirviendo lo mismo para la generación hastiada por tanta falta de libertad, en un marco casi bufo, surreal, muy acorde con estos últimos años de nuestra historia patria.

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JAMA Y LIBERTAD, en el blog Salcedo Diario, la convocatoria.
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miércoles, agosto 19, 2009

Jama, libertad... y cordura.

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I. Yo no tengo la culpita.

A estas alturas, cuando toda la blogada cubana se ha volcado hacia la campaña Jama y Libertad, impulsada por los muchachos de Salcedo Diario, Enrisco y Guamá, - y a la cual este blog suscribe, junto a tantos otros - un debate interesante ha salido a la palestra a propósito del encarcelamiento de Juan Carlos (Pánfilo) González Marcos: ¿La televisión, en especial el canal 41, tuvo responsabilidad en el destino del ex marinero alcohólico?

No cabe duda que las cadenas televisivas reprodujeron de inmediato, con avidez, no sólo el video inicial aparecido en youtube, sino también las versiones curiosas de este, como el remix de Dj Sarracent, con la voz del propio Pánfilo mezclada en el pegajoso ritmo de un reguetón, como tampoco cabe duda de que, una vez agotado el efecto inicial, se las arreglaron para conseguir más declaraciones de Pánfilo, dos sagas que conservaron el ambiente de video improvisado y siguieron alimentando el seguimiento del tema y de paso, los ratings de la cadena televisiva.

En el tercer video se destaca la búsqueda ex profeso de la noticia, y se diría que alguien colaboró taimadamente con la borrachera de Pánfilo para que soltase lo que tuviese que soltar. Estos mecanismos sensacionalistas son habituales en la prensa que vive del escándalo, pero aquí, al parecer, atizaron también las brasas para que Pánfilo siguiese declarando, ebrio en el tercer video, las mismas palabras prohibidas de las que se había retractado, sobrio, en el segundo.

De cualquier manera tampoco es secreto para nadie que esta encarcelación orwelliana ya estaba preparándose desde meses atrás, y que, independientemente del comportamiento comercial de la televisión, los verdugos tienen nombre y apellido, además de grado militar, y no viven en La Florida sino en la capital cubana.

II. Río revuelto, ganancia de bromistas.

Hace pocos días me llegó el enlace a un vídeo de youtube con Michael Jackson vivo y declarando las razones de su falsa muerte. Quien no tuviese algunas nociones de idioma inglés podía resultar presa fácil del engaño, pues el truco, muy simple, se basaba en poner subtítulos castellanos falsos en una vieja entrevista del rey del pop donde sólo hablaba de su infancia y los maltratos de su padre. Miles de hispano parlantes habían caído en el engaño mediático, como ahora también otros tantos han caído víctimas de esa burla de mal gusto que es el video de la falsa esposa de Pánfilo.

La democracia de internet implica también esta clase de riesgos. De la misma manera en que pueden divulgarse ideas, noticias o imágenes auténticas que no aparecen en la prensa oficial, también pueden colarse los saboteadores de la cordura, los bromistas y trolls que, por encargo o por placer, desestabilizan el sentido común y a veces violan las normas más elementales de la decencia.

El video de marras, colgado por una cubana residente en España, muestra a una apócrifa mujer de Pánfilo, vestida demasiado “de estreno” como para vivir en un solar habanero, hablando con un acento raro y diciendo “vídio”, en lugar de “vidéo”, tal y como cualquier cubano lo pronunciaría, en una “locación” casi campestre que en nada se asemeja al barrio de El Vedado circundante a 23 y D. Los comentarios llamando a la cordura, al recordatorio de que Pánfilo no tenía mujer, sino que convivía en solitario con su madre, que en su casa no había esposa ni mucho menos los “niños” mencionados por ella, han sido persistentemente borrados por la titular del canal. Ella insiste en asegurar que el acento raro se debe a que la mujer es “guajira”, y que el video, en efecto, se lo enviaron desde Cuba.

Farsas como esta, en un sitio visitado por miles y miles de personas cada día, se vuelven un acto inmoral, irrespetuoso con la realidad del hecho, esa realidad que no necesita hipérboles ni teatros para legitimarse, y al mismo tiempo le dan a los talibanes del estado cubano algunas buenas herramientas para llamarnos embusteros a nosotros, los defensores de Pánfilo, de la Jama y de la Libertad.

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La sobreactuada "esposa" de Pánfilo (youtube) en la "jungla de 23 y D", en "El Vedado" español.

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Más sobre la campaña Jama y Libertad, AQUÍ.

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jueves, agosto 13, 2009

Caso Pánfilo cerrado.

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Tom Cruise en Minority Report apresaba criminales antes de que cometiesen el delito, gracias a la poderosa tecnología de su equipo especial del futuro. Para los cubanos esto no es gran cosa, pues tenemos, sin necesidad de esperar cien años o recurrir a la ciencia-ficción, una herramienta muy similar: el recurso de la “peligrosidad predelictiva”.

Nuestros leguleyos han inventado un método para meter a cualquiera en la cárcel sin siquiera presentar cargos. Una herramienta jurídica que simplemente pasa por encima de las reglas internacionales de justicia para sentenciar a quien deseen, sin necesidad de meterse en esos engorrosos trámites de pruebas, declaraciones, testigos… ¿quién necesita de semejantes nimiedades?

Mi sobrino Jorgitín pasó por esa cuchilla. El muchacho, algo mala cabeza, desorientado por una educación familiar errática, había dejado los estudios y se dedicaba a trapichear con piezas de bicicleta y a criar palomas. No asaltó a nadie ni jamás forzó la puerta de una bodega, pero aún así fue llevado un día por la policía y encerrado con otros cientos de muchachos, sólo por la declaración oportuna del presidente de su comité.

El juicio, en un recinto de la calle 114, en Marianao, fue a puertas cerradas, con un solo abogado defensor para todos, un joven militar que, visiblemente ofuscado, se encogía de hombros cada vez que algún familiar le preguntaba si el juez escuchó tal o más cual argumento. Una madre traía el papel con firma y cuños corroborando que el hijo suyo sí trabajaba, que su denuncia fue sólo un ensañamiento del presidente del CDR, porque el niño ponía música alto y eso al viejo le molestaba. Demasiado tarde, ya todos habían sido condenados a dos años de cárcel, dos largos años que habrían de transcurrir “educativamente” en un pabellón especial del Combinado del Este.

Ese mismo recurso le vino como anillo al dedo a los persecutores políticos de Juan Carlos González Marcos, más conocido por Pánfilo, y a quien el mundo entero pudo conocer gracias un vídeo de youtube donde intervenía, borracho perdido, para decir “aquí lo que hace falta es jama (comida)”… No asaltó a nadie, no forzó la puerta de una bodega, sólo dijo que tenía hambre y eso fue suficiente para que el mecanismo artesanal de Minority Report lo procesara por peligrosidad predelictiva, por posibles delitos en el futuro que seguramente habría de cometer un hombre que llevaba diez años sin trabajar para el gobierno, desde que abandonó, o fue cesanteado de la Flota Cubana de Pesca.

Ni siquiera se mencionó en su “juicio” el tema del famoso vídeo, o de otros dos vídeos más que complementaron al primero (en el tercero incluso llegaba a profetizar, con la lógica aplastante de aquel Jesús de Camagüey en la obra de Piñera, que en cualquier momento iba a terminar metido en Villa Marista), aunque el Tribunal de Plaza se mantuvo fuertemente custodiado por efectivos policiales y paramilitares, no como un simple “posible delincuente” entre tantos otros, sino como una figura simbólica que hay que mantener fuera de la vista de CNN.

Pánfilo no corrió con la suerte del músico Gorki Águila en su más reciente arresto. Gorki, gracias a la presión internacional, y aún prendido por el mismo “delito”, fue liberado con una multa y un tirón de orejas. Pánfilo acaba de ser condenado a dos años de cárcel, sin posibilidad de apelación, enfermo de alcoholismo y oculto a la prensa internacional hasta ver si al mundo se le pasa la fijación con ese negrito que, aquel día fatal, se atravesó delante de una cámara pidiendo comida.
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Eso sí, Minority Report también nos enseñó como el truco de adelantarse al futuro y condenar personas aún inocentes, en un momento determinado puede volverse también en contra de los propios gendarmes. Ojo, compañeros, aprendan del susto que se llevó Tom Cruise.

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Seguimiento del caso Pánfilo en Habana Memorias:

- ¡JAMA! (abril 29-2009).

- Pánfilo y el Reality bufo (mayo 12-2009).

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lunes, agosto 10, 2009

De cómo se descarriló El Expreso (II).

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(…continuación)

Aún estando ya fuera del programa cuando aconteció el descarrilamiento de El Expreso a causa de la boda en pantalla de su presentador Jorge Martínez, me mantenía trabajando en la División de Dramatizados, al otro lado del pasillo en el sexto piso, y sin perder mi amistad con Gloria Torres, la directora general del show.

La propia noche en que salió al aire el programa, Gloria y yo hablamos por teléfono. Le confesé que me parecía bastante cursi la manera en que había sido manejado el tema, pero que de cualquier manera, algo de color fresa no estaba mal de vez en cuando para un espectador medio que en su vida cotidiana lo veía casi todo gris con pespuntes verdes.

Ya sabía, por ella y por mis otros buenos amigos del programa, los avatares que desembocaron en la consumación audiovisual de aquel matrimonio. El propio día de la grabación, una tarde cualquiera entre semana, todavía no tenían una locación segura para hacer la boda. Fue Edith Massola quien los puso en contacto, en el último minuto, con el Salón Rojo del Hotel Capri, y hacia allá fue la Unidad de Remoto, con sus tres cámaras y unas pocas luces de apoyo, sin gasto extra de combustible porque el Salón Rojo queda a escasas tres cuadras del ICRT y casi todos iban a pie, para improvisar escénicamente algo que habría de parecer una boda elegante. Ni siquiera había bebida para los invitados, sólo unas pocas botellas que los actores consiguieron para poder brindar, y el kake de cartón con algo de merengue fue prestado por alguien para resolver en el momento. Aquel “ostentoso” pastel de bodas no era más que un elemento de atrezzo, y la botellita de sidra un pequeño aporte del novio para mejorar la vistilla del himeneo.

Así salió al aire la boda de Jorgito Martínez, con problemas de iluminación a veces, pero con el salsero Paulito FG y el Ballet de la Televisión Cubana (del cual la novia era parte) en todo su esplendor, y un coro muy fino cantando el Ave María en un espacio habitualmente destinado al consumo en moneda dura. Fue un domingo como cualquier otro. A fin de cuentas la televisión ya había mostrado otras bodas, como cuando Alexis Valdés se casó en vivo con Jackeline Arenal, o había impulsado transmisiones festivas igualmente cursis como los cumpleaños de Elián González, sin que nadie se hubiese muerto por eso.

El lunes transcurrió sin el menor sobresalto, y sólo el martes se desató la tormenta, luego de que apareciese publicada la célebre crítica de Pedro de la Hoz en el periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba. A correr liberales de Perico.

El artículo arremetía feroz en contra de aquello que el periodista había entendido como un remedo de la cultura miamense, de la nostalgia por los valores burgueses que tanto se habían distanciado ya de nuestra conciencia proletaria. Se criticaba con dureza que se presentase aquella boda en un lugar lujoso, inalcanzable para el ciudadano común, como si el Salón Rojo hubiese sido un invento de El Expreso y no la marca de una aberración económica con algunos privilegiados en moneda libremente convertible y millones de eternos resignados a la marginación.

Ningún espectador había protestado por el show, y no obstante a ello, esa noche salió una disculpa en el Noticiero Nacional de Televisión mintiendo sobre el origen de la molestia, garantizando la eventual delimitación de responsabilidades y el castigo ejemplarizante para los culpables. La dirección del ICRT había puesto a rodar un mecanismo que muchas otras veces había funcionado: usar a la supuesta opinión pública para divulgar juicios emitidos desde el poder. Sólo que esta vez, quizás por tratarse de un tema no político, el público optó por desmentir el embuste y reclamar la aceptación de su verdadero punto de vista.

Los teléfonos no dejaban de sonar en la televisión, y mucha gente repetía esta frase: “Yo quiero saber cuál fue ‘el pueblo’ que se indignó con El Expreso, porque yo no fui”… Jóvenes en grupos, a veces de uniforme escolar, pasaban cerca de las puertas del organismo y gritaban: “¡Que vuelva El Expreso!, y en mis propias manos tuve un mamotreto firmado por cientos de personas del municipio Cerro, nombrados a sí mismos “Comité de apoyo al Expreso”.

Creo que gracias a ello no hubo castigos importantes para el equipo de realización, si descontamos la vergonzante sanción laboral al asesor del programa. Aunque en el extranjero se habló de “cabezas que rodaron”, “posibles arrestos” e hipérboles por el estilo, en verdad el conflicto recibió tierra encima de manera bastante prematura. Incluso se grabaron unos cuatro programas más después de aquello, en los que participé sólo como guionista y ya con el saliente asesor a buena distancia, a petición de Gloria. Estos programas nunca llegaron a transmitirse.
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Gloria Torres, deslindándose de riesgos innecesarios, dirigía meses después La Noche Favorita, en el mismo horario, sacando partido a su formación musicológica y manteniendo a Los Robertos en una sección muy popular de sólo cinco minutos.

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Material compactado de dos programas del canal 41, de La Florida, tratando el tema de la censura de El Expreso, en el 2006. Pasadito de sensacionalista pero reflejando el impacto del fenómeno en aquel momento.



Así se vende el programa pirateado, por Internet.
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domingo, agosto 09, 2009

De cómo se descarriló El Expreso (I).

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El amigo Angel Ramis, conocido como el Cabo Pantera, solía decirme en alta voz, cada vez que nos cruzábamos por los pasillos de la televisión: “¡Fuiste tú quien descarriló al Expreso!”… Yo me reía como hacía siempre con sus chistes, y siempre, invariablemente, le contestaba: “No, Ramis, cuando sacaron al Expreso del aire yo llevaba un mes fuera del programa, no tuve nada que ver con aquello…”

Llegué a El Expreso un año y medio atrás, cuando el programa pasaba por un mal momento. La idea era excelente, un musical con forma de comedia, la llegada de un tren cargado de artistas a una estación con cabaret, bar y tienda de suvenires, pero que no acababa de cuajar en el gusto de la teleaudiencia y por ello Gloria Torres, la directora general, necesitando guiones consistentes y alguien que se encargara de conducir las escenas con actores, me llamó para servirle de ambas cosas. No existía plaza de director dramático en la redacción de musicales, y aunque ese fue mi crédito a partir de entonces, mi salario me lo arreglaron con el mínimo disponible para el obsoleto cargo de “director de posproducción”.

Corrimos con suerte. El formato de El Expreso fue enriqueciéndose con episodios mejor estructurados, con los comediantes del elenco fijo y otros invitados cada domingo, todos de gran popularidad, y por supuesto, nunca faltó lo mejor de la música nacional, grupos, orquestas y solistas que desbordaban la gruesa agenda de Gloria Torres. Con Jorge Martínez de conductor – en su papel de Jefe de Estación – seguido por Jardiel, los Robertos, Sajaris, Yoraisi… el programa cubrió, por un buen espacio de tiempo, la necesidad de humor televisivo, sobre todo en una época en la que ¿Jura decir la verdad? estaba de descanso y aún no comenzaba Punto G.

Trabajamos duro y transcurridos dos meses ya el programa había subido al número uno del rating en la División de Musicales, aunque justamente por pertenecer a esa redacción comenzaron a sobrevenir los problemas.

Los asesores de programas musicales, a diferencia de la redacción de dramatizados, funcionaban más como censores que como colaboradores artísticos. Siempre hubo excepciones, pero en general solían tener ciertos conocimientos de música cubana y mucha ignorancia en cuanto a todo lo demás, muy poco sentido de la dramaturgia y extrema candidez en lo referente a la cultura general. Ello facilitaba hacer chistes con doble lectura, bromas verdaderamente fuertes que les pasaban entre las piernas sin que se dieran cuenta, pero a veces nos sorprendían con inusitadas paranoias, hallando provocaciones políticas donde no las había ni remotamente.

El patético asesor de El Expreso dejaba pasar, por ejemplo, la sutil burla a Serrano, el oficialista locutor del Noticiero – referente a cierta noche en que maltrató en vivo al coordinador – pero podía retirar de la edición el tema “El Bodeguero”, sólo por su coro “toma chocolate, paga lo que debes”, en una época en la que al comandante en jefe le había dado por distribuir bolsas de chocolate en la cuota alimenticia y hablar a diario, obsesivamente, de las bondades del chocolatín.

Una discusión con el asesor, a comienzos del 2006, llenó la copa de tantas madrugadas sin dormir – los únicos turnos de edición disponibles, en una de las dos únicas computadoras del canal con el programa Avid para las ediciones digitales, eran de madrugada – saliendo del ICRT a las tres o cuatro de la mañana y sin transporte para volver a Marianao, luchando almendrones que a esa hora subían a 20 pesos el pasaje, así que una tarde aciaga en que pude haber tirado al asesor por la escalera que derrapa en la puerta de la calle M, conté hasta diez y me salí del show.

Al mes siguiente una noticia conmocionó al país, trascendiendo morbosamente al exterior: El Expreso había sido retirado del aire, a raíz de la boda en cámara de su presentador, Jorge Martínez, con una bailarina del Ballet de la Televisión. El programa fue atacado por el periódico Granma, acusado de transmitir valores burgueses en una celebración al estilo de las revistas del corazón, y por azares de la vida, fue precisamente aquel asesor paranoico quien terminó recibiendo los palos. El hombre fue sancionado y retirado de un show que, aún a pesar del reclamo popular y algunos programas más que llegaron a grabarse en balde, no volvió a salir más al aire, ni a llenar con música y chistes aquel espacio de los domingos en la noche.

(Continuará…)

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Durante una de las grabaciones en el Estudio 10, delante de la orquesta invitada, figuras como Haila Mompié, Tania de Bamboleo, Vanny, Raúl Lora y Anabel López, en uno de esos temas de muchas voces grabados para el programa y por alguna buena causa social.
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martes, agosto 04, 2009

Maleconazo con vuelta a la manzana.

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Era viernes 5 de agosto en un San Cristóbal de La Habana castigado por el calor, la avitaminosis y los asfixiantes apagones. Bajaba por la calle Zanja en mi bicicleta china, y al desembocar en Infanta un montón de gente excitada corría en dirección al malecón. Alguien gritaba que más abajo unas personas le habían caído a pedradas a los cristales del Hotel Deauville, y que ya estaban apareciendo los escuadrones de la policía y el contingente Blas Roca para controlar la situación.

Me acerqué a la zona de los disturbios tanto como la cordura me lo aconsejó. Mi hija pequeña esperaba por mí en Marianao, y tomar la ruta del malecón hasta la calle 23 habría sido un desvío imprudente. Algo sin embargo me decía que allí estaban viviéndose momentos históricos. Desde que tenía uso de razón, jamás había visto a tanta gente enardecida gritando consignas en contra del gobierno. “Libertad, libertad” y “Abajo Fidel” eran las más recurrentes en las gargantas de gente humilde, jóvenes y maduros, que pasaban junto a mí, muchos también pedaleando sus bicicletas chinas.

En la esquina con Carlos III me encontré con un viejo conocido, un practicante de wu-shu del barrio chino que había estado unas horas antes sentado en el muro de la bahía, esperando para ver si era cierto el rumor de que vendrían barcos a sacar a quienes quisieran irse, para viajar a los Estados Unidos. “Aquello se puso malo, asere”, me dijo, “la gente se encabronó porque se regó que la cosa no era allí, en La Punta, sino más cerca de la Oficina de Intereses. Llegó la policía, disparando al aire, y yo por si acaso me desaparecí de por todo eso…”

Esa misma tarde, a las cinco, pude ver en la televisión las imágenes que transmitió CHTV, el canal local de La Habana, y reconocí a algunos de mis amigos periodistas, jóvenes con poco tiempo de graduados, reportando desde la azotea del Hotel Deauville. La toma en picado dejaba ver a gente de todo tipo apedreando al inmueble, mujeres y adolescentes incluidos, habitantes de la ciudad que ya no aguantaban más la crisis y de manera violenta, equivocada quizás pero siempre comprensible, manifestaban su inconformidad rompiendo las vidrieras de lo que consideraron un símbolo de riqueza en medio de la hambruna general.

En la noche, a la hora de la emisión estelar del noticiero por las cadenas nacionales, ya no se vieron más aquellas imágenes, sólo planos cerrados con la llegada de un supuesto “pueblo” que armado con palos y cabillas había arribado al malecón para contrarrestar las acciones subversivas de un “grupúsculo de antisociales pagados por el imperialismo”. Cualquier cubano podía reconocer a los constructores del contingente Blas Roca, individuos de poca ilustración que habían sido trasplantados desde Oriente para construir instalaciones turísticas en la capital, pero serían fáciles de confundir con gente común a los ojos de cualquier extranjero que esa noche viese, en su país, las imágenes que CNN copió de la transmisión cubana.

Se veía llegar a Fidel en un jeep, mientras un épico locutor comparaba la escena con el arrivo del comandante a Playa Girón en el año 61. Lo que había presenciado con mis propios ojos, en vivo, aquí parecía un acontecimiento diferente. El invicto comandante en jefe caminaba partiendo el tumulto, mientras se escuchaban las consignas: “¡Esta calle es de Fidel, esta calle es de Fidel…!”, y ahí mismo entendí que la única manifestación real en contra del gobierno en La Habana había sido sofocada, no con armas o tanques, sino con el más taimado de los embustes.

Días después, cuando recorría El Vedado buscando un paquete de salchichas, me encontré con aquel amigo, uno de los periodistas de CHTV cuya voz había reconocido en la fugaz transmisión de las cinco de la tarde, y me contó que, efectivamente, al llegar las fuerzas represoras, la mayor parte de los que gritaban y lanzaban piedras, habían escapado a tiempo, y luego de dar la vuelta a la manzana, se pusieron a la cola del contingente Blas Roca a gritar las consignas a favor de la Revolución. Su posición privilegiada desde lo alto del hotel le había permitido comprobar hasta qué punto podían llegar la picardía y la doble moral de nuestros conciudadanos, cuando de salvar el pellejo y sobrevivir se trataba.

La olla de presión no llegó a estallar del todo en la ciudad. Semanas después el gobierno abrió la válvula con medidas que no podían esperar más. Accedieron a cierto tipo de comercio por cuenta propia y no encerraron a nadie más en la cárcel por llevar dos o tres dólares encima. Quizás llegamos a convencernos, mientras transcurrían los noventa y el nuevo siglo atracaba en el puerto de La Habana, que todo aquello no había sido más que un mal sueño.
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Pero otra vez llega el 5 de agosto a San Cristóbal de La Habana, y pasados quince años del Maleconazo, nuevas restricciones, nuevos apagones, nuevas avitaminosis sobrevuelan la ciudad, y una vez más el embuste estira sus músculos, confiado en que puede solucionar cualquier crisis con la maestría adquirida en sus cincuenta años de experiencia al frente de la nación.

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Fotogramas de un vídeo casero tomado desde un auto, el 5 de agosto del 94, donde puede verse a los policías apresando, encañonando y golpeando a un muchacho, presumiblemente un miembro del "grupúsculo de apátridas vendidos al imperialismo".




Una recopilación de imágenes clandestinas del Maleconazo.

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sábado, agosto 01, 2009

Tu verano está en el seis.

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Cuando en el mundo civilizado ya era cosa normal la televisión por cable, nosotros en Cuba seguíamos conformándonos con sólo dos canales que transmitían por antena unas cuantas horas al día. De ahí que la llegada del verano a las transmisiones televisivas se nos volvía un evento de jolgorio nacional.

Aún en los noventa, julio y agosto eran meses de poder ver televisión desde la mañana hasta la noche, al menos por uno de los dos canales disponibles, esos que otrora no se llamaban “Cubavisión” y “Tele Rebelde”, sino sólo “el Seis” y “el Dos”. Los canales cubanos llevaban a nuestros toscos televisores en blanco y negro algo de entretenimiento variado, desde los “muñequitos rusos” – llamados así aunque viniesen de cualquier parte de Europa del Este – hasta series y películas que no trajesen consigo mensajes nocivos para nuestra pureza ideológica.

La televisión de verano era como el sábado y el domingo en el internado gigante que nos tocó para vivir, un breve período de esparcimiento que nos habíamos ganado con la austeridad y el ascetismo de los otros diez meses del año. Unas cuantas películas adicionales, algunos programas de estreno, musicales especiales, hacían que olvidáramos que de septiembre a junio sólo teníamos algunas horas diarias de transmisión, siempre en horarios no laborables.
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La excepción fue quizás La Revista de la Mañana, que abrió por un buen tiempo a Tele Rebelde a las siete, terminando a las once, aunque de cualquier manera fue suspendida al sobrevenir la crisis, y sólo repuesta años más tarde en su versión corta y mucho más ideologizada, la revista Buenos Días. La setentera Revista de la Mañana se ganó, igual que la impresa Opina, un tema de los Van van, cuando mi hermana y yo esperábamos para ver aquel horrendo animado checoslovaco Orejitas a cuadros, para luego salir pitando rumbo a la escuela primaria.

En los mismos setenta, a alguien se le ocurrió la generosa idea de premiar a los jubilados con películas viejas al mediodía, aprovechando la vasta despensa de antiguos filmes mexicanos, argentinos y españoles que desde los cincuenta quedaron en la isla, pero tiempo más tarde otro funcionario rectificó y sacó del aire el espacio Cine del ayer, con la justificación de que los estudiantes de secundaria se estaban escapando de las escuelas para ver aquellas historias burguesas que nada aportaban a los valores de nuestra sociedad socialista.

Mi abuela se quejaba en la intimidad de su casa: “Yo entiendo que quiten las películas de Hugo del Carril, pero… ¡si por lo menos pusieran películas rusas!”… Ella no se daba cuenta de que el problema no era la carga ideológica, sino que la gran masa estudiantil y trabajadora no estaba en horario de recreación al mediodía de un mes cualquiera del año. Para el asueto estaban los meses del verano, vacaciones oficiales decretadas por el estado y por tanto, el momento en que el internado gigante daba permiso a sus becarios para disfrutar de unas cuantas horas más delante del televisor.

Por ello quizás se me hace imposible llegar al verano sin esa sensación de que algo especial va a ocurrir con mi televisor. No importa que fuera de la isla ya uno tenga acceso al menos a 50 canales en un paquete básico de cable, o que dentro ya se las hayan ingeniado para poner a funcionar cuatro o cinco estaciones, alguna que otra transmitiendo las 24 horas, no importa porque el recuerdo de la rivalidad entre La esclava Isaura por el seis y El árabe por el dos, siempre va a acompañarnos, como parte de las holganzas audiovisuales que nos ganábamos una vez al año en aquella beca que fue – y aún sigue siendo – el archipiélago cubano.
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domingo, julio 26, 2009

FARVISIÓN: La Pipa Blindada.

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(Con imágenes cortesía del Periódiko Guamá)

En la ciudad de Bayamo acaba de probarse exitosamente el prototipo de un vehículo de combate tierra-tierra, y que ya está listo para entrar en acción en otros territorios del país, incluso en zonas más hostiles que la ciudad de Bayamo, cuna de la cultura nacional, villa de trovadores, coches y puestos de frituras.

La Pipa Blindada es a prueba de ataques, es capaz de mantener con vida a los elementos que la conducen, y desplegar con éxito misiones tan riesgosas como llevar a los barrios cubanos la distribución equitativa de refresco carbonatado en el caluroso verano caribeño. Otra ventaja es que sus ocupantes pueden agregar agua al producto y manichear con el efectivo sin riesgo de ser señalados por testigos, recibir multas o incómodas pedradas.

El alto mando del ejército oriental está estudiando la posibilidad de arriesgarse con el traslado y comercialización de cerveza, más aún, hacer extensiva la experiencia a la capital, Ciudad de la Habana, usando caravanas de pipas blindadas que pueden repeler campos minados y/o emboscadas, pero hasta el momento los jefes del Ejército Occidental se han negado, por considerar el posible ejercicio como una maniobra inútil que sólo puede acarrear la pérdida de vidas humanas e incontables daños colaterales.

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martes, julio 21, 2009

A veces sueño que toco el piano igual que Aldo López Gavilán.

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Cuando conocí a Aldo López Gavilán, confirmé una de las ideas que siempre he tenido acerca del carácter de los artistas verdaderamente brillantes: suelen ser personas modestas.

No dudo que existan seres talentosos y al mismo tiempo, carentes de humildad, pero eso no cuenta cuando se trata de genios. Los creadores fuera de serie no tienen nada que demostrar, su obra se presenta por ellos y no necesitan hablar bien de sí mismos, ni mal de los demás.

Aldito es uno de esos instrumentistas que nacen muy pocos en cada siglo. Compositor de altos estudios académicos, descendiente de una verdadera dinastía musical cubana, tiene el don de jugar con el teclado de su piano, de fabricar montañas rusas de sonido, como si aquello fuese lo más sencillo del mundo.

En enero andaba él por la ciudad de Álamos, esa villa colonial tan parecida a Trinidad, donde hace casi un siglo naciera la doña, María Félix. El músico llegaba para participar de un festival en aquel territorio célebre por sus fantasmas, acompañando a la cantante Diana Fuentes junto a otro virtuoso cubano, el guitarrista Elmer Ferrer. No venía para dar conciertos propios, sólo le hacía la pala a su amiga, sirviéndole de simple miembro de la banda y sin que nadie supiese, por esta parte del país, que el morenito del teclado era uno de los monstruos del piano mejor dotados del planeta.

En una de esas noches, mientras descargábamos en el patio de una vieja casona – y luego de que Diana abandonara su lujoso hotel, aterrada por los relatos de ultratumba que allí se corrían de habitación en habitación, para unírsenos en la casa rentada – recuerdo haberle contado a Aldo como yo a menudo soñaba que tocaba el piano como él. Le explicaba como a veces me veo en sueños delante de un piano, y como mis manos tocan con excelencia una abigarrada sonata desconocida, y al referirle que su talento significaba para mí un intenso anhelo onírico, tan irrealizable como cuando sueño que floto en la ingravidez, le estaba manifestando mi punto de vista, mi tremenda admiración por su capacidad musical.

Él sin embargo, sólo sonreía como si yo hubiese exagerado algo, y cambiando de tema me comentaba divertido como en pleno concierto de Álamos, el público ovacionaba a Diana por sus encantos histriónicos, a Elmer por sus solos de guitarra eléctrica, pero que a él nadie le gritaba cuando improvisaba al piano, y sólo consiguió una desaforada ovación cuando soltó el teclado y se puso a bailar al ritmo de la salsa fusionada con jazz, en uno de los temas más aplaudidos de la noche.

Se reía de sí mismo y del orgullo de los grandes instrumentistas, porque Aldo, como cualquier cubano residente en la isla y que vive de su trabajo, sólo pensaba en ganar algo de dinero para regresar a La Habana con su familia, y comprar unos cuantos paquetes de pañales desechables para su criatura recién nacida.

Los genios, a fin de cuentas, raras veces lo parecen.
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Aldo López Gavilán en el teatro Amadeo Roldán, de La Habana. Frère Jacques.

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Aldo con mi hijo Álvaro, en Hermosillo. Quizás mi chamaquito sí llegue, en mi lugar, a ser tan buen pianista.

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martes, julio 14, 2009

Guardería y remolcador "13 de Marzo": niños muertos, asesinos vivos.

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En la plaza Emiliana de Zubeldía, delante de la Universidad de Sonora y justo en el cruce del Bulevar Rosales con el Luis Encinas, aquí en Hermosillo, desde hace más de un mes colocaron un altar de madera con cruces, velas y juguetes. Una pancarta con los nombres de los 48 niños hasta ahora fallecidos en el incendio de la guardería, se mantiene como recordatorio de que aún no han sido castigados los responsables.

La gente hace marchas, como la sexta de ellas que tuvo lugar el sábado pasado, pero hasta el momento sólo han acontecido vagas investigaciones y la descarada fuga al extranjero de unos cuantos ricachos que durante años se habían estado beneficiando con las ganancias netas que deja la subrogación de guarderías, dejando a un lado las mínimas condiciones de seguridad para los pequeños.

Cerca de allí, en la barda de madera que protege la construcción de lo que será un enorme paso a nivel, alguien escribió: “¿Qué, ahora los culpables van a ser los nenes?”, y mientras andaba yo por la acera del bulevar, recorriendo con la mirada los restos de vallas y carteles con propaganda electoral, pensaba en lo recurrente que resulta la impunidad de los criminales cuando se trata de vidas infantiles, en la facilidad que tienen los poderosos para silenciar o disimular el genocidio.

Quince años atrás, a pocas millas de la Bahía de La Habana, otros niños eran masacrados, junto con jóvenes y adultos - y no por negligencia sino por puro placer -, cuando 68 personas intentaban escapar de la isla en el remolcador 13 de marzo. Seis niños menores de cinco años (así como los de la guardería, excepto una más pequeña aún, de apenas seis meses), otros cuatro menores de doce, y más adultos hasta un total de 37 víctimas, fueron empujados al mar con cañones de agua, abandonados a su suerte junto con los sobrevivientes que fueron rescatados de puro milagro por un barco griego que pasaba cerca de allí, en la oscura madrugada del Caribe.

El remolcador pertenecía a la Empresa de Servicios Marítimos del Ministerio de Transporte, al igual que sus perseguidores, los barcos Polargo 2, Polargo 3, y Polargo 5, que acorralaron a los fugitivos. El Polargo 3 embistió al 13 de marzo por detrás, partiéndole la popa, mientras Polargo 2 y Polargo 5 bloqueaban los laterales y lanzaban agua en chorros a presión.

De nada valieron los gritos de las madres y sus hijos. Un bebé se resbaló de los brazos de su mamá, mientras otros niños se hundían tratando de aferrarse a una nevera. Las lanchas guardafronteras miraban a prudencial distancia, para no obstaculizar el tono civil del acontecimiento, y tampoco ofrecieron ayuda alguna a los sobrevivientes.

A estas alturas, no sólo siguen desaparecidos los cuerpos de las víctimas, por negativa expresa del gobierno a recuperarlos, sino que los culpables siguen caminando por las calles de La Habana sin el más mínimo temor a ser enjuiciados. El crimen es evitado por la prensa nacional, a no ser para tildar de antisociales a los que pretendían fugarse en el remolcador y ensalzar a sus asesinos, calificándolos de “leales patriotas”.

Niños mueren en Hermosillo como niños murieron en La Habana. Los poderosos se las arreglan para salir limpios de culpa – “durmiendo como bebé”, al decir del ya casi saliente gobernador de Sonora, Eduardo Bours – y prosiguen tranquilamente su paseo por la vida.
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¿Hasta cuando?, es la pregunta que se hacen los mexicanos, y que también nos hacemos los cubanos cuando ya casi termina la primera década del siglo XXI… ¿Hasta cuándo la pinche, la singá impunidad?
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Fragmentos del documental 'Niños del Paraíso', de Mari Rodríguez Ichaso, con declaraciones de los sobrevivientes de la tragedia.
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Tela junto al altar de la Plaza Zubeldía, con los nombres de los 48 niños hasta ahora fallecidos. Nótese que todavía quedan espacios libres.
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POST POST:
Pocas horas después de haber subido la entrada, una buena amiga hermosillense, la periodista Silvia Núñez Esquer, me envió un enlace - que aquí reproduzco - con el artículo Caso ABC: las madres del incendio, donde queda claro que los de acá no cejan en la voluntad de hacer justicia. Debo agregar que, como ya escribí en el post del día 6 de junio, admiro la actitud digna de la gente en Hermosillo, y la entereza de personas como Patricia, madre de Andrés, niño víctima del incendio. Afortunadamente, a pesar de la tristeza, los hermanos mexicanos tienen la posibilidad de expresarse y exigir castigo a los responsables, y así es posible que alguna vez se haga justicia respecto al desastre de la guardería. Por desgracia a los cubanos hace tiempo se nos cercenó el derecho a disentir, y con ello se esfuma el chance de castigar a los asesinos del remolcador, o a los que ordenaron masacrar, desde las altas esferas del gobierno, a 68 seres humanos, el 13 de julio del 94.
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Semanas después, agrego otro link muy revelador, sobre los prófugos de Sonora, en el blog All about la Eve, de la escritora Eve Gil, la entrada Se buscan. Otra vez la parábola se desequilibra: los asesinos nuestros no han salido de Cuba. Todo el mundo sabe quiénes son, y ni siquiera tienen que escapar del país para evadir a una legalidad oficialista que los considera héroes de la patria.
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lunes, julio 13, 2009

Ochoa y el trato con la fiscalía

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- Arnaldo, esto es extraoficial, pero es un recado que te manda el jefe personalmente: Retráctate, hazte un buen harakiri, limpia la imagen del gobierno y de la Revolución, cállate los datos comprometedores que no tengan que ver con el resto de los acusados… Esa es la única manera que tienes de salvar la vida.

Arnaldo Ochoa, condecorado héroe de la República de Cuba, pescado en manejos vinculados al narcotráfico, a Escobar y al contrabando de diamantes y marfil en África, no podía confiarse en que la constitución lo amparaba de la pena de muerte. Sabía que la ley no mezclaba a las drogas con la traición a la patria, que según el artículo 190.3 del Código Penal de 1987, le tocaban hasta 15 años por tráfico de drogas, pero también sabía que el fiscal había hecho bien su tarea, que había buscado algún delito por el cual pudieran condenarlo a muerte, y aunque traído por los pelos, ahí estaba ya, sumado al crimen de las drogas, el ambiguo delito de “actos hostiles contra un estado extranjero”…

Arnaldo Ochoa había cometido antes actos hostiles en contra de otros estados, sólo que había sido bajo las órdenes de quien ahora amenazaba con fusilarlo si no procedía a la limpieza mediática de las culpas. Mientras el mensajero del comandante, alto oficial y viejo compañero de armas, le comunicaba el acuerdo que podía salvar su pellejo, Ochoa recordaba cuando conoció a Luben Petkoff Malec, un guerrillero venezolano-búlgaro-judío que acudió en 1966 a Fidel Castro para invadir Venezuela, y rememoraba con claridad cuando estuvo entre los quince militares que el comandante en persona despidió en Santiago, con armas y dinero abundante, para desembarcar días más tarde en las costas de Falcón y unirse a la guerrilla de Douglas Bravo en contra del gobierno venezolano.

- No puede ser que este cabrón ahora vaya a fusilarme por “actos hostiles contra un país extranjero” – pensaba Ochoa mientras sopesaba la propuesta del edecán verdeolivo – si él mismo me mandó a invadir Venezuela, y ahora ningún país ha protestado siquiera por mis acciones.

Ni Estados Unidos, ni México, ni Colombia, ni Panamá habían expresado malestar alguno acerca de los delitos actuales, pero ya sabía el general que el linchamiento revolucionario no necesitaba demasiadas excusas para proceder con justificaciones sacadas de debajo de la manga.

En una de las pocas visitas familiares que le habían sido permitidas, conoció de la simpatía que había despertado en la población, y supo que la gente estaba en contra de su fusilamiento, que incluso aquellos que lo encontraban culpable, le pedían cárcel, no la muerte. Alguien le dijo que su figura de hombre maduro apuesto, de macho héroe de guerra comprobado, le estaba ganando muchas aficionadas entre la grey femenina. Aquello, lejos de aliviarlo, lo preocupó aún más. “Al jefe no le gusta que le hagan sombra, mucho menos cuando se trata de mujeres”…

- No te queda otra, Arnaldo – terminó asegurándole su antiguo compañero – o te retractas de todo, hablando maravillas de los jefes, o te la arrancan.

Días después, delante de la corte militar, y luego de haber escuchado a unos abogados defensores que más bien parecían fiscales en una novela de Orwell, Arnaldo Ochoa declaraba: “Yo mismo me desprecio (…) creo que sí traicioné a la patria, y que la traición se paga con la vida”. Sus declaraciones públicas limpiaron de ignominia al entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y por supuesto al jefe supremo del estado, pero el día de la sentencia no hubo piedad. El último perdón posible, el de Fidel Castro en su carácter de presidente, le fue negado de plano al general Arnaldo Ochoa.
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El viejo compañero de armas, aquel que había llevado el acuerdo secreto para una eventual salvación del amigo caído en desgracia, mordía su lengua mientras miraba, en su televisor, al locutor del noticiero decir con el más digno de los semblantes: “Granma publica hoy una nota, en la cual informa que en horas del amanecer de hoy, 13 de julio, fue aplicada la sentencia dictada por el Tribunal Militar Especial, en la causa Nº1 de 1989, contra los sancionados Arnaldo Ochoa Sánchez, Jorge Martínez Valdés, Antonio de la Guardia Font y Amado Padrón Trujillo…”

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Ochoa junto al comandante, en los años de gloria.
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jueves, julio 09, 2009

Michael Jackson está vivo, y adivina dónde.

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Me tomó de sorpresa la rotunda afirmación de Migue, más conocido en Marianao por su sobrenombre de “El Maikel”, apodo que se ganó desde la secundaria gracias a su vehemente afición a Michael Jackson. Migue imitaba al Rey del Pop en los chequeos de emulación del pre Manolito Aguiar, copiaba su baile como nadie en Cuba, y de seguro fue el primero en la isla en hacer el moonwalker. Nadie en todo el archipiélago se sabía como él los temas de cada disco, cada letra en inglés - en inglés de verdad - porque nadie sino él se molestaba cuando otro cantaba en una fiesta la versión cubiche de shake your body, aquel “se me cae la trusa” que tanto lo enervaba.

- Te jamaste el cable del fantasma – me dijo esta mañana por teléfono, desde Ciudad México – ayer vi la entrada en tu blog con lo del cuento chino ese. Comemierda, te jamaron por una pata. Eso no era un fantasma, era la sombra de un técnico de CNN.

Pero Migue no me llamaba sólo para desmentir el mito del espectro mediático. Tenía algo más inquietante entre las manos.

- Tú sabes que para mí ese tipo es sagrado – siguió diciéndome, y me extrañó que dijese “es”, y no “era” – y que yo no te iba a pasar gato por liebre. Aquello no podía ser el fantasma de Michael Jackson, porque… Michael Jackson está vivo, y adivina dónde.

Algo había leído sobre una supuesta foto del ídolo vivo con un paraguas – ni siquiera se le veía la cara, más bien parecía el fotograma de un videíto de celular con bajo pixelaje – y que lo habían visto en el este de Europa, o cruzando la frontera de México, así que mi respuesta al Migue debió sonar un poco escéptica.

- A ver, Migue, ¿dónde está Michael Jackson, aquí en México? ¿En Polonia?

- Asere, yo no te estoy cogiendo pa’punto. El Maikel está en Cuba.

Como lo conozco bien, sé que no bromearía con un tema como ese. Migue nunca fue mentiroso, ni siquiera inventó novias inexistentes en la época del pre, cuando todos los demás lo hacíamos. Migue se hizo arquitecto después de pasar el servicio militar, y ciudadano mexicano después de casarse con la dueña de una tienda en el barrio fino de Polanco. Desde que engordó, si acaso en fiestas ocasionales bailaba el moonwalker, y sólo con tres o cuatro tecates previas a la demostración. En los noventa se había decepcionado algo con la manía de su ídolo por volverse blanco – el Migue es mulato oscurito, de dignos drelos – pero no tanto como para desterrarlo por completo de su colección de CDs, y tampoco dejó de asistir a convenciones internacionales donde se reunían los fieles al ídolo pop.

- Llegué ayer de Cuba, que fui a ver a mi familia. Mi prima Caridad trabaja en el Centro de Histoterapia Placentaria y me jura que hace dos días vio pasar por un pasillo a un tipo flaco, con ropa de invierno en pleno mes de julio, y que se le daba tremendo aire a Michael Jackson. Dice que apenas le pudo ver la nariz de color beige, y que enseguida unos gorilones la empujaron y se metieron con él en la consulta del doctor Carlos Miyares, aquel que inventó la cura para el vitiligo con placenta humana.

El Migue había reunido una serie de pruebas que acaso complementaban el azaroso encuentro de su prima. Su condición de fanático destacado del ex Jackson Five, lo había puesto en contacto directo con imitadores célebres de la estrella, desde que en 1992 asistiera a un encuentro de jacksonianos en Las Vegas, y me jura que uno de ellos era a quien en verdad llevaban en la camilla, con mascarilla de oxígeno, cuando se tomó la célebre última foto del Rey del Pop en un hospital de Los Ángeles. Al parecer el tipo estaba con cáncer terminal y se había hecho las mismas cirugías plásticas en el rostro. “La diferencia, me dijo, es que el copiador seguía siendo mulato, y eso se ve bien en la foto. El Maikel verdadero siempre se veía pálido, incluso en la oscuridad”.

Apuntaló su tesis con unas fotos que me mandó al mail, en una de las cuales aparece el padre del astro, Joe Jackson, riendo muy displicente un día después de fallecer su hijo, como si en verdad la familia no tuviera nada de qué preocuparse. El tema de la autopsia también parece extrañar al Migue, y me dice que el médico encargado de dar los resultados en una rueda de prensa, estaba tan nervioso e incoherente que más bien parecía estar escondiendo algo que mostrándolo. Pero lo más sospechoso, según él, fue lo que le reveló el astro a un colaborador suyo, días antes del deceso: "El Maikel le confesó que estaría mejor muerto antes que defraudar a sus fanáticos con un regreso por debajo de su nivel habitual..."

Mi viejo compañero de la escuela me decía que no había nada de raro en el hecho de que Michael Jackson quisiera seguir los pasos de su ex-suegro, Elvis Presley, de quien también se dice que no murió cuando se dijo que murió, sino que fingió su muerte para liberarse del peso de tanta fama.

- Ahora el Maikel debe estar pianito en algún punto de Cuba, relajado y tomando mojitos como si nada – terminaba su tesis el Migue – y como que allá no pasa nada sin que se enteren los de la cúpula, a lo mejor hasta lo tienen de invitado en Punto Cero, que la verdad, no tiene mucha diferencia la casa del comandante con la mansión Neverland.

Cuando finalmente Migue se despidió y colgó el teléfono, ya yo no sabía si creer en fantasmas o en resucitados. Si Michael Jackson era un espectro que merodeaba por su casona, o si a estas horas estaba tratando de broncearse en Varadero, o mirando a los pioneritos en Ciudad Libertad desde un Mercedes con cristales oscuros, lo cierto es que si había un secreto, y este se guardaba en Cuba, seguiría muy bien oculto a ojos de los simples mortales.

Todavía hay quien dice que Camilo Cienfuegos está vivo, y ese ni siquiera fue estrella pop.

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martes, julio 07, 2009

El fantasma de Michael Jackson en CNN, Thriller en mi Caribe.

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Mientras la televisión transmite en vivo los funerales de Michael Jackson, youtube eclosiona con versiones múltiples de una secuencia extraña: el Rey del Pop apareció en su forma fantasmal durante una entrevista que Larry King le realizara a Jermaine Jackson, hermano del difunto, y aparentemente transitando por los corredores cuando otro de los periodistas de CNN mostraba, en un pase alterno, el interior de la fastuosa mansión Neverland.

Tuve un déjà vu. Me vi frente al televisor Caribe de mi casa en La Habana, en los años ochenta, extasiado con el vídeo de Thriller, y un Michael Jackson, aún mulatico, que se convertía en espectro y bailaba con muertos vivientes aquella danza impecable, a la moda y terroríficamente atractiva.

Ahora la silueta ectoplásmica del fallecido cantante parece atravesar un pasillo, justo cuando el reportero conocía de cerca la puerta de una estancia que permanecía cerrada con cinco llavines, siempre que el astro necesitaba privacidad. Si en verdad se trata de un fantasma y no de un efecto óptico casual, es una lástima que no pudiera verse un poco más al detalle, para saber si el aparecido luce como en los juveniles años de Thriller, o como el pálido esqueleto danzante, devorado por las medicinas y los escándalos, que finalmente desapareció del mundo de los vivos en Los Ángeles, el pasado 25 de junio.
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Lamentablemente los fantasmas no son tan nítidos en CNN como en las películas de terror.

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Vídeo de la secuencia limpia, donde supuestamente aparece el fantasma de Michael Jackson. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

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miércoles, julio 01, 2009

Especial. El agente David en Tegucigalpa (Veinte años después)

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Lunes 29 de junio. 19:00 horas.
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Acabo de aterrizar en Tegucigalpa. Hace rato no pasaba por este país, desde que se quemó mi fachada de doble agente de la CIA y la seguridad cubana, y casi canto el manisero aquí mismo en Centroamérica. Conozco muy bien esta ciudad, pues en los tiempos de Policarpo Paz fueron muchas las carreras que di para resolver los problemas entre Mister Benson y Ramiro Valdés.
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Pero hace unos días mi amigo, mi hermano de todos los tiempos, mi jefe Reinier (que ya es general de división), me encomendó una misión muy peligrosa.
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- Fernando – me dijo en La Habana – tengo que resolver un asunto y no confío en nadie más que en ti. Ya sé que estás viejo y que tienes problemas, que tu mujer te pidió el divorcio por lo de tu secretaria, y que tu hijo se quedó en Uruguay, pero…
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- Mi hermano, tranquilo. Tú sabes bien que la Revolución siempre ha sido mi prioridad. Yo no te voy a joder como Tony de la Guardia… ¿Qué es lo que te hace falta?
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Reinier necesitaba un agente que, haciéndose pasar por entrenador deportivo, viajase a Honduras, vía Nicaragua, y que se mezclase entre la gente para informar, a la alta dirección de los órganos de la Seguridad del Estado, lo que realmente estaba pasando en torno al golpe de estado que sacó del sillón presidencial a Manuel Zelaya. Tenían datos confusos sobre un eventual apoyo o repulsa al cuartelazo. Me confesó que la prensa nacional estaba enfocada totalmente hacia un rechazo al gobierno provisional, pero que tenían reservas en cuanto a un posible apoyo de la población, y que, de ser así, mi misión era preparar al gobierno cubano para no decir tonterías en un futuro cercano, tal y como era su histórica costumbre. “Mira Fernando”, me dijo, “en el fondo lo que le pasa a Raúl es que por primera vez el gobierno americano está en contra de un golpe de estado en Latinoamérica, y por si acaso, está viendo la mejor manera de llevarle la contraria a Obama, llegado el momento, que esos cabrones yanquis no tienen ningún derecho a estar de acuerdo con la Revolución”…
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Mi respuesta, sin pestañear, fue afirmativa, y de inmediato busqué mi mono deportivo Adidas, mi pasaporte a nombre de Eugenio George, técnico de voleibol, y mis viejas gafas Julio Iglesias.
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Apenas 72 horas después, emergí por una de las puertas de Toncontín, el aeropuerto más peligroso del mundo (debido a lo próximo que está de la sierra), el lugar estaba fuertemente custodiado por efectivos policiales, pero conseguí no llamar la atención gracias a mi mono deportivo, mis gafas y mi revista Zunzún debajo del brazo.
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Ahora, ya en un taxi rumbo al hotel Maya, en la colonia Palmira, sostengo muy fuerte mi pelota de voleibol con una mano, y con la otra escribo estas notas en mi bitácora secreta.
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Martes 30 de junio. 07:30 horas.
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En una cafetería del Bulevar Morazán, vi pasar a la primera turba, temprano en la mañana. Al parecer el toque de queda de anoche les hizo bien, porque durmieron bastante y se les nota mucha energía. Una pareja entró, pidieron café con dos de azúcar y croissant, y escuché claramente al esposo decir algo que anoté enseguida.
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- La OEA y la ONU deberían primero venir a hacer auditorías y revisar qué hizo Mel al pueblo hondureño, deberían pensar primero en el sufrimiento del pueblo, si Mel regresa al puesto.
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Alguien se asomó a la puerta y gritó: “¡La comunidad internacional no nos puede obligar a tener un gobierno que no queremos, si en eso consiste, que vayan todos a volar! ¡Viva Honduras!”
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Algo me hizo sospechar entonces que no todas las personas estaban en desacuerdo con el golpe de estado. No obstante, estaba yo en un barrio bueno, y era posible que la clase acomodada estuviese en contubernio con los golpistas, Por ello me desplacé de inmediato hasta las cercanías de la Casa Presidencial, donde ya un montón de gente coreaba consignas en contra de Micheletti.
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Me acerqué a la turba, tratando de evitar las pedradas. Yo que estuve en Sudáfrica y Namibia, en plena guerra, sentí un temblor en el estómago cuando vi acercarse un carro dispersando a la multitud con mangueras. Arrojaban agua de color rojo (para reconocer luego a los que huyeran y apresarlos) y temí por mi mono Adidas. Si esos militares me llegaban a manchar la ropa ¡se iban a enterar quién es Fernando Valdés Veitía!
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Detrás de una columna, un señor insultaba un camarógrafo.
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- ¡Parece que a los pocos seguidores sí los mostraron, pero a las caravanas que están impidiendo llegar para protestar contra el gobierno de Micheletti no las dejan entrar a Tegucigalpa!, ¿y a eso llaman democracia de Honduras?... Sean leales informadores de la noticia, y dejen de estar siguiendo la burla al patriotismo falso, ¡¿o es que los tienen amenazados como en los viejos tiempos?!
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Casi al instante a ambos les cayó encima el chorro de tinta roja. Mi mono Adidas escapó por un par de centímetros, así que decidí que ya era hora de ahuecar el ala y buscar otras zonas de información.
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Unas pocas cuadras más allá, en el Parque Central de Tegucigalpa, otra turba clamaba exactamente por lo contrario. Alguien con un micrófono arengaba: “Ya lo sacamos, si estuvo bien o mal ¡ni modo!. Y no nos dejemos intimidar con eso de la suspensión de fondos, si nosotros, el pueblo, nunca hemos visto nada de ese dinero. No tenemos buenas calles, no tenemos medicinas en el seguro, no hay buenos bordos. Mejor empecemos a trabajar. Y los que han hecho manifestaciones violentas son los haraganes pagados por Mel y su gobierno ¡que ahora tienen que trabajar!”
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Un tipo se dio cuenta de que yo era extranjero, y pensando que quizás trabajaba para la redacción deportiva de CNN, me contó que Zelaya había desoído a los poderes del estado, que quería hacer cambios ilegales a la constitución para eternizarse en el poder como Castro y Chávez, y que aquello no había sido un golpe de estado de verdad, porque el ejército se había supeditado al nuevo gobierno interino. Yo anoté todo, y confundido terriblemente por los acontecimientos del día, me dirigí hacia una de las colonias periféricas, para comprar un buen revólver.
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Miércoles 1º de julio. 12:05 horas.
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Siempre supe que la propia realidad de Cuba dependía de quién diera la noticia, pero por mi madre que allá en la isla nunca vi semejante división de opiniones. En La Habana no se hace una buena manifestación desde el año 94, pero casi todo el mundo, dentro de su casa, se caga en la madre de Fidel Castro. Yo soy un incondicional de mis jefes, pero sé muy bien que allá la gente no se quiere quemar como me pasó a mí hace veinte años acá en Centroamérica. Quizás Unamuno tenía razón cuando dijo aquello de que cada país tiene el gobierno que se merece.
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Mi informe a Reinier va a ser tremenda mierda, porque no estoy seguro si esta gente quiere a Zelaya o no. Unos apoyan la alianza con Venezuela, quieren de regreso al tal Mel, mientras otros no quieren ni oír hablar de la izquierda, insultan a Chávez y amenazan diciendo que si el tipo regresa lo van a meter preso.
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Yo, de vuelta en mi habitación del hotel Maya, limpio mi revólver y pienso en lo simples que eran las cosas en la época de la guerra fría.
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Notas:
- Sergio Corrieri, actor que encarnó al agente David en la serie En silencio ha tenido que ser, falleció en La Habana el 29 de febrero del 2008. Su personaje, un clásico de la televisión cubana, seguirá vivo por mucho tiempo más.
- Las opiniones de los personajes hondureños han sido extraídas de los comentarios abiertos en artículos de actualidad en La Prensa.hn.
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