martes, noviembre 09, 2010

El partido es inmor (t) al.

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¿Coincidencia?... Expira el plazo que el gobierno prometió como el máximo posible para liberar a los presos políticos - aún aquellos que se niegan a ser deportados permanecen tras las rejas - y de pronto aparece un anuncio que distrae la atención: después de 13 años evadiendo sus propias reglas, por fin la cúpula ha puesto fecha al VI congreso del Partido Comunista de Cuba. Será en abril del 2011, poco después de que concluya el proceso de despidos masivos en el que más de 500 000 trabajadores del área estatal quedarán sin empleo.


Quizás sea un buen momento para ratificar en su cargo a Fidel Castro, ahora que ha tenido visibles mejorías y que, aún con la chochera a cuestas, ha demostrado que ya no depende de una sonda y que puede hablar (leer, preferentemente) más de media hora en una tribuna. Todavía parece una broma tener de máximo líder a un megalómano decrépito (por cierto, ¿alguien sabe en qué paró lo de la guerra mundial?), pero hace un año mantenerlo como Primer Secretario le habría parecido una locura hasta a sus más lambiscones subordinados.


Proletarios de todos los países, no os llaméis a engaño. Esto no será un congreso, será una campaña de reafirmación en la que se manipulará a la opinión del pueblo, como siempre, en función del estatismo gubernamental. El 1º de diciembre comenzará un debate “popular”, para recoger el estado de opinión, pero ojo, este proceso será “a partir de un documento base sobre los lineamientos políticos y sociales del país”, o lo que es lo mismo “vamos a discutir sobre lo que a mí me conviene discutir, ustedes son libres de expresarse siempre y cuando estén de acuerdo con este documento…”


Aquel viejo lema que aseguraba la inmortalidad del partido parece extender su esencia hasta la inmortalidad de sus dirigentes. Un breve vistazo a la cúpula del Consejo de Estado (en el caso cubano una dependencia directa del partido comunista), nos revelará la virtual ausencia de rostros con menos de setenta años de edad. Aquellos que andaban cerca del poder y tenían menos de cincuenta ya fueron purgados, así que la tribuna del futuro VI congreso del PCC será algo así como la cámara hiperbárica de los camaradas inmortales al frente del país.


Los presos políticos negados a marcharse siguen encarcelados. El cardenal Richelieu está demasiado entretenido agradeciendo a Raúl Castro por el nuevo Seminario, así que no había mejor momento para contentar al mundo con cantos de sirena y evadir las verdaderas responsabilidades para con la sociedad cubana… ¿Coincidencia?



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miércoles, octubre 27, 2010

El pobrecito héroe Antonio Guerrero.

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Silvio Rodríguez sigue extendiendo sus desatinos en la red. Hace apenas unos días posteó en su blog la carta del espía Antonio Guerrero a sus amigos, desde la prisión de Florence y con motivo de su cumpleaños. El trovador aparentemente no se percató de que, lejos de hacer propaganda anti yanqui – que es lo que se supone haga desde su espacio de reafirmación estalinista – expuso al mundo la enorme diferencia entre las condiciones carcelarias (al menos para presos políticos de excepción) de los Estados Unidos y de Cuba.


Esta publicación coincidió con las apariciones en la televisión floridana de uno de los ex agentes de la red Avispa, alguien que dejó muy claro que los “cinco héroes” no sólo husmeaban en las organizaciones opositoras de Miami (probables promotoras del terrorismo contra el pueblo cubano), sino que tenían misiones explícitas de penetrar objetivos militares norteamericanos.

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Pero veamos algo de esta joya epistolar:


“En cuanto abrieron las puertas fui directo a chequear los correos. Eran 13, algunos con varios pegados, así que el total llegaba casi a los 20 mensajes”, cuenta Guerrero, y más adelante escribe: “Mi plan era terminar una pintura en acuarela y lo logré ya pasado el mediodía, trabajando toda la mañana en ella (…) Cuando llamé a mi hijo Tony estaba en una actividad en la Habana Vieja, donde a coro me cantaron felicidades. Luego pude hablar con mi madre y hermana que estaban en Matanzas (…) No he podido responder todos los mensajes. Creo que merecía un ‘descansito’. Me retiré temprano…”


Leyendo hasta ahí, ya sabemos que el espía – condenado por delitos graves y más que probados – tiene acceso libre a internet y al teléfono, que puede pintar una acuarela toda la mañana como si estuviese en San Alejandro y retirarse a descansar si ello le apetece.


Cuando está todo el mundo dentro de la Unidad de Dormitorios es casi como un manicomio, unos gritan por el fútbol americano y otros por el otro fútbol, el balompié (…) Los más pacíficos quizás ven una película o juegan a las cartas o al ajedrez.


Uno de los causantes de la voladura de dos avionetas civiles en aguas internacionales tiene, entre sus condiciones carcelarias, la posibilidad de ver deportes, películas o distraerse con juegos de mesa.


Pero ya cuando escribe “Me puse a leer, como todas las noches, sobre las 9 p.m. Leí muchas informaciones de Cuba y del mundo, y algunas de las recientes Reflexiones de Fidel…”, es fácil deducir que no sólo tiene acceso a la información global, sino también a aquella a la cual sus aprehensores podrían catalogar de “enemiga”. No puede esconder su bienestar cumpleañero cuando, casi a punto de dejar un poema – que de tan horripilante al propio Silvio le sería muy difícil musicalizar – escribe: “Hay muchas maneras de pasar un día feliz y de dormir tranquilo. Así me sucedió ayer.


Antonio Guerrero, desde su Camp Rock de Florence, purga su condena con una benevolencia que los carceleros cubanos nunca tuvieron con sus prisioneros políticos. Para las inevitables comparaciones, ni siquiera me voy a regodear en la detención de Alan Gross, el supuesto espía norteamericano que desde hace casi un año permanece aislado, sin cargos, sino que voy a citar la carta de un connacional, un prisionero político nuestro, confinado desde la primavera del 2003 por ejercer el simple derecho de la libre expresión. La carta fue escrita en el 2009, curiosamente por su cumpleaños, como en el caso de Guerrero, aunque de puño y letra, no en ordenador como aquel, y en ella decía a su esposa:


“(...) en la cárcel castrista de Pinar del Río (Kilo 8) estuve al borde del enloquecimiento por el aislamiento torturante en un medio agresivo de reos enfermos mentales, sin visitas familiares, sin alimentos, sin ropas, durmiendo y escribiendo en el piso con un mochito de lápiz, sin luz, todo lo hacía en el piso, también usaron la burla de que me convertiría en un japonés, gracias a Dios mi Fe se aumentó aun más para continuar la obra humanitaria que también realizo desde la cárcel.”


Es un hecho que Silvio no podría postear, ni aunque así lo quisiera, los correos electrónicos de tantos presos políticos que quedan tras las rejas – como Biscet, encerrados aún, por negarse a ser deportados – pues las condiciones en las que sobreviven los disidentes hermanos distan mucho de la “crueldad” con la que el imperio trata a los “cinco héroes”, y muy lejos están de aspirar a recibir o contestar e-mails, llamar por teléfono a cuanto familiar deseen (que tengan además, celulares para recibir sus llamadas), pintar acuarelas, mirar ESPN, jugar cartas y acostarse temprano a leer El País.


Al menos conmigo no funcionó la lástima que Silvio quería que sus lectores sintiesen por el pobrecito héroe Antonio Guerrero.



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domingo, octubre 10, 2010

Lo que no entiende Hu Jintao.

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La paciencia de Jonas Gahr Støre, ministro noruego de asuntos exteriores, debió haber sido más china que la del propio Hu Jintao, dictador de turno en el Zhongnanhai, cuando le tocó responder a las amenazas de ruptura por parte del gobierno comunista, a raíz de la entrega del Premio Nobel de la Paz al disidente Liu Xiaobo.
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Mientras en nuestra patria el diario Juventud Rebelde se encargaba de demeritar infantilmente a Vargas Llosa por el premio de literatura – y hasta cierto talibán especulaba, más mongólicamente todavía, que los arreglos políticos del comité harían que el año próximo le dieran el Nobel al “terrorista” Montaner – en China se lo tomaban muy en serio, llegando incluso a amenazar al gobierno noruego con romper relaciones bilaterales.

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Jonas Gahr Støre, alguien que, aunque no estudió ni taoísmo ni confucianismo, parece ser un señor decente y equilibrado, respondió con algo que, bien mirado, habría de ser muy difícil de asimilar para un mandatario totalitario: "Hemos dicho todo el tiempo que hay una clara línea entre un Comité independiente y el Gobierno noruego. Deben entender que así funciona nuestra sociedad"… Tan sencillo como eso. El gobierno noruego no tiene ninguna jurisdicción sobre el comité que entrega el premio Nobel de la Paz (ni siquiera cuando lo patrocinan el ayuntamiento de Oslo y el parlamento noruego, a diferencia de los que entrega la academia de Suecia) , pero como en países como China o Cuba cada premio que se otorga debe tener el visto bueno del Partido Comunista, vaya, no les parece lógico que Liu Xiaobo fuese galardonado con un Nobel de la Paz sin que mediaran macabros intereses políticos por parte del gobierno de Jens Stoltenberg.

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Imaginemos que un día este mismo comité le otorga el mismo premio al doctor Elías Biscet, disidente y preso político cubano. Si le quitaron el mérito a un descomunal novelista como Mario Vargas Llosa, orgullo latinoamericano, lo más probable es que, en esa hipotética situación, acusen a Noruega de complicidad con la CIA y de ser mercenarios asalariados del imperialismo y la mafia de Miami. Los Castro, a fin de cuentas, tienen muchas menos probabilidades que Hu Jintao de haber leído alguna vez el Tao Teh King.

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miércoles, septiembre 22, 2010

Issac Delgado, nostalgia marianense.

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Por fin me cayó en las manos el disco L-O-V-E que Issac Delgado, el más buena onda de todos los salseros cubanos, dedicara a aquel ícono de la música romántica que fue Nat King Cole. Tal y como lo presentó en Madrid, en abril de este año, acompañado por Freddy Cole, hermano menor del cantante y por su cuenta un reconocido jazzista, el cual en un par de temas (Perhaps, perhaps, perhaps y Aquellos ojos verdes), parece revivir de entre los muertos a la peculiar voz de su hermano. El disco hizo un viaje larguísimo desde Alemania, pasando por Canadá y aterrizar por fin en México, este país que, junto a Cuba y Brasil, sirviese para que el King grabase sus discos originales en español, hace ya medio siglo.


Issac, desaparecido de la radio y la televisión en la isla después de que emigrase, como si su esmerada obra fuese plaga para el oído del cubano, llegó a ser nominado en el 2009 para el Grammy Latino, con el disco Así soy, y aunque la academia prefirió entonces premiar a una propuesta menor, marcadamente light como la de Luis Enrique, no cabe duda de que “el chévere de la salsa” sigue siendo un músico inquieto, creativo y al mismo tiempo un artista respetuoso de las tradiciones.


Aunque el primer Issac que recuerdo es un chamaco de mi barrio, hermano de Daría, mi compañera de aula desde pre-escolar hasta noveno, un mulatico más de Marianao con el que jugábamos pelota en las cuatro esquinas, tampoco dejo de recordar el ambiente artístico de su casa, con las llegadas de Ela Calvo, la célebre bolerista que era acompañada en la guitarra por otro hermano mayor. No sabía entonces que aquella buena señora que lo llamaba a comer con el grito pelado de “¡Issacitooo!”, era una de las más importantes actrices del Teatro Musical de La Habana, y una ex Mulata de Fuego de Tropicana en los años cincuenta. La casa de doña Lina Ramírez estaba a pocos metros de nuestra secundaria y era, a todas luces, un sitio diferente, bohemio, frecuentado por celebridades.


Parece ser que allí escuchaba Isaac, desde chiquito, aquellos discos de Nat King Cole (Cole Español, A mis amigos, y More Cole Español), de cuando el intérprete norteamericano anduvo contratado por el propio Tropicana, aquel cabaret en el cual había sido estrella la mamá del futuro salsero, ese que al cabo de los años por fin pudo armar su postergado homenaje, con todo y la colaboración de Freddy Cole. La aparición y apoyo del director de cine español Fernando Trueba, pudo haber sido definitoria para la consumación del sueño, aunque supongo que más tarde o más temprano igual lo habría llevado a la realidad. Issac es de esos músicos que, además de gozar de popularidad y talento, tienen también a su favor el buen ejercicio de la humildad y la dedicación.


L-O-V-E, su disco más reciente, es una prueba viva de su perseverancia y buen gusto. Una recopilación de temas que nadan con soltura entre blues, bolero y otros ritmos cubanos, y que además de ser un homenaje al ídolo, también resultan un tranquilo refrigerio para tardes calurosas, un toque de cubanía posmoderna, de lo mejor de aquellos años cincuenta colado en la nostalgia del siglo XXI.


Issacito, aún desterrado por la política cultural de su país, sigue siendo, de alguna manera, aquel buen chico marianense que no olvida los múltiples ingredientes que lo convirtieron en el artista maduro y respetado que es hoy.


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La versión de Quizás, quizás, quizás...

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domingo, septiembre 12, 2010

Silvio, el replicante.

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En una de las primeras entradas que subí a este blog, expuse la teoría de que Silvio Rodríguez había sido asesinado, como John Lennon, el día en que cantó El Necio para los dictadores en el Palacio de las Convenciones, y que en su lugar había quedado un impostor, un doble que, impedido ya de crear buenas canciones, se concentraría en imitar dificultosamente al Silvio original, ganar dinero a manos llenas y decir tonterías cada vez que le fuese posible hacerlo.


Estaba convencido de esa hipótesis, hasta que leí un impresionante post que esta entidad, (llamémosle, a falta de pruebas concretas, Silvio Rodríguez), en su blog Segunda Cita, y quedé convencido de que, no sólo quien escribe es alguien que usurpó la identidad del genio, sino que ni siquiera es de origen humano. Es un replicante, señores, como los de Blade Runner, un robot que fue construido muy parecido físicamente a Silvio, capaz de envejecer como el de la película de Robin Williams, pero más limitado en su libre razonamiento. Al replicante Silvio le pusieron, quizás en la UCI o en el CENIC, un programa para reproducir ideas entresacadas de las Reflexiones del Comandante en Jefe, y para despistar, también algo, lo menos subversivo, de las teorías revisionistas de Pedro Campos.


Cuando, para empezar, escribe que “…el gobierno revolucionario ha sido el mejor gobierno de nuestra Historia…” ya uno comienza a sospechar que algún componente del robot hizo corto circuito. Reconoce que “antes de la Revolución La Habana estaba mucho más pintada, los baches eran raros y uno caminaba calles y calles de tiendas llenas e iluminadas…” pero de inmediato unos cuantos microchips se le calcinan, cuando afirma: “Pero ¿quiénes compraban en aquellas tiendas? ¿Quiénes podían caminar con verdadera libertad por aquellas calles? Por supuesto, los que "tenían con qué" en sus bolsillos. Los demás, a ver vidrieras y a soñar…”


Sólo un androide pasaría por alto el hecho de que, si alguna parte de la vieja sociedad republicana regresó a la vida cubana actual fue, precisamente, la de no tener “con qué” en los bolsillos para entrar a esas tiendas privativas en las que una brutal mayoría sigue pegada a las vidrieras y soñando, no ya con un ventilador, como en la obra Aire Frío, de Piñera, sino hasta con un simple jabón de olor o un paquete de íntimas. Sólo un robot programado y con la cartera desbordante de dinero, con mansión nueva, estudio de grabación en la planta alta, vacaciones en el extranjero y carro lujoso, pensaría que las tiendas de Cuba ya no son privilegio de unos pocos.


El razonamiento del electrobardo se pasea por varias escenas de la república, y se precipita cándidamente en el mismo tópico oligofrénico de que Cuba, de haber seguido siendo capitalista, no habría evolucionado nada, absolutamente nada, en el último medio siglo. Pero este fragmento es de antología: “Muchos de los que hoy atacan la Revolución, fueron educados por ella. Profesionales emigrados, que comparan forzadamente las condiciones ideales de “la culta Europa”, con la hostigada Cuba. Otros, más viejos, quizá alguna vez llegaron a "ser algo" gracias a la Revolución y hoy se pavonean como ideólogos pro capitalistas, estudiosos de Leyes e Historia, disfrazados de humildes obreros…”


Y es que una de las razones más recurrentes para el chantaje emocional a los artistas, intelectuales y profesionales en general que disienten, se basa en este argumento de que “la revolución los formó”. No es un argumento de trovadores, o de poetas, sino de ideólogos estalinistas disfrazados de humildes obreros. El Silvio original, formado por cuenta propia a golpe de guitarra autodidacta, marginado en su juventud por la rebeldía de sus textos y expulsado de la televisión por un alto funcionario que lo acusó de diversionismo ideológico, no llamaría a estas barbaridades “errores y voluntarismos”, con la misma tranquilidad con que Fidel Castro acaba de desmentir lo que dijo en la entrevista con Jeffrey Goldberg, es decir, como si todos fuésemos retrasados mentales.


La necesidad de proyectarse hacia la opinión pública internacional, hacia las corrientes izquierdosas del mundo que idolatran al ícono fidelista más que a la realidad del cubano medio, me ha llevado a replantear la teoría del falso Silvio. Ahora creo que Fidel Castro mandó a matar al verdadero Silvio para experimentar con un replicante que llevaría parte de sus mensajes en cada gira por el mundo. Este autómata puede zafarse hasta tal punto de la realidad que, en su blog, es capaz de publicar, con un solo día de por medio, la letra de Resumen de Noticias y de El Necio, y no darse cuenta de que en la primera, el Silvio verdadero se mofaba de “los perseguidores de cualquier nacimiento”, que son los mismos individuos a los que el Silvio falso, ya habilitada su programación, dedicó el segundo tema en el Palacio de las Convenciones.


También prometió una canción (supongo que a la altura de lo que penosamente ha sido su disco más reciente, Segunda Cita) en la que va a comparar a la revolución con Prometeo, una revolución que “iluminó a los olvidados” para luego ser atada a la roca donde un águila equidna (el imperialismo) le devora las entrañas a manera de castigo. Puede que describa a Prometeo vestido de verde olivo, con barba y que refiera como al final siempre llega un Heracles (Kruschev, Chávez…), para sacarle de apuros. No cantará a Sísifo (el pueblo cubano) ni a la piedra gigante que este debe acarrear por toda la eternidad. Sólo cantará a la figura redentora del dios griego bajando de la Sierra Maestra con una antorcha en una mano, y en la otra, el fusil con mirilla telescópica que nunca usó más que para posar en fotos.


Para eso fue reprogramado el replicante por el propio líder, quien seguirá hablando a través de él hasta que se le acaben las baterías.


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viernes, septiembre 10, 2010

No habrá Generación P.

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No había que ser adivino para predecir el comportamiento del dictador cubano a raíz de su desaforado chiste en la entrevista que le concediese a Jeffrey Goldberg para The Atlantic. Vivir varias décadas bajo la bota del Comité Central es suficiente para adelantarse, cual meteorólogo a un frente frío, al predecible funcionamiento de la política fidelista.


Después de un animado intercambio que sostuvimos esta mañana en Facebook, entre otros, Camilo Venegas, Margarita García Alonso y yo, en el que se llegó a bromear con la posibilidad de que el comandante se iba a unir a las filas de la oposición y que hasta abriría su propio blog contestatario (Generación P, según Margarita, ella sabrá por qué), aún reinaba una especie de desconcierto ante la desfachatez flagrante de quien había declarado públicamente la incapacidad de un modelo que él mismo había creado y defendido a capa y espada.


La retractación llegó, apenas unas horas más tarde, en un encuentro que a todas luces programó para emitir su panegírico, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana. Castro admitió que la frase era real (!!!), sólo que no tenía el venenoso sentido que los mal pensados quisieron darle. Con la retórica mágica que convierte reveses en victorias, hizo que la frase textual “El modelo cubano ya ni para nosotros funciona”, llevara encriptado un código que todos pasaron por alto: “el sistema capitalista ya no sirve ni para Estados Unidos, ni para el mundo, al que conduce de crisis en crisis, que son cada vez más graves, globales y bla bla bla…”


La manera en que pretendía que viésemos a los Estados Unidos al decir “Cuba” y capitalismo al decir “modelo cubano”, seguirá siendo un misterio inextricable, una pesadilla para los semiólogos que estudian la relación entre significante y significado. La manera en que habría que leer una respuesta sobre la perfidia imperialista luego de una pregunta sobre si el modelo cubano es exportable, escapa a toda velocidad de la lógica más elemental.


Aún convencido de que aquel cerebro ya no llega ni de cerca a los niveles truculentos de antaño, y habiendo pronosticado ayer que lo del desmentido era sólo cuestión de tiempo, confieso, mis amigos, que esperaba una rectificación mucho menos chapucera que esa.


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jueves, septiembre 09, 2010

El chiste del año.

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Estaba ayer en mi clase de la Universidad Kino, cuando uno de mis estudiantes me mostró, en una notebook, un artículo aparecido en el periódico El Imparcial, un diario local, donde Fidel Castro decía que “el modelo cubano ya no le servía a Cuba”. Mi reacción inicial fue de total incredulidad. ¿Cómo era posible que el máximo conservador y defensor del sistema vegetativo isleño dijese, de buenas a primeras, que aquello, sencillamente, no funcionaba.


Todavía algo escéptico llegué a casa y busqué el artículo original de Jeffrey Goldberg, Fidel: 'Cuban Model Doesn't Even Work For Us Anymore', aparecido en el periódico The Atlantic. Una vez allí comprobé que la entrevista había sido hecha en un clima distendido, en un paseo por el acuario nacional, y que Fidel Castro estaba de buen humor, haciendo chistes para congraciarse con el primer periodista norteamericano que lo entrevista desde que abandonó el poder nominal.


La expresión que en estos momentos ya le está dando la vuelta al mundo ("El modelo cubano ya ni para nosotros funciona", a la pregunta de si dicho modelo sería exportable), fue un chiste, no una declaración de principios.


Cuenta el artículo de Goldberg: Alguien en la mesa mencionó que el acuario estaba cerrado los lunes. Fidel dijo, “Estará abierto mañana”. Y así fue.


No es posible que un dictador alardee de su poder total, al mejor estilo monárquico (¿que el acuario está cerrado mañana?, no te preocupes, que para mí lo abren, por algo soy el propietario de toda Cuba), y a la vez se replantee un error tan trascendental como el de la falta de operatividad de un sistema inventado por él.


Puede que muchos vean en esa entrevista el punto de giro que tanto estábamos esperando, pero para quienes conocemos de sobra el material y no nos dejamos llevar por cantos de sirena, este breve momento pudiera ser considerado apenas un chiste del comandante, una broma que se le fue de las manos delante de un periodista avispado como Goldberg.


Es muy probable que esta misma mañana, al despertar y ver la alharaca que ha levantado su declaración, ya esté buscando la manera de escribir alguna reflexión o salir en la Mesa Redonda para aclarar que donde dijo Digo, dijo Diego. Vivir para ver.


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miércoles, septiembre 08, 2010

Si es que ya no soy tu amiiiigo.

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De pequeños, muchos de nosotros seguíamos con deleite aquella serie infantil creada por una cubana radicada en Ecuador. Ana María Salas, nacida en Santa Isabel de Las Lajas, como Benny Moré, era una de esas extrañas figuras de los setenta que, aún residiendo en otro país, podían regresar y colaborar con algún organismo del estado, y hacerlo públicamente. La segunda temporada de Toqui (Quito, al revés), el títere tierno y educativo, fue hecha íntegramente en los estudios del ICRT, y cada niño y adulto de Cuba podía seguir semanalmente las historias del niño ecuatoriano, hijo de una creadora cubana, con todo y su agradable tema: “Si es que ya soy tu amigo, por siempre lo seré…”

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Cuarenta años después, según el artículo del decano de la prensa ecuatoriana, El Telégrafo, a 142 cubanos les han retirado la nacionalidad ecuatoriana, tras quedar al descubierto una compleja red de fraude por falsos matrimonios. Quizás Toqui, ya cuarentón, le hizo el favor a una de sus viejas amigas de la isla, y se casó con ella para que pudiese obtener su naturalización. Toqui, buen amigo, entendía las razones por las que la antigua pionera emigraba, desencantada de tantas cosas que en los setenta parecían hermosas y didácticas, y se aprestó a buscar algún recurso para que se pudiese quedar en Quito. Pero hoy la amiga cubana, a raíz del escándalo, ha quedado sin sus papeles, declarada ilegal y con una deportación en perspectiva.

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Hasta ahí todo parecería cosa normal. Las leyes enfrentan un delito y lo castigan. El Toqui cuarentón y su amiga violaron la ley ecuatoriana, eso es entendible y justo. El asunto se complica cuando la cubana deportada no puede ser recibida de vuelta en su nación, porque el gobierno cubano no la quiere. El gobierno cubano la borró como ciudadana cubana, y ahora ella está en un limbo jurídico difícil de resolver. Pudiera tratar de gestionar su regularización en Ecuador, o escapar a los Estados Unidos, pero de ningún modo podrá retornar a su patria.

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Toqui hizo lo posible, pero aún siendo tan simpático y educativo, ya no le será tan fácil como antes seguir ofreciendo su amistad a los cubanos.

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viernes, septiembre 03, 2010

Ardiendo el profeta de la aurora.

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Hace apenas días otorgó una amplia entrevista al diario La Jornada donde, ya no conforme con jugar a las premoniciones apocalípticas al estilo Nostradamus, terminó por afirmar “Llegué a estar muerto, pero resucité”, con lo cual ya se cumplimenta su auto evangelio, aquel que comenzó con los doce apóstoles que sobrevivieron al desembarco del Granma y se glorificó aún más con su figura redentora inaugurando la nueva Habana revolucionaria con una paloma posada en el hombro.

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Nuestro Mesías ya volvió de entre los muertos, pero, para tener su correcta ascensión, todavía necesitaba sermonear al pueblo de Judea. Hoy ordenó que llevaran a miles de estudiantes universitarios, en el último día de las vacaciones, a la escalinata del Alma Mater, y allí estaban los muchachos desde la madrugada, esperando por el discurso que sería ofrecido por el profeta al amanecer. Tempranito para que el sol no afectase demasiado a su ya resentida masa encefálica. Allí los universitarios se dispararon 45 minutos sin una palabra de la crisis cubana, sólo, una vez más, el terrible vaticinio de la inevitable guerra nuclear que nos va a hacer desaparecer a todos en cualquier momento.

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No sabemos qué cosa en concreto podrían resolver los estudiantes de la universidad para evitar el supuesto desastre nuclear. Los avisos y advertencias dentro de la isla no significan nada. Como siempre, el discurso del comandante no estaba concebido para sus escuchadores más directos, sino para la opinión pública internacional, para los adoradores que aún creen en su coherencia, para los noticieros y para los ilusos que acaso podrían decir mañana: “Gracias a las advertencias del comandante se evitó una guerra nuclear”. Eso sí, su presencia visionaria, al amanecer, materializó aquellas palabras guevarianas que alguna vez lo catalogaron, en un poema muy malo, como “ardiente profeta de la aurora”.

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Luego de cuatro años sin un buen discurso popular, finalmente el marchito nazareno verdeolivo tuvo su momento trascendental en el púlpito de la escalinata universitaria. La nueva generación ya necesitaba su dosis de miedo a las bombas, esa neurosis ya rebasada, pero que tanto nos inyectaron a los jovencitos de antaño. Cualquier cosa menos pensar en las ruinas de la nación cubana.

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Para cuando pase la alarma de apocalipsis, ya debe estar planeando nuestro sibilino mayor su nuevo sermón a los pies del dios Martí, su padre, en la histórica Plaza de la Revolución.

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domingo, agosto 29, 2010

La censura no existe, mi amor.

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Quedé extasiado cuando vi el letrero. A ninguno de mis compañeros – todos pedagogos mexicanos en un evento rutinario – les impactó como a mí. Acostumbrados a decir en voz alta lo que piensan, aquel nombre, que alguien dio a uno de los salones del centro de estudios del diario El Imparcial, no les causó más sorpresa que la acción del cubano raro tomándole fotos al cartel con la camarita del celular.


“Aula Libertad de Expresión”. El rótulo cubre la entrada a uno de los espacios del rotativo, y no pude dejar de establecer el paralelismo. En cualquier parte de mi tierra – no ya soñar con la sede de alguno de aquellos boletines del partido comunista que cumplen la función de periódicos –, en cualquier parte del territorio nacional un cartel como este sería tomado como un llamado subversivo, como una agresión del enemigo a los principios revolucionarios. Así de simple fluctúa la mecánica contrastada de las reglas fidelistas: la declaración universal de los derechos humanos se volvió literatura terrorista, discrepar es traicionar a la patria y reclamar la reanimación económica es anexionismo.


Llegué a casa, y mientras descargaba aquella imagen del lema redentor, el correo me ponía sobre aviso acerca del mensaje en Facebook de una vieja amiga que aún trabaja en la televisión cubana. Esa ex colega del ICRT, de cuyo nombre es menester no acordarme, me decía que la censura había vuelto a apoderarse del organismo, que todas las señales apuntaban a “un nuevo quinquenio gris, y estoy siendo eufemística”, me subrayaba después de asegurar, transcribiendo con precisión el acento habanero, que “la cosa está feaaaaa”…


Suponiendo que la opinión pública internacional siga creyendo que se avecinan reformas raulistas, cambios importantes que reanimarán la vida y el bolsillo del cubano medio, este mensaje de mi amiga – creadora de gran talento en cuya honestidad confío plenamente – me habla entre líneas de una nueva ofensiva contra la libertad de expresión, de una censura que toma nuevos bríos para controlar más y mejor a cualquier espacio de libre pensamiento. Lo curioso del asunto es que, en la consabida reversión de los valores fidelistas, para muchos esto no será más que una necesaria arremetida en contra de la influencia imperialista y la injusta guerra mediática diseñada para difamar a la noble revolución cubana.


O lo que es lo mismo, al decir de Pichi de Benedictis en aquel tema que cantaba Juan Carlos Baglietto: “La censura no existe, mi amor, la censura no existe / la censura no existe mi / la censura no existe / la censura no / la censura / la… / l…”


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jueves, agosto 19, 2010

Niños de la guerra mediática.

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Fui uno de esos niños que en el año ochenta, arrastrados por multitudes que repudiaban, odiaban y maldecían, veía desaparecer las más elementales normas de la decencia para volverse un pequeño gendarme de la intolerancia, tirar huevos y chapapote a las casas de las “escorias”, aquellos “gusanos apátridas” que habían decidido marcharse del país. Fui un niño que presenció escenas de cruda violencia, de sórdida violencia, grupos apaleando a personas inocentes en las cercanías de la embajada del Perú, o en la puerta misma de la casa de algún futuro marielito. Comenzaban los ochenta y todavía muchos de nosotros andábamos por el barrio confundidos y adoctrinados, mezclando las bolas y la chivichana con el pendenciero anhelo de ser como el Che.


Todo eso parecería historia antigua, anécdota de los años ochenta con sus mitines de repudio, si no fuera porque hace apenas horas, principiando ya la segunda década del siglo XXI, en Baracoa, Guantánamo, una niña era llevada por sus padres, ambos miembros de las tristemente célebres brigadas de respuesta rápida, a repudiar con violencia a unos disidentes. Como en los viejos ochentas, la turba arremetió contra la casa de los “mercenarios al servicio del imperialismo” que habían puesto una bandera y un cartel, repudiando en silencio a la dictadura. La niña recibió parte de las piedras y botellazos que volaron destrozando ventanas, y salió herida del encuentro, sangrando gracias al heroísmo de sus padres, integrantes activos del pelotón asignado a reprimir a los cinco opositores pacíficos.


Por supuesto, las autoridades revolucionarias trataron, en primera instancia, de culpar a los disidentes de lo ocurrido a la niña, pero como lo de las piedras y las botellas había sido idea de ellos, los revolucionarios, al final se tuvieron que conformar con encauzar a los apátridas por “alteración del orden”, es decir, que los activistas hicieron un tremendo escándalo público al pararse calladitos delante de una casa con la bandera cubana.


Este mismo gobierno muchas veces critica a los ejércitos que involucran menores en sus acciones bélicas. A nosotros, desde pequeños nos enseñaban preparación militar, nos adiestraban para disparar con ametralladoras y tirar granadas, y por lo visto, la mala costumbre de incitar infantes a agredir en nombre de la patria, no ha desaparecido del todo. Una niña de Baracoa ya sufrió las consecuencias del odio que sus padres trataron de inculcarle.


Esos padres ya cumplieron aquel viejo sueño de ser como el Che.


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lunes, agosto 09, 2010

Apocalipsis de las cazuelas.

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La Habana, pleno agosto de 2010, un apocalíptico dictador con la mente sembrada en la guerra fría, y en los deliciosos años de divertida amenaza nuclear, dice: “…Yo no tengo la menor duda de que los SOVIÉTICOS están trabajando en esta dirección, con vistas a (bhrjh%&…) lo veo, lo percibo, lo palpo y LO SÉ, ADEMÁS. Estoy hablando de dos grandes potencias (zzzz) Además, el caso de la URSS es terrible, están sufriendo en estos momentos un desastre…”


No conforme con situar al Big Bang a sólo 18 000 años, y seguir con la cantilena de que el mundo se va a acabar, inyectando pánico a los cubanos que, en su gran mayoría, no acceden a otras informaciones ni saben que el resto del mundo sigue ajeno al inminente apocalipsis, el discurso del prócer en la sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional jamás pisó tierra cubana del siglo XXI, ni mencionó uno solo de los tantos problemas insolubles de la economía y la política dentro de la isla.


Fidel Castro convocó a la reunión sin tener derecho legal a hacerlo (las sesiones extraordinarias sólo pueden ser convocadas por el Consejo de Estado, o por la tercera parte del total de diputados), pero quizás parafraseando a su homólogo Luis XIV, el comandante diría “El Consejo de Estado SOY YO”, que un trámite más o menos no iba a impedir que alertásemos al mundo de la hecatombe que se avecina, y de paso desviar un poco la atención de la verdadera apocalipsis: la de las cazuelas cubanas.



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Fragmento de la nueva sitcom cubana, Everybody loves Castro, en el Palacio de

las Convenciones.

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sábado, agosto 07, 2010

Agotar los caminos.

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Si te vas a dormir

salgo a caminar

con el fin de agotar los caminos.


- Enserie.



Llegábamos en tren a Santa Clara. Eran los noventa y la poesía, trenzada con la hambruna y el hedonismo, sobrevivía como parte inseparable de nuestras vidas. Mucha fuerza emergía del arte nómada, y en las noches bastaban un poco de mala bebida, un patio y una guitarra, para sobrevivir y creer.


Creer, como la más humana de las necesidades animales. Quizás la poesía nos salvaba, aunque en ese tiempo aún no lo sabíamos con certeza.


En El Mejunje, un rincón santaclareño donde misteriosamente convivían travestis, ancianos bailadores de danzón, repentistas guajiros, teatreros y cantautores de la novísima trova, a menudo acontecían noches para pasarlas como si aquel sitio fuese la estación final de los viejos trenes, aquellos trenes destartalados que traían idealistas empedernidos desde cualquier parte del archipiélago, y los depositaban en las gradas y las mesitas de madera, como en un juego de paz, amor y libertad predestinado a agotar los caminos, más tarde o más temprano.


Pero ahora estamos en los noventa. Todavía los muchachos del trío Enserie no se han separado. Raúl. Levis y Roly aún no desactivan la poesía común por dispersarse lejos de Santa Clara y del archipiélago. Nosotros compartimos con ellos el terreno de las metáforas, esas rarezas que resbalan por el brazo de una guitarra, y nos pegamos, sedientos de belleza, al regazo de una jovencita intelectual que traduce cualquier lírica al lenguaje de las feromonas.


Todavía no nos alejamos de la juventud, ni de la frontera pintada de azul en un horizonte inabarcable. Todavía los aviones no sustituyen al verso, ni los pasaportes al acorde de una guitarra en la tranquila noche de Santa Clara. En este momento escuchamos a Raúl, Levis y Roly en El Mejunje, los noventa no se van a terminar nunca y somos muy felices.



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Parece un aguacero. Trío Enserie: Raúl Cabrera, Levis Aliaga y Rolando Berrío.

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viernes, julio 30, 2010

Talibanes y trolls, la sexta columna.

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Cuando las páginas web y las redes sociales hicieron posible que emergiese a la luz pública el pensamiento nacional alternativo, ese que dentro de la isla carece de espacio para manifestarse, consiguiendo que el gobierno cubano se diera de bruces contra el único medio de difusión que no ha podido controlar, de inmediato aparecieron las páginas oficialistas renovadas, los blogs talibanes y los trolls por asignación.


A la proliferación de páginas y bloggeros libres – en tal cantidad y con tal espontaneidad que a los dictadores se les hace cada vez más difícil mantener el mito de la manutención imperialista – se ha instrumentado un escuadrón, no muy numeroso pero sí venerado por muchos sectores “progre” del embrollado universo izquierdista moderno, integrado por intelectuales de medio pelo que, a cambio de ciertas bondades personales, se prestaron para dar continuidad a los editoriales del Granma, o en el mejor de los casos, ofrecer tímidos conceptos aperturistas, como para crear la ilusión de que en Cuba es posible el debate con ideas oponibles.


A los más conocidos redactores de la complacencia, esos que no en balde quedaron relegados en el terreno de la literatura o el periodismo real, y que, aún con la ya tradicional mediocridad son capaces de redactar sin errores ortográficos, acaso polemizar sin recurrir demasiado al ataque personal, se unen, como soldados de retaguardia, otros muchos trolls, bastante menos capacitados para el ejercicio de la escritura, y que, quizás por esa misma razón, las autoridades destinaron al sucio trabajo de penetrar los foros públicos en la zona libre, y como espías desfachatados, jugar a ser ciudadanos cubanos que se expresan a favor de su gobierno, empleando los mismos argumentos que la prensa oficial, o bien insultando, agrediendo, difamando con palabrotas inverosímiles a aquello con lo que no parecen concordar.


Los del trabajo sucio – entre ellos el troll nombrado Van Van, que está asignado diariamente al blog de Claudia Cadelo, Octavo Cerco - tienen más libertades expresivas, como es obvio. Otros multiplican sus personalidades con seudónimos, desde los contados accesos estatales a la red o desde la Universidad de Ciencias Informáticas (de estos muchachones de la UCI, algunos han alternado el rol de comentaristas guevarianos con la renta clandestina de cuentas en moneda dura), y los terceros, enclavados en el extranjero, sirviendo al gobierno en sedes diplomáticas o negocios socialistas de nuestro capitalismo de estado. Muy pocos cometen la insensatez de mostrar su nombre real, como en el caso del troll Humberto Herrera Carlés (asignado a Cubaencuentro-Diario de Cuba), al cual la vanidad lo llevó a exponerse públicamente. Herrera Carlés habla en nombre del vapuleado proletariado cubano desde su cómoda posición en México, habiendo sido gerente de hoteles en La Habana desde comienzos de la crisis.


Pero de todos, el caso más curioso es el de Varela. El más original de los bloggeros pro castristas, reside en el corazón del exilio, en La Florida, y desde allí fustiga lo mismo a la oposición global que a la parte más obsoleta de la política miamense. Varela tiene el talento para el humor que no tienen, por ejemplo, Lagarde y Ubieta, y lo usa desde una postura de ambigua libertad de expresión, ambigua por expresarse aparentemente desde un plano emancipado, pero donde nunca aparecen las críticas a la dictadura. El uso parasimpático de argumentos razonables, de chucho hedonista a las debilidades más recurrentes de la oposición, no descarta la sospecha de que Varela sea agente de la seguridad, infiltrado como tantos otros, aunque con mejor suerte o fachada. Ello pudiera sostenerse en su formación de viejo karateka. Una buena parte de los cinturones negros de la Federación Cubana de Karate-do y artes marciales afines, fueron reclutados desde tiempos inmemoriales, sin mucho misterio, por los órganos de la seguridad cubana para uso de capacitación o empleo de fuerza directa contra elementos hostiles.


Hoy día la red es un campo heterogéneo donde, en lo tocante a nuestra realidad sociopolítica, los extremos parecen seguir determinando quiénes somos ante la opinión pública. Esta condición está dada, más que nada, por el desequilibrio de los bandos en pugna. Adentro, unos pocos controlan el flujo de la información y el asentamiento de las “verdades”, afuera, la mayoría libre carece de potestad para influir materialmente en el devenir político de la nación. De ahí que, para el gobierno cubano, la creación y alimentación de talibanes y trolls constituya un mecanismo indispensable para tratar de crear equivalencias en esta correlación de fuerzas virtuales. Ellos forman además una sexta columna para repeler, desde el espacio informático, a la quinta columna que ya formaron los bloggeros y periodistas independientes en el interior de la república.


En algo tienen razón: estamos en una guerra mediática. Y como se saben en desventaja numérica, recurren a lo que mejor conocen: la guerra de guerrillas, las emboscadas, las trampas, el tiroteo y escóndete en la manigua. Para eso los trolls y talibanes se pintan solos.


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Un día cualquiera del troll Van Van en los comentarios del blog Octavo Cerco.

Advertencia: Contiene lenguaje de adultos muy muy mal educados.

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Foto en un grupo de participación libre en facebook, llamado "A que consigo 1 millón

que odian a los gusanos de Miami". El cubano medio no tiene acceso redes sociales en internet, pero los trolls sí.

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lunes, julio 26, 2010

Siempre es tortuguéis.

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Nada. Ni litro de leche para todos, ni anuncio de reformas tibias. Nada.


Ni siquiera Raúl Castro habló en el acto central por el 26 de julio en Santa Clara, en esa plaza que supuestamente guarda los restos del Che Guevara y que, por alguna razón, fuera inaugurada un 28 de diciembre, día de los inocentes.


Machado Ventura, el vicepresidente encargado de poner la vaselina oficial en la tribuna, expresó: “Proseguiremos con sentido de responsabilidad, paso a paso, al ritmo que determinemos nosotros, sin improvisaciones ni precipitaciones”… O sea, suavecito es como se goza más. ¿Cuál es el apuro, señores?


Finalmente el compañero Fidel no apareció. Hugo Chávez tampoco. El primero debe haberse quedado en casa estudiando el próximo armagedón nuclear, y el otro resguardando la frontera para la invasión que, según él, están planeando los colombianos. Nuestras naciones están en guerra, compañeros, así que el litro de leche puede esperar.


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domingo, julio 25, 2010

Lo volvería a hacer exactamente.

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En la casi estrenada provincia de Artemisa revivió cual ave fénix el fantasma de la Sierra Maestra y las tantas escaramuzas en tribunas de Cuba y de la ONU. Fidel Castro, emérito comandante araña de la guerrilla, prosélito de los venerables bustos patrióticos y adorador de dioses materialistas, volvió a lucir el verde olivo, luego de cuatro largos años en pijama, monos adidas o camisitas a cuadros.

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En medio de sus entrenados cuidadores personales, todos ataviados con prendas deportivas de marca enemiga, por alguna razón bien abrigados en pleno verano sofocante, se paseó por Artemisa, la cueva donde se gestó el asalto al cuartel Moncada, en 1953. El comandante verde olivo recordó su plan violento con cariño: "Lo volvería a hacer exactamente. Solo que no le haría caso a ninguna guardia cosaca"… O sea, volvería a reunir a un grupo de hombres con armas largas y los volvería a lanzar contra un cuartel militar (extraviándose él antes de llegar a la candela, por supuesto), y los lanzaría a matar a otros hombres, o a ser matados por ellos.

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“Lo volvería a hacer exactamente”, así, tan tranquilo. Como volvería a encarcelar a sus propios opositores más tarde, aunque jamás le hayan tirado siquiera un hollejo. Así, tan campante, mientras sigue criticando la postura bélica del imperialismo yanqui, mientras sigue repitiendo cual pájaro de mal agüero su fatal vaticinio acerca de la inminente aniquilación del mundo.

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Reaparecer en verde olivo pudiera significar una puerta reabierta al poder, a la reafirmación del anciano senil como símbolo y líder tras bambalinas de un país desmembrado. Más aún, pudiera ser la materialización de una postura de oposición al más mínimo cambio. No será fácil para Raúl Castro, ni aunque quisiera, anunciar reformas profundas en el acto central por el 26 de julio, con aquel avechucho sagrado detrás, disfrazado como en los viejos tiempos.

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“Lo volvería a hacer exactamente”. Todo, desde el asalto al Moncada hasta el remolcador 13 de marzo, desde el yate Granma hasta la primavera negra, desde la condena a Huber Matos hasta la deportación de los presos políticos.

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El verde olivo es apenas un símbolo cromático de que todo va a seguir igual.

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Con el calor que está haciendo ¿qué hacen todos esos gorilas forrados?
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sábado, julio 24, 2010

Vaticinios para el discurso trascendental del 26 de julio.

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-. Se anunciarán medidas de apertura económica, algunas privatizaciones leves o cooperativas, pero siempre con la garantía de salvaguardar al socialismo, y que los enemigos de la revolución no se hagan ilusiones, que este proceso es irreversible.

-. Raúl Castro no volverá a mencionar que todos los cubanos tendrán un vaso de leche diario, no sólo los niños menores de siete años.


-. Fidel Castro estará sentado junto a Chávez. A su espalda estarán los enfermeros, médico de cabecera y psiquiatra, disfrazados de delegados.


-. Se criticará a la injerencia internacional en los asuntos internos de Cuba.


-. Se hará injerencia en los asuntos internos de Colombia, con críticas a las calumnias de que Venezuela acoge a los guerrilleros colombianos y se aplaudirá la ruptura de relaciones entre Caracas y Bogotá.


-. La televisión hará muchas tomas a la estatua del Che, en la plaza de Santa Clara y también a los carteles antimperialistas repartidos al pueblo, hechos en la imprenta del partido provincial.


-. Se acusará al imperialismo por financiar la guerra mediática y a los mercenarios que intentan desestabilizar a la revolución.


-. Se anunciará una vez más que se nos viene encima una guerra nuclear.


- No se mencionará ni media palabra de los presos políticos, el destierro a España o las amenazas, golpizas y nuevos encarcelamientos a disidentes.


Para esta adivinación no hace falta pulpo, bola de cristal o reflexión del compañero Fidel. Basta con haber vivido unos cuantos años en la aldea privada de los hermanos Castro.



De la intención a la farsa.


Han prometido que, en un plazo de hasta cuatro meses, todos los presos políticos saldrán de la cárcel. Hasta ahí todo bien. Cualquier persona de buena fe pensaría que se avecina una Cuba sin represión ni encarcelamientos por pensar diferente, pero… ¿por qué entonces, mientras Moratinos se llena la boca con el supuesto éxito de su trámite humanitario, siguen metiendo tras las rejas, sin cargos ni pudor, a los que tratan de llegar hasta la Asamblea Nacional para entregar las 52 000 firmas de la campaña Yo acuso al gobierno cubano? ¿Por qué la medida de encerrar a muchos disidentes hasta tanto haya pasado la celebración por el 26 de julio? ¿Por qué la medida de advertir a otros tantos, que no salgan de sus casas, o amenazan y golpean a los que van a conmemorar en el cementerio de Banes, la muerte, hace ya cinco meses, de Orlando Zapata Tamayo?


Para las turbas agresoras que el gobierno maneja, siempre es 26.

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miércoles, julio 21, 2010

De chicle y diversionismo ideológico.

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Uno de los mejores técnicos de iluminación del teatro cubano, a quien llamaré Joseíto, y que en los tempranos noventa se fuera de la isla en una balsa hecha con las tarimas y el telón de una obra de teatro (llegando exitosamente a las costas norteamericanas), me contó una vez cierta historia curiosa de los años setenta.


Joseíto estaba sentado en un banco del Parque Central, cuando lo abordó un policía. El guardián del orden venía acompañado de un civil, el cual señalaba a Joseíto con el dedo y decía: “Ese es, oficial, ese es el que estaba ahí, masticando chicle”… Como en aquellos momentos masticar chicle era ser pro-yanqui, apátrida y terrorista, Joseíto se defendió. “¿De dónde usted saca eso, compadre? ¡Yo no veo un chicle desde la época de Batista…!


El policía, diligentemente, puso su mano palma arriba y le dijo: “A ver si es verdad, escupa aquí”. Joseíto obedeció, y por supuesto, no salió más que un poco de secreción natural. No había chicle, pero el acusador insistía. “¡Yo lo vi, yo lo vi! ¡Seguro que lo botó cuando nos vio llegar!”.


Por las dudas, el presunto gusano de la goma de mascar fue conducido hasta la estación de policía. Allí, cuando fue registrado, le descubrieron una pistola reglamentaria en la cintura. Joseíto en aquel entonces era auxiliar de la PNR, pero no lo había dicho por discreción ante aquel desconocido que se empeñaba en acusarlo de un crimen que no había cometido.


La refriega se la ganó entonces el acusador, quien a esas alturas no tenía ya dónde meter la cara. “¡Pídale disculpas al compañero”, le decía el oficial superior al mando, “que bastante buena persona es al no ponerle una demanda por difamación! ¿A quién se le ocurre que un compañero auxiliar de la policía caiga en ese tipo de diversionismo ideológico?!”


Para cuando Joseíto me relató su historia, en Cuba ya no era crimen masticar chicle, o tener un disco de los Beatles. Pero aquella categoría fatal, la del “diversionismo ideológico”, seguía pendiendo sobre nuestras cabezas mientras se tuviese amigos en el extranjero – cualquier conocido foráneo era un potencial agente de la CIA – mientras se vistiese alguna prenda con símbolos capitalistas, se leyera libros prohibidos o se escuchara música proscrita. En cualquier caso, el rango de “diversionismo ideológico” era tan estricto o flexible como el brazo de la ley así lo entendiese, y la supuesta infracción, tan abstracta y perjudicial como el delator lo requiriera.


La última vez que supe de Joseíto, fue por una foto que le mandó a la directora de nuestro grupo (su vieja amiga, que ya lo había perdonado por llevarse las tarimas y el telón para construir su magnífica balsa con todo y vela), desde Filadelfia, donde posaba, saludando con la mano en un paisaje nevado.


Coda, actualización.


Aunque parezca una noticia de la época más medieval de la Revolución Cubana, hace muy pocas semanas el ciudadano cubano Sandalio Mejía Zulueta fue condenado a un año de cárcel por el horrendo crimen antipatriótico de llevar puesto un pullover con la imagen de Barack Obama. La noticia aparecida en Hablemos Press, comenta uno de esos hechos que serían difíciles de creer, si no conociéramos antecedentes tan surrealistas como cuando a Joseíto lo llevaron preso por presunto mascador de chicle en el Parque Central.


En un país donde no hace falta cometer un delito para ganarse la cárcel – la figura jurídica peligrosidad pre-delictiva puede meter a cualquiera tras las rejas sin necesidad de cargos – no parece tan descabellado, a fin de cuentas, que alguien pase todo un año en chirona sólo por lucir públicamente una camiseta adornada con la cara de Obama, en una calle que es de Fidel.


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