domingo, agosto 09, 2009

De cómo se descarriló El Expreso (I).

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El amigo Angel Ramis, conocido como el Cabo Pantera, solía decirme en alta voz, cada vez que nos cruzábamos por los pasillos de la televisión: “¡Fuiste tú quien descarriló al Expreso!”… Yo me reía como hacía siempre con sus chistes, y siempre, invariablemente, le contestaba: “No, Ramis, cuando sacaron al Expreso del aire yo llevaba un mes fuera del programa, no tuve nada que ver con aquello…”

Llegué a El Expreso un año y medio atrás, cuando el programa pasaba por un mal momento. La idea era excelente, un musical con forma de comedia, la llegada de un tren cargado de artistas a una estación con cabaret, bar y tienda de suvenires, pero que no acababa de cuajar en el gusto de la teleaudiencia y por ello Gloria Torres, la directora general, necesitando guiones consistentes y alguien que se encargara de conducir las escenas con actores, me llamó para servirle de ambas cosas. No existía plaza de director dramático en la redacción de musicales, y aunque ese fue mi crédito a partir de entonces, mi salario me lo arreglaron con el mínimo disponible para el obsoleto cargo de “director de posproducción”.

Corrimos con suerte. El formato de El Expreso fue enriqueciéndose con episodios mejor estructurados, con los comediantes del elenco fijo y otros invitados cada domingo, todos de gran popularidad, y por supuesto, nunca faltó lo mejor de la música nacional, grupos, orquestas y solistas que desbordaban la gruesa agenda de Gloria Torres. Con Jorge Martínez de conductor – en su papel de Jefe de Estación – seguido por Jardiel, los Robertos, Sajaris, Yoraisi… el programa cubrió, por un buen espacio de tiempo, la necesidad de humor televisivo, sobre todo en una época en la que ¿Jura decir la verdad? estaba de descanso y aún no comenzaba Punto G.

Trabajamos duro y transcurridos dos meses ya el programa había subido al número uno del rating en la División de Musicales, aunque justamente por pertenecer a esa redacción comenzaron a sobrevenir los problemas.

Los asesores de programas musicales, a diferencia de la redacción de dramatizados, funcionaban más como censores que como colaboradores artísticos. Siempre hubo excepciones, pero en general solían tener ciertos conocimientos de música cubana y mucha ignorancia en cuanto a todo lo demás, muy poco sentido de la dramaturgia y extrema candidez en lo referente a la cultura general. Ello facilitaba hacer chistes con doble lectura, bromas verdaderamente fuertes que les pasaban entre las piernas sin que se dieran cuenta, pero a veces nos sorprendían con inusitadas paranoias, hallando provocaciones políticas donde no las había ni remotamente.

El patético asesor de El Expreso dejaba pasar, por ejemplo, la sutil burla a Serrano, el oficialista locutor del Noticiero – referente a cierta noche en que maltrató en vivo al coordinador – pero podía retirar de la edición el tema “El Bodeguero”, sólo por su coro “toma chocolate, paga lo que debes”, en una época en la que al comandante en jefe le había dado por distribuir bolsas de chocolate en la cuota alimenticia y hablar a diario, obsesivamente, de las bondades del chocolatín.

Una discusión con el asesor, a comienzos del 2006, llenó la copa de tantas madrugadas sin dormir – los únicos turnos de edición disponibles, en una de las dos únicas computadoras del canal con el programa Avid para las ediciones digitales, eran de madrugada – saliendo del ICRT a las tres o cuatro de la mañana y sin transporte para volver a Marianao, luchando almendrones que a esa hora subían a 20 pesos el pasaje, así que una tarde aciaga en que pude haber tirado al asesor por la escalera que derrapa en la puerta de la calle M, conté hasta diez y me salí del show.

Al mes siguiente una noticia conmocionó al país, trascendiendo morbosamente al exterior: El Expreso había sido retirado del aire, a raíz de la boda en cámara de su presentador, Jorge Martínez, con una bailarina del Ballet de la Televisión. El programa fue atacado por el periódico Granma, acusado de transmitir valores burgueses en una celebración al estilo de las revistas del corazón, y por azares de la vida, fue precisamente aquel asesor paranoico quien terminó recibiendo los palos. El hombre fue sancionado y retirado de un show que, aún a pesar del reclamo popular y algunos programas más que llegaron a grabarse en balde, no volvió a salir más al aire, ni a llenar con música y chistes aquel espacio de los domingos en la noche.

(Continuará…)

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Durante una de las grabaciones en el Estudio 10, delante de la orquesta invitada, figuras como Haila Mompié, Tania de Bamboleo, Vanny, Raúl Lora y Anabel López, en uno de esos temas de muchas voces grabados para el programa y por alguna buena causa social.
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martes, agosto 04, 2009

Maleconazo con vuelta a la manzana.

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Era viernes 5 de agosto en un San Cristóbal de La Habana castigado por el calor, la avitaminosis y los asfixiantes apagones. Bajaba por la calle Zanja en mi bicicleta china, y al desembocar en Infanta un montón de gente excitada corría en dirección al malecón. Alguien gritaba que más abajo unas personas le habían caído a pedradas a los cristales del Hotel Deauville, y que ya estaban apareciendo los escuadrones de la policía y el contingente Blas Roca para controlar la situación.

Me acerqué a la zona de los disturbios tanto como la cordura me lo aconsejó. Mi hija pequeña esperaba por mí en Marianao, y tomar la ruta del malecón hasta la calle 23 habría sido un desvío imprudente. Algo sin embargo me decía que allí estaban viviéndose momentos históricos. Desde que tenía uso de razón, jamás había visto a tanta gente enardecida gritando consignas en contra del gobierno. “Libertad, libertad” y “Abajo Fidel” eran las más recurrentes en las gargantas de gente humilde, jóvenes y maduros, que pasaban junto a mí, muchos también pedaleando sus bicicletas chinas.

En la esquina con Carlos III me encontré con un viejo conocido, un practicante de wu-shu del barrio chino que había estado unas horas antes sentado en el muro de la bahía, esperando para ver si era cierto el rumor de que vendrían barcos a sacar a quienes quisieran irse, para viajar a los Estados Unidos. “Aquello se puso malo, asere”, me dijo, “la gente se encabronó porque se regó que la cosa no era allí, en La Punta, sino más cerca de la Oficina de Intereses. Llegó la policía, disparando al aire, y yo por si acaso me desaparecí de por todo eso…”

Esa misma tarde, a las cinco, pude ver en la televisión las imágenes que transmitió CHTV, el canal local de La Habana, y reconocí a algunos de mis amigos periodistas, jóvenes con poco tiempo de graduados, reportando desde la azotea del Hotel Deauville. La toma en picado dejaba ver a gente de todo tipo apedreando al inmueble, mujeres y adolescentes incluidos, habitantes de la ciudad que ya no aguantaban más la crisis y de manera violenta, equivocada quizás pero siempre comprensible, manifestaban su inconformidad rompiendo las vidrieras de lo que consideraron un símbolo de riqueza en medio de la hambruna general.

En la noche, a la hora de la emisión estelar del noticiero por las cadenas nacionales, ya no se vieron más aquellas imágenes, sólo planos cerrados con la llegada de un supuesto “pueblo” que armado con palos y cabillas había arribado al malecón para contrarrestar las acciones subversivas de un “grupúsculo de antisociales pagados por el imperialismo”. Cualquier cubano podía reconocer a los constructores del contingente Blas Roca, individuos de poca ilustración que habían sido trasplantados desde Oriente para construir instalaciones turísticas en la capital, pero serían fáciles de confundir con gente común a los ojos de cualquier extranjero que esa noche viese, en su país, las imágenes que CNN copió de la transmisión cubana.

Se veía llegar a Fidel en un jeep, mientras un épico locutor comparaba la escena con el arrivo del comandante a Playa Girón en el año 61. Lo que había presenciado con mis propios ojos, en vivo, aquí parecía un acontecimiento diferente. El invicto comandante en jefe caminaba partiendo el tumulto, mientras se escuchaban las consignas: “¡Esta calle es de Fidel, esta calle es de Fidel…!”, y ahí mismo entendí que la única manifestación real en contra del gobierno en La Habana había sido sofocada, no con armas o tanques, sino con el más taimado de los embustes.

Días después, cuando recorría El Vedado buscando un paquete de salchichas, me encontré con aquel amigo, uno de los periodistas de CHTV cuya voz había reconocido en la fugaz transmisión de las cinco de la tarde, y me contó que, efectivamente, al llegar las fuerzas represoras, la mayor parte de los que gritaban y lanzaban piedras, habían escapado a tiempo, y luego de dar la vuelta a la manzana, se pusieron a la cola del contingente Blas Roca a gritar las consignas a favor de la Revolución. Su posición privilegiada desde lo alto del hotel le había permitido comprobar hasta qué punto podían llegar la picardía y la doble moral de nuestros conciudadanos, cuando de salvar el pellejo y sobrevivir se trataba.

La olla de presión no llegó a estallar del todo en la ciudad. Semanas después el gobierno abrió la válvula con medidas que no podían esperar más. Accedieron a cierto tipo de comercio por cuenta propia y no encerraron a nadie más en la cárcel por llevar dos o tres dólares encima. Quizás llegamos a convencernos, mientras transcurrían los noventa y el nuevo siglo atracaba en el puerto de La Habana, que todo aquello no había sido más que un mal sueño.
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Pero otra vez llega el 5 de agosto a San Cristóbal de La Habana, y pasados quince años del Maleconazo, nuevas restricciones, nuevos apagones, nuevas avitaminosis sobrevuelan la ciudad, y una vez más el embuste estira sus músculos, confiado en que puede solucionar cualquier crisis con la maestría adquirida en sus cincuenta años de experiencia al frente de la nación.

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Fotogramas de un vídeo casero tomado desde un auto, el 5 de agosto del 94, donde puede verse a los policías apresando, encañonando y golpeando a un muchacho, presumiblemente un miembro del "grupúsculo de apátridas vendidos al imperialismo".




Una recopilación de imágenes clandestinas del Maleconazo.

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sábado, agosto 01, 2009

Tu verano está en el seis.

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Cuando en el mundo civilizado ya era cosa normal la televisión por cable, nosotros en Cuba seguíamos conformándonos con sólo dos canales que transmitían por antena unas cuantas horas al día. De ahí que la llegada del verano a las transmisiones televisivas se nos volvía un evento de jolgorio nacional.

Aún en los noventa, julio y agosto eran meses de poder ver televisión desde la mañana hasta la noche, al menos por uno de los dos canales disponibles, esos que otrora no se llamaban “Cubavisión” y “Tele Rebelde”, sino sólo “el Seis” y “el Dos”. Los canales cubanos llevaban a nuestros toscos televisores en blanco y negro algo de entretenimiento variado, desde los “muñequitos rusos” – llamados así aunque viniesen de cualquier parte de Europa del Este – hasta series y películas que no trajesen consigo mensajes nocivos para nuestra pureza ideológica.

La televisión de verano era como el sábado y el domingo en el internado gigante que nos tocó para vivir, un breve período de esparcimiento que nos habíamos ganado con la austeridad y el ascetismo de los otros diez meses del año. Unas cuantas películas adicionales, algunos programas de estreno, musicales especiales, hacían que olvidáramos que de septiembre a junio sólo teníamos algunas horas diarias de transmisión, siempre en horarios no laborables.
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La excepción fue quizás La Revista de la Mañana, que abrió por un buen tiempo a Tele Rebelde a las siete, terminando a las once, aunque de cualquier manera fue suspendida al sobrevenir la crisis, y sólo repuesta años más tarde en su versión corta y mucho más ideologizada, la revista Buenos Días. La setentera Revista de la Mañana se ganó, igual que la impresa Opina, un tema de los Van van, cuando mi hermana y yo esperábamos para ver aquel horrendo animado checoslovaco Orejitas a cuadros, para luego salir pitando rumbo a la escuela primaria.

En los mismos setenta, a alguien se le ocurrió la generosa idea de premiar a los jubilados con películas viejas al mediodía, aprovechando la vasta despensa de antiguos filmes mexicanos, argentinos y españoles que desde los cincuenta quedaron en la isla, pero tiempo más tarde otro funcionario rectificó y sacó del aire el espacio Cine del ayer, con la justificación de que los estudiantes de secundaria se estaban escapando de las escuelas para ver aquellas historias burguesas que nada aportaban a los valores de nuestra sociedad socialista.

Mi abuela se quejaba en la intimidad de su casa: “Yo entiendo que quiten las películas de Hugo del Carril, pero… ¡si por lo menos pusieran películas rusas!”… Ella no se daba cuenta de que el problema no era la carga ideológica, sino que la gran masa estudiantil y trabajadora no estaba en horario de recreación al mediodía de un mes cualquiera del año. Para el asueto estaban los meses del verano, vacaciones oficiales decretadas por el estado y por tanto, el momento en que el internado gigante daba permiso a sus becarios para disfrutar de unas cuantas horas más delante del televisor.

Por ello quizás se me hace imposible llegar al verano sin esa sensación de que algo especial va a ocurrir con mi televisor. No importa que fuera de la isla ya uno tenga acceso al menos a 50 canales en un paquete básico de cable, o que dentro ya se las hayan ingeniado para poner a funcionar cuatro o cinco estaciones, alguna que otra transmitiendo las 24 horas, no importa porque el recuerdo de la rivalidad entre La esclava Isaura por el seis y El árabe por el dos, siempre va a acompañarnos, como parte de las holganzas audiovisuales que nos ganábamos una vez al año en aquella beca que fue – y aún sigue siendo – el archipiélago cubano.
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domingo, julio 26, 2009

FARVISIÓN: La Pipa Blindada.

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(Con imágenes cortesía del Periódiko Guamá)

En la ciudad de Bayamo acaba de probarse exitosamente el prototipo de un vehículo de combate tierra-tierra, y que ya está listo para entrar en acción en otros territorios del país, incluso en zonas más hostiles que la ciudad de Bayamo, cuna de la cultura nacional, villa de trovadores, coches y puestos de frituras.

La Pipa Blindada es a prueba de ataques, es capaz de mantener con vida a los elementos que la conducen, y desplegar con éxito misiones tan riesgosas como llevar a los barrios cubanos la distribución equitativa de refresco carbonatado en el caluroso verano caribeño. Otra ventaja es que sus ocupantes pueden agregar agua al producto y manichear con el efectivo sin riesgo de ser señalados por testigos, recibir multas o incómodas pedradas.

El alto mando del ejército oriental está estudiando la posibilidad de arriesgarse con el traslado y comercialización de cerveza, más aún, hacer extensiva la experiencia a la capital, Ciudad de la Habana, usando caravanas de pipas blindadas que pueden repeler campos minados y/o emboscadas, pero hasta el momento los jefes del Ejército Occidental se han negado, por considerar el posible ejercicio como una maniobra inútil que sólo puede acarrear la pérdida de vidas humanas e incontables daños colaterales.

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martes, julio 21, 2009

A veces sueño que toco el piano igual que Aldo López Gavilán.

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Cuando conocí a Aldo López Gavilán, confirmé una de las ideas que siempre he tenido acerca del carácter de los artistas verdaderamente brillantes: suelen ser personas modestas.

No dudo que existan seres talentosos y al mismo tiempo, carentes de humildad, pero eso no cuenta cuando se trata de genios. Los creadores fuera de serie no tienen nada que demostrar, su obra se presenta por ellos y no necesitan hablar bien de sí mismos, ni mal de los demás.

Aldito es uno de esos instrumentistas que nacen muy pocos en cada siglo. Compositor de altos estudios académicos, descendiente de una verdadera dinastía musical cubana, tiene el don de jugar con el teclado de su piano, de fabricar montañas rusas de sonido, como si aquello fuese lo más sencillo del mundo.

En enero andaba él por la ciudad de Álamos, esa villa colonial tan parecida a Trinidad, donde hace casi un siglo naciera la doña, María Félix. El músico llegaba para participar de un festival en aquel territorio célebre por sus fantasmas, acompañando a la cantante Diana Fuentes junto a otro virtuoso cubano, el guitarrista Elmer Ferrer. No venía para dar conciertos propios, sólo le hacía la pala a su amiga, sirviéndole de simple miembro de la banda y sin que nadie supiese, por esta parte del país, que el morenito del teclado era uno de los monstruos del piano mejor dotados del planeta.

En una de esas noches, mientras descargábamos en el patio de una vieja casona – y luego de que Diana abandonara su lujoso hotel, aterrada por los relatos de ultratumba que allí se corrían de habitación en habitación, para unírsenos en la casa rentada – recuerdo haberle contado a Aldo como yo a menudo soñaba que tocaba el piano como él. Le explicaba como a veces me veo en sueños delante de un piano, y como mis manos tocan con excelencia una abigarrada sonata desconocida, y al referirle que su talento significaba para mí un intenso anhelo onírico, tan irrealizable como cuando sueño que floto en la ingravidez, le estaba manifestando mi punto de vista, mi tremenda admiración por su capacidad musical.

Él sin embargo, sólo sonreía como si yo hubiese exagerado algo, y cambiando de tema me comentaba divertido como en pleno concierto de Álamos, el público ovacionaba a Diana por sus encantos histriónicos, a Elmer por sus solos de guitarra eléctrica, pero que a él nadie le gritaba cuando improvisaba al piano, y sólo consiguió una desaforada ovación cuando soltó el teclado y se puso a bailar al ritmo de la salsa fusionada con jazz, en uno de los temas más aplaudidos de la noche.

Se reía de sí mismo y del orgullo de los grandes instrumentistas, porque Aldo, como cualquier cubano residente en la isla y que vive de su trabajo, sólo pensaba en ganar algo de dinero para regresar a La Habana con su familia, y comprar unos cuantos paquetes de pañales desechables para su criatura recién nacida.

Los genios, a fin de cuentas, raras veces lo parecen.
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Aldo López Gavilán en el teatro Amadeo Roldán, de La Habana. Frère Jacques.

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Aldo con mi hijo Álvaro, en Hermosillo. Quizás mi chamaquito sí llegue, en mi lugar, a ser tan buen pianista.

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martes, julio 14, 2009

Guardería y remolcador "13 de Marzo": niños muertos, asesinos vivos.

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En la plaza Emiliana de Zubeldía, delante de la Universidad de Sonora y justo en el cruce del Bulevar Rosales con el Luis Encinas, aquí en Hermosillo, desde hace más de un mes colocaron un altar de madera con cruces, velas y juguetes. Una pancarta con los nombres de los 48 niños hasta ahora fallecidos en el incendio de la guardería, se mantiene como recordatorio de que aún no han sido castigados los responsables.

La gente hace marchas, como la sexta de ellas que tuvo lugar el sábado pasado, pero hasta el momento sólo han acontecido vagas investigaciones y la descarada fuga al extranjero de unos cuantos ricachos que durante años se habían estado beneficiando con las ganancias netas que deja la subrogación de guarderías, dejando a un lado las mínimas condiciones de seguridad para los pequeños.

Cerca de allí, en la barda de madera que protege la construcción de lo que será un enorme paso a nivel, alguien escribió: “¿Qué, ahora los culpables van a ser los nenes?”, y mientras andaba yo por la acera del bulevar, recorriendo con la mirada los restos de vallas y carteles con propaganda electoral, pensaba en lo recurrente que resulta la impunidad de los criminales cuando se trata de vidas infantiles, en la facilidad que tienen los poderosos para silenciar o disimular el genocidio.

Quince años atrás, a pocas millas de la Bahía de La Habana, otros niños eran masacrados, junto con jóvenes y adultos - y no por negligencia sino por puro placer -, cuando 68 personas intentaban escapar de la isla en el remolcador 13 de marzo. Seis niños menores de cinco años (así como los de la guardería, excepto una más pequeña aún, de apenas seis meses), otros cuatro menores de doce, y más adultos hasta un total de 37 víctimas, fueron empujados al mar con cañones de agua, abandonados a su suerte junto con los sobrevivientes que fueron rescatados de puro milagro por un barco griego que pasaba cerca de allí, en la oscura madrugada del Caribe.

El remolcador pertenecía a la Empresa de Servicios Marítimos del Ministerio de Transporte, al igual que sus perseguidores, los barcos Polargo 2, Polargo 3, y Polargo 5, que acorralaron a los fugitivos. El Polargo 3 embistió al 13 de marzo por detrás, partiéndole la popa, mientras Polargo 2 y Polargo 5 bloqueaban los laterales y lanzaban agua en chorros a presión.

De nada valieron los gritos de las madres y sus hijos. Un bebé se resbaló de los brazos de su mamá, mientras otros niños se hundían tratando de aferrarse a una nevera. Las lanchas guardafronteras miraban a prudencial distancia, para no obstaculizar el tono civil del acontecimiento, y tampoco ofrecieron ayuda alguna a los sobrevivientes.

A estas alturas, no sólo siguen desaparecidos los cuerpos de las víctimas, por negativa expresa del gobierno a recuperarlos, sino que los culpables siguen caminando por las calles de La Habana sin el más mínimo temor a ser enjuiciados. El crimen es evitado por la prensa nacional, a no ser para tildar de antisociales a los que pretendían fugarse en el remolcador y ensalzar a sus asesinos, calificándolos de “leales patriotas”.

Niños mueren en Hermosillo como niños murieron en La Habana. Los poderosos se las arreglan para salir limpios de culpa – “durmiendo como bebé”, al decir del ya casi saliente gobernador de Sonora, Eduardo Bours – y prosiguen tranquilamente su paseo por la vida.
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¿Hasta cuando?, es la pregunta que se hacen los mexicanos, y que también nos hacemos los cubanos cuando ya casi termina la primera década del siglo XXI… ¿Hasta cuándo la pinche, la singá impunidad?
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Fragmentos del documental 'Niños del Paraíso', de Mari Rodríguez Ichaso, con declaraciones de los sobrevivientes de la tragedia.
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Tela junto al altar de la Plaza Zubeldía, con los nombres de los 48 niños hasta ahora fallecidos. Nótese que todavía quedan espacios libres.
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POST POST:
Pocas horas después de haber subido la entrada, una buena amiga hermosillense, la periodista Silvia Núñez Esquer, me envió un enlace - que aquí reproduzco - con el artículo Caso ABC: las madres del incendio, donde queda claro que los de acá no cejan en la voluntad de hacer justicia. Debo agregar que, como ya escribí en el post del día 6 de junio, admiro la actitud digna de la gente en Hermosillo, y la entereza de personas como Patricia, madre de Andrés, niño víctima del incendio. Afortunadamente, a pesar de la tristeza, los hermanos mexicanos tienen la posibilidad de expresarse y exigir castigo a los responsables, y así es posible que alguna vez se haga justicia respecto al desastre de la guardería. Por desgracia a los cubanos hace tiempo se nos cercenó el derecho a disentir, y con ello se esfuma el chance de castigar a los asesinos del remolcador, o a los que ordenaron masacrar, desde las altas esferas del gobierno, a 68 seres humanos, el 13 de julio del 94.
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Semanas después, agrego otro link muy revelador, sobre los prófugos de Sonora, en el blog All about la Eve, de la escritora Eve Gil, la entrada Se buscan. Otra vez la parábola se desequilibra: los asesinos nuestros no han salido de Cuba. Todo el mundo sabe quiénes son, y ni siquiera tienen que escapar del país para evadir a una legalidad oficialista que los considera héroes de la patria.
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lunes, julio 13, 2009

Ochoa y el trato con la fiscalía

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- Arnaldo, esto es extraoficial, pero es un recado que te manda el jefe personalmente: Retráctate, hazte un buen harakiri, limpia la imagen del gobierno y de la Revolución, cállate los datos comprometedores que no tengan que ver con el resto de los acusados… Esa es la única manera que tienes de salvar la vida.

Arnaldo Ochoa, condecorado héroe de la República de Cuba, pescado en manejos vinculados al narcotráfico, a Escobar y al contrabando de diamantes y marfil en África, no podía confiarse en que la constitución lo amparaba de la pena de muerte. Sabía que la ley no mezclaba a las drogas con la traición a la patria, que según el artículo 190.3 del Código Penal de 1987, le tocaban hasta 15 años por tráfico de drogas, pero también sabía que el fiscal había hecho bien su tarea, que había buscado algún delito por el cual pudieran condenarlo a muerte, y aunque traído por los pelos, ahí estaba ya, sumado al crimen de las drogas, el ambiguo delito de “actos hostiles contra un estado extranjero”…

Arnaldo Ochoa había cometido antes actos hostiles en contra de otros estados, sólo que había sido bajo las órdenes de quien ahora amenazaba con fusilarlo si no procedía a la limpieza mediática de las culpas. Mientras el mensajero del comandante, alto oficial y viejo compañero de armas, le comunicaba el acuerdo que podía salvar su pellejo, Ochoa recordaba cuando conoció a Luben Petkoff Malec, un guerrillero venezolano-búlgaro-judío que acudió en 1966 a Fidel Castro para invadir Venezuela, y rememoraba con claridad cuando estuvo entre los quince militares que el comandante en persona despidió en Santiago, con armas y dinero abundante, para desembarcar días más tarde en las costas de Falcón y unirse a la guerrilla de Douglas Bravo en contra del gobierno venezolano.

- No puede ser que este cabrón ahora vaya a fusilarme por “actos hostiles contra un país extranjero” – pensaba Ochoa mientras sopesaba la propuesta del edecán verdeolivo – si él mismo me mandó a invadir Venezuela, y ahora ningún país ha protestado siquiera por mis acciones.

Ni Estados Unidos, ni México, ni Colombia, ni Panamá habían expresado malestar alguno acerca de los delitos actuales, pero ya sabía el general que el linchamiento revolucionario no necesitaba demasiadas excusas para proceder con justificaciones sacadas de debajo de la manga.

En una de las pocas visitas familiares que le habían sido permitidas, conoció de la simpatía que había despertado en la población, y supo que la gente estaba en contra de su fusilamiento, que incluso aquellos que lo encontraban culpable, le pedían cárcel, no la muerte. Alguien le dijo que su figura de hombre maduro apuesto, de macho héroe de guerra comprobado, le estaba ganando muchas aficionadas entre la grey femenina. Aquello, lejos de aliviarlo, lo preocupó aún más. “Al jefe no le gusta que le hagan sombra, mucho menos cuando se trata de mujeres”…

- No te queda otra, Arnaldo – terminó asegurándole su antiguo compañero – o te retractas de todo, hablando maravillas de los jefes, o te la arrancan.

Días después, delante de la corte militar, y luego de haber escuchado a unos abogados defensores que más bien parecían fiscales en una novela de Orwell, Arnaldo Ochoa declaraba: “Yo mismo me desprecio (…) creo que sí traicioné a la patria, y que la traición se paga con la vida”. Sus declaraciones públicas limpiaron de ignominia al entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y por supuesto al jefe supremo del estado, pero el día de la sentencia no hubo piedad. El último perdón posible, el de Fidel Castro en su carácter de presidente, le fue negado de plano al general Arnaldo Ochoa.
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El viejo compañero de armas, aquel que había llevado el acuerdo secreto para una eventual salvación del amigo caído en desgracia, mordía su lengua mientras miraba, en su televisor, al locutor del noticiero decir con el más digno de los semblantes: “Granma publica hoy una nota, en la cual informa que en horas del amanecer de hoy, 13 de julio, fue aplicada la sentencia dictada por el Tribunal Militar Especial, en la causa Nº1 de 1989, contra los sancionados Arnaldo Ochoa Sánchez, Jorge Martínez Valdés, Antonio de la Guardia Font y Amado Padrón Trujillo…”

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Ochoa junto al comandante, en los años de gloria.
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jueves, julio 09, 2009

Michael Jackson está vivo, y adivina dónde.

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Me tomó de sorpresa la rotunda afirmación de Migue, más conocido en Marianao por su sobrenombre de “El Maikel”, apodo que se ganó desde la secundaria gracias a su vehemente afición a Michael Jackson. Migue imitaba al Rey del Pop en los chequeos de emulación del pre Manolito Aguiar, copiaba su baile como nadie en Cuba, y de seguro fue el primero en la isla en hacer el moonwalker. Nadie en todo el archipiélago se sabía como él los temas de cada disco, cada letra en inglés - en inglés de verdad - porque nadie sino él se molestaba cuando otro cantaba en una fiesta la versión cubiche de shake your body, aquel “se me cae la trusa” que tanto lo enervaba.

- Te jamaste el cable del fantasma – me dijo esta mañana por teléfono, desde Ciudad México – ayer vi la entrada en tu blog con lo del cuento chino ese. Comemierda, te jamaron por una pata. Eso no era un fantasma, era la sombra de un técnico de CNN.

Pero Migue no me llamaba sólo para desmentir el mito del espectro mediático. Tenía algo más inquietante entre las manos.

- Tú sabes que para mí ese tipo es sagrado – siguió diciéndome, y me extrañó que dijese “es”, y no “era” – y que yo no te iba a pasar gato por liebre. Aquello no podía ser el fantasma de Michael Jackson, porque… Michael Jackson está vivo, y adivina dónde.

Algo había leído sobre una supuesta foto del ídolo vivo con un paraguas – ni siquiera se le veía la cara, más bien parecía el fotograma de un videíto de celular con bajo pixelaje – y que lo habían visto en el este de Europa, o cruzando la frontera de México, así que mi respuesta al Migue debió sonar un poco escéptica.

- A ver, Migue, ¿dónde está Michael Jackson, aquí en México? ¿En Polonia?

- Asere, yo no te estoy cogiendo pa’punto. El Maikel está en Cuba.

Como lo conozco bien, sé que no bromearía con un tema como ese. Migue nunca fue mentiroso, ni siquiera inventó novias inexistentes en la época del pre, cuando todos los demás lo hacíamos. Migue se hizo arquitecto después de pasar el servicio militar, y ciudadano mexicano después de casarse con la dueña de una tienda en el barrio fino de Polanco. Desde que engordó, si acaso en fiestas ocasionales bailaba el moonwalker, y sólo con tres o cuatro tecates previas a la demostración. En los noventa se había decepcionado algo con la manía de su ídolo por volverse blanco – el Migue es mulato oscurito, de dignos drelos – pero no tanto como para desterrarlo por completo de su colección de CDs, y tampoco dejó de asistir a convenciones internacionales donde se reunían los fieles al ídolo pop.

- Llegué ayer de Cuba, que fui a ver a mi familia. Mi prima Caridad trabaja en el Centro de Histoterapia Placentaria y me jura que hace dos días vio pasar por un pasillo a un tipo flaco, con ropa de invierno en pleno mes de julio, y que se le daba tremendo aire a Michael Jackson. Dice que apenas le pudo ver la nariz de color beige, y que enseguida unos gorilones la empujaron y se metieron con él en la consulta del doctor Carlos Miyares, aquel que inventó la cura para el vitiligo con placenta humana.

El Migue había reunido una serie de pruebas que acaso complementaban el azaroso encuentro de su prima. Su condición de fanático destacado del ex Jackson Five, lo había puesto en contacto directo con imitadores célebres de la estrella, desde que en 1992 asistiera a un encuentro de jacksonianos en Las Vegas, y me jura que uno de ellos era a quien en verdad llevaban en la camilla, con mascarilla de oxígeno, cuando se tomó la célebre última foto del Rey del Pop en un hospital de Los Ángeles. Al parecer el tipo estaba con cáncer terminal y se había hecho las mismas cirugías plásticas en el rostro. “La diferencia, me dijo, es que el copiador seguía siendo mulato, y eso se ve bien en la foto. El Maikel verdadero siempre se veía pálido, incluso en la oscuridad”.

Apuntaló su tesis con unas fotos que me mandó al mail, en una de las cuales aparece el padre del astro, Joe Jackson, riendo muy displicente un día después de fallecer su hijo, como si en verdad la familia no tuviera nada de qué preocuparse. El tema de la autopsia también parece extrañar al Migue, y me dice que el médico encargado de dar los resultados en una rueda de prensa, estaba tan nervioso e incoherente que más bien parecía estar escondiendo algo que mostrándolo. Pero lo más sospechoso, según él, fue lo que le reveló el astro a un colaborador suyo, días antes del deceso: "El Maikel le confesó que estaría mejor muerto antes que defraudar a sus fanáticos con un regreso por debajo de su nivel habitual..."

Mi viejo compañero de la escuela me decía que no había nada de raro en el hecho de que Michael Jackson quisiera seguir los pasos de su ex-suegro, Elvis Presley, de quien también se dice que no murió cuando se dijo que murió, sino que fingió su muerte para liberarse del peso de tanta fama.

- Ahora el Maikel debe estar pianito en algún punto de Cuba, relajado y tomando mojitos como si nada – terminaba su tesis el Migue – y como que allá no pasa nada sin que se enteren los de la cúpula, a lo mejor hasta lo tienen de invitado en Punto Cero, que la verdad, no tiene mucha diferencia la casa del comandante con la mansión Neverland.

Cuando finalmente Migue se despidió y colgó el teléfono, ya yo no sabía si creer en fantasmas o en resucitados. Si Michael Jackson era un espectro que merodeaba por su casona, o si a estas horas estaba tratando de broncearse en Varadero, o mirando a los pioneritos en Ciudad Libertad desde un Mercedes con cristales oscuros, lo cierto es que si había un secreto, y este se guardaba en Cuba, seguiría muy bien oculto a ojos de los simples mortales.

Todavía hay quien dice que Camilo Cienfuegos está vivo, y ese ni siquiera fue estrella pop.

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martes, julio 07, 2009

El fantasma de Michael Jackson en CNN, Thriller en mi Caribe.

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Mientras la televisión transmite en vivo los funerales de Michael Jackson, youtube eclosiona con versiones múltiples de una secuencia extraña: el Rey del Pop apareció en su forma fantasmal durante una entrevista que Larry King le realizara a Jermaine Jackson, hermano del difunto, y aparentemente transitando por los corredores cuando otro de los periodistas de CNN mostraba, en un pase alterno, el interior de la fastuosa mansión Neverland.

Tuve un déjà vu. Me vi frente al televisor Caribe de mi casa en La Habana, en los años ochenta, extasiado con el vídeo de Thriller, y un Michael Jackson, aún mulatico, que se convertía en espectro y bailaba con muertos vivientes aquella danza impecable, a la moda y terroríficamente atractiva.

Ahora la silueta ectoplásmica del fallecido cantante parece atravesar un pasillo, justo cuando el reportero conocía de cerca la puerta de una estancia que permanecía cerrada con cinco llavines, siempre que el astro necesitaba privacidad. Si en verdad se trata de un fantasma y no de un efecto óptico casual, es una lástima que no pudiera verse un poco más al detalle, para saber si el aparecido luce como en los juveniles años de Thriller, o como el pálido esqueleto danzante, devorado por las medicinas y los escándalos, que finalmente desapareció del mundo de los vivos en Los Ángeles, el pasado 25 de junio.
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Lamentablemente los fantasmas no son tan nítidos en CNN como en las películas de terror.

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Vídeo de la secuencia limpia, donde supuestamente aparece el fantasma de Michael Jackson. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

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miércoles, julio 01, 2009

Especial. El agente David en Tegucigalpa (Veinte años después)

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Lunes 29 de junio. 19:00 horas.
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Acabo de aterrizar en Tegucigalpa. Hace rato no pasaba por este país, desde que se quemó mi fachada de doble agente de la CIA y la seguridad cubana, y casi canto el manisero aquí mismo en Centroamérica. Conozco muy bien esta ciudad, pues en los tiempos de Policarpo Paz fueron muchas las carreras que di para resolver los problemas entre Mister Benson y Ramiro Valdés.
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Pero hace unos días mi amigo, mi hermano de todos los tiempos, mi jefe Reinier (que ya es general de división), me encomendó una misión muy peligrosa.
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- Fernando – me dijo en La Habana – tengo que resolver un asunto y no confío en nadie más que en ti. Ya sé que estás viejo y que tienes problemas, que tu mujer te pidió el divorcio por lo de tu secretaria, y que tu hijo se quedó en Uruguay, pero…
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- Mi hermano, tranquilo. Tú sabes bien que la Revolución siempre ha sido mi prioridad. Yo no te voy a joder como Tony de la Guardia… ¿Qué es lo que te hace falta?
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Reinier necesitaba un agente que, haciéndose pasar por entrenador deportivo, viajase a Honduras, vía Nicaragua, y que se mezclase entre la gente para informar, a la alta dirección de los órganos de la Seguridad del Estado, lo que realmente estaba pasando en torno al golpe de estado que sacó del sillón presidencial a Manuel Zelaya. Tenían datos confusos sobre un eventual apoyo o repulsa al cuartelazo. Me confesó que la prensa nacional estaba enfocada totalmente hacia un rechazo al gobierno provisional, pero que tenían reservas en cuanto a un posible apoyo de la población, y que, de ser así, mi misión era preparar al gobierno cubano para no decir tonterías en un futuro cercano, tal y como era su histórica costumbre. “Mira Fernando”, me dijo, “en el fondo lo que le pasa a Raúl es que por primera vez el gobierno americano está en contra de un golpe de estado en Latinoamérica, y por si acaso, está viendo la mejor manera de llevarle la contraria a Obama, llegado el momento, que esos cabrones yanquis no tienen ningún derecho a estar de acuerdo con la Revolución”…
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Mi respuesta, sin pestañear, fue afirmativa, y de inmediato busqué mi mono deportivo Adidas, mi pasaporte a nombre de Eugenio George, técnico de voleibol, y mis viejas gafas Julio Iglesias.
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Apenas 72 horas después, emergí por una de las puertas de Toncontín, el aeropuerto más peligroso del mundo (debido a lo próximo que está de la sierra), el lugar estaba fuertemente custodiado por efectivos policiales, pero conseguí no llamar la atención gracias a mi mono deportivo, mis gafas y mi revista Zunzún debajo del brazo.
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Ahora, ya en un taxi rumbo al hotel Maya, en la colonia Palmira, sostengo muy fuerte mi pelota de voleibol con una mano, y con la otra escribo estas notas en mi bitácora secreta.
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Martes 30 de junio. 07:30 horas.
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En una cafetería del Bulevar Morazán, vi pasar a la primera turba, temprano en la mañana. Al parecer el toque de queda de anoche les hizo bien, porque durmieron bastante y se les nota mucha energía. Una pareja entró, pidieron café con dos de azúcar y croissant, y escuché claramente al esposo decir algo que anoté enseguida.
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- La OEA y la ONU deberían primero venir a hacer auditorías y revisar qué hizo Mel al pueblo hondureño, deberían pensar primero en el sufrimiento del pueblo, si Mel regresa al puesto.
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Alguien se asomó a la puerta y gritó: “¡La comunidad internacional no nos puede obligar a tener un gobierno que no queremos, si en eso consiste, que vayan todos a volar! ¡Viva Honduras!”
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Algo me hizo sospechar entonces que no todas las personas estaban en desacuerdo con el golpe de estado. No obstante, estaba yo en un barrio bueno, y era posible que la clase acomodada estuviese en contubernio con los golpistas, Por ello me desplacé de inmediato hasta las cercanías de la Casa Presidencial, donde ya un montón de gente coreaba consignas en contra de Micheletti.
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Me acerqué a la turba, tratando de evitar las pedradas. Yo que estuve en Sudáfrica y Namibia, en plena guerra, sentí un temblor en el estómago cuando vi acercarse un carro dispersando a la multitud con mangueras. Arrojaban agua de color rojo (para reconocer luego a los que huyeran y apresarlos) y temí por mi mono Adidas. Si esos militares me llegaban a manchar la ropa ¡se iban a enterar quién es Fernando Valdés Veitía!
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Detrás de una columna, un señor insultaba un camarógrafo.
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- ¡Parece que a los pocos seguidores sí los mostraron, pero a las caravanas que están impidiendo llegar para protestar contra el gobierno de Micheletti no las dejan entrar a Tegucigalpa!, ¿y a eso llaman democracia de Honduras?... Sean leales informadores de la noticia, y dejen de estar siguiendo la burla al patriotismo falso, ¡¿o es que los tienen amenazados como en los viejos tiempos?!
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Casi al instante a ambos les cayó encima el chorro de tinta roja. Mi mono Adidas escapó por un par de centímetros, así que decidí que ya era hora de ahuecar el ala y buscar otras zonas de información.
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Unas pocas cuadras más allá, en el Parque Central de Tegucigalpa, otra turba clamaba exactamente por lo contrario. Alguien con un micrófono arengaba: “Ya lo sacamos, si estuvo bien o mal ¡ni modo!. Y no nos dejemos intimidar con eso de la suspensión de fondos, si nosotros, el pueblo, nunca hemos visto nada de ese dinero. No tenemos buenas calles, no tenemos medicinas en el seguro, no hay buenos bordos. Mejor empecemos a trabajar. Y los que han hecho manifestaciones violentas son los haraganes pagados por Mel y su gobierno ¡que ahora tienen que trabajar!”
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Un tipo se dio cuenta de que yo era extranjero, y pensando que quizás trabajaba para la redacción deportiva de CNN, me contó que Zelaya había desoído a los poderes del estado, que quería hacer cambios ilegales a la constitución para eternizarse en el poder como Castro y Chávez, y que aquello no había sido un golpe de estado de verdad, porque el ejército se había supeditado al nuevo gobierno interino. Yo anoté todo, y confundido terriblemente por los acontecimientos del día, me dirigí hacia una de las colonias periféricas, para comprar un buen revólver.
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Miércoles 1º de julio. 12:05 horas.
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Siempre supe que la propia realidad de Cuba dependía de quién diera la noticia, pero por mi madre que allá en la isla nunca vi semejante división de opiniones. En La Habana no se hace una buena manifestación desde el año 94, pero casi todo el mundo, dentro de su casa, se caga en la madre de Fidel Castro. Yo soy un incondicional de mis jefes, pero sé muy bien que allá la gente no se quiere quemar como me pasó a mí hace veinte años acá en Centroamérica. Quizás Unamuno tenía razón cuando dijo aquello de que cada país tiene el gobierno que se merece.
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Mi informe a Reinier va a ser tremenda mierda, porque no estoy seguro si esta gente quiere a Zelaya o no. Unos apoyan la alianza con Venezuela, quieren de regreso al tal Mel, mientras otros no quieren ni oír hablar de la izquierda, insultan a Chávez y amenazan diciendo que si el tipo regresa lo van a meter preso.
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Yo, de vuelta en mi habitación del hotel Maya, limpio mi revólver y pienso en lo simples que eran las cosas en la época de la guerra fría.
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Notas:
- Sergio Corrieri, actor que encarnó al agente David en la serie En silencio ha tenido que ser, falleció en La Habana el 29 de febrero del 2008. Su personaje, un clásico de la televisión cubana, seguirá vivo por mucho tiempo más.
- Las opiniones de los personajes hondureños han sido extraídas de los comentarios abiertos en artículos de actualidad en La Prensa.hn.
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lunes, junio 29, 2009

La edad de la inocencia

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PRÓLOGO

Martha y Mirtha son mellizas idénticas. Virtuosas bailarinas de danza contemporánea. Egresadas de la Escuela Nacional de Arte de La Habana, integran hoy día la compañía del Wuppertal Tanzatheater, de Alemania.

FLASH BACK

Marthica y Mirtica nacieron en Guantánamo, en los setenta. Como casi todos los niños de su época, vistieron orgullosas el uniforme escolar con la pañoleta roja y cantaron el himno cada viernes, pensando de todo corazón que Cuba era el mejor país del mundo. Destacadas estudiantes en la Escuela Vocacional de Arte de su provincia, siempre tenían un puesto en los eventos políticos, y soñaban con ser seleccionadas en el Proceso de Recomendación para la Unión de Jóvenes Comunistas.
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Marthica y Mirtica tenían siempre algo que llevarse a la boca, Benito, el padre, y Martha, la mamá, se encargaban de vestirlas y calzarlas sin mayores contratiempos. Benito era panadero, y Martha recepcionista de una óptica. Con los salarios de ambos bastaba para mantener a una familia convencional, comprar el televisor Krim para ver la novela y el ventilador Órbita para sobrellevar el calor guantanamero. De vez en cuando iban al campismo popular en Playitas de Cajobabo, aquel pedazo de paraíso oriental por donde desembarcaron Martí y Gómez en 1895, y donde, ya en los ochenta, había una infinitud de cabañitas rústicas, bicicletas para alquilar, y muchas, pero muchas, latas de carne rusa.

Martha y Mirta viajaron a Guantánamo en un confortable ómnibus Colmillo Blanco, luego de graduarse como bailarinas en La Habana, para iniciar muy contentas el servicio social en la provincia, todavía creyéndose dichosas por haber estudiado gratuitamente y ganar un mínimo salario para comprarse cortes de tela y hacerse blusas de cajita.

FLASH IN
De pronto, desaparecieron las latas de carne rusa, el ventilador Órbita de nada servía en las noches de agosto sin electricidad, las bicicletas dejaban de ser objetos de distracción, en el agro de la esquina los suministros brillaban por su ausencia, mientras, curiosamente, el televisor Krim mostraba cada vez más cosechas exitosas en sus noticiarios.

Martha y Mirta regresaron a La Habana en tren lechero, justo cuando una pizza fría, extraída de una caja sucia a las doce de la noche en La Rampa, llegaba a costar un cuarto de salario mensual. Martha se fue a Europa con un pequeño grupo de danza-teatro que fuera invitado a un festival de relativa importancia. Mirta, luego de vivir dos años en una barbacoa de madera en Marianao, se mudó a Centro Habana con un director de programas de la televisión, y llegó a ser editora de noticieros, buscándose la vida, en los noventa, como maestra de matemáticas a domicilio, mientras su hermana gemela reunía los euros suficientes para que ambas pudieran reunirse alguna vez, allá en Wuppertal, Colonia.

EPÍLOGO
Martha y Mirtha viven hoy en Alemania. Como tantos otros artistas de su generación, han terminado aprovechando, muy lejos de la patria, la excelente formación que obtuvieron en la escuela de arte cubana. Hace muchos años dejaron de creer que Cuba era el mejor país del mundo y ahora sólo piensan en ofrecer un país algo mejor a sus hijos.

Trabajan en el Wuppertal Tanzatheater, hablan en alemán y dejaron la inocencia en los ochenta.
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NOTA: Los nombres, lugares e imágenes originales han sido cambiados por fabulaciones, a petición de las protagonistas reales de esta historia.
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domingo, junio 28, 2009

Los mil rostros de La Habana

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Hace pocos días le pasaba el ojo a uno de esos blogs cubanos que apoyan al gobierno, uno de cuyo nombre prefiero no acordarme, y mientras revisaba los antimperialistas lugares comunes, la apología perpetua y el mismo discurso gastado - ese que algunas veces se maquilla con el cuento de la “rectificación de errores” y “los necesarios cambios dentro del sistema socialista” - me sorprendía una entrada donde criticaban a los bloggeros contestatarios por ofrecer siempre al mundo una imagen fea de la isla. A partir de la tesis de que nosotros, los “mercenarios”, siempre mostramos fotos de miseria y decadencia, que escondemos la cara linda de la Revolución, la expresión feliz de los pioneritos y el optimismo de la clase trabajadora cubana, ofrecían la alternativa de sus propias imágenes, una colección de ensueño con niños y compañeros contentos, casi siempre con banderitas cubanas en las manos, en escuelas o marchando camino a la plaza el 26 de julio.

Soy de los que creen en la ciudad múltiple, en un San Cristóbal de La Habana donde convergen muchos escenarios diferentes, a menudo contrastantes. Una vez dejé comentarios duros en un vídeo de youtube donde, ofreciendo al mundo la “verdad de Cuba”, algunos anticastristas acérrimos ponían sólo imágenes de indigencia, mugre y deterioro, convenientemente intercaladas con fotografías de albergados en algún huracán, sacadas de contexto para alimentar la sensación de caos, y que sólo en parte correspondían a esa llamada “verdad” sobre la capital cubana. Los recuerdos que conservo de mi Habana incluyen imágenes de todo tipo, algunas muy tristes, miserables y hasta surrealistas, otros atesoran lo bello, las calles luminosas (no necesariamente iluminadas), las personas queridas, esa parte feliz que me mantuvo allí la mayor parte de mi vida. Pero aún estando en contra de la extremista abominación, sí concuerdo en que el rostro más difundido de La Habana ha sido el de la autocomplacencia, y que sólo ahora, con la sorpresiva democracia de la 2.0, el mundo puede mirar muchas aristas habaneras que antes, de ninguna manera o en contadas escaramuzas, habrían podido cruzar el límite de las aduanas cubanas.

Es obvio que los bloggeros serios evitan mostrar la faceta cursi de una ciudad diseñada para turistas - esa que los propios veraneantes difunden luego de presenciar la parte mejor maquillada del archipiélago - mucho menos subir las fotos triunfalistas al estilo del Granma, esas conque los ideólogos se las ingenian cada día para mostrar a ciudadanos dichosos, a campesinos satisfechos de vivir en la eterna austeridad y desayunando pan con ideas.

Los cybertenientes de la red gubernamental nos acusan ahora de mostrar el lado menos amable, el cachete feo de la nación, sin reparar en lo patético de su propia estrategia de propaganda, esa que sólo autoriza a enseñar desfiles con banderitas, pioneritos saludando al recuerdo del Che, sonrisas optimistas, cosechas de papa y monumentos históricos.

La imagen verdadera de La Habana no existe. Sólo ángulos que enfocan partes del todo, relativizando la visión del retratista según su ideología personal. Cada fotograma de la película Suite Habana - con su enaltecida épica de las ruinas - guarda tanta legitimidad como el más límpido de los afiches de Abaguanex S.A., la estética consumista de la nueva Habana Vieja y la voluntad restauradora del Historiador de la Ciudad.
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Esa ambigüedad es, justamente, lo que nos define.

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viernes, junio 26, 2009

Michael Jackson, el vitiligo y La Habana

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Desde hace mucho escuchamos el mito de que Michael Jackson había recibido, de incógnito, medicación en Cuba para el vitiligo. Y es que, además del tratamiento real, a base de melagenina, que en la isla se ha desarrollado con éxito, está la sed de grandes estrellas que los nacionales hemos tenido desde que comenzó el embargo, desde que muchas figuras se vieron impedidas de llegar a la otrora glamorosa plaza de La Habana, y desde que el dinero de los cubanos no sirvió más para pagar boletos y financiar giras de megaestrellas.

La visita de Billy Joel, en marzo de 1979, casi clandestina y con público rigurosamente seleccionado, fue una de las pocas excepciones en las que los habaneros nos encontramos de frente con algún protagonista de nuestros ochenteros casetes en inglés, al menos hasta el azaroso concierto de un Air Supply ya pasado por canas - vísperas de un ciclón - en julio del 2005. Por eso no es difícil imaginar la ansiedad por tener un poco más cerca a un ícono universal como el Rey del Pop.

Dejando a un lado las serias controversias acerca de si en verdad Michael Jackson tenía o no vitiligo - que mucho se ha discutido sobre ello dada la persistente remodelación tonal del ex afroamericano - si realmente se estaba despigmentando por accidente o todo no era más que la consecuencia infecciosa de su fobia racista, acaso los cubanos nos ilusionamos pensando que el autor de Dangerous se las habría arreglado para burlar las prohibiciones del Departamento del Tesoro y viajar a Cuba para atenderse en el Centro de Histoterapia Placentaria.
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La única referencia seria que existe sobre el particular, es una declaración del doctor Carlos Miyares Cao en junio del 2000 (Red Telemática de Salud en Cuba), donde afirmaba que Michael Jackson tendría “un 84% de posibilidades si llevase el tratamiento de manera adecuada" con melagenina, el producto elaborado con placenta humana, y que él mismo había descubierto en 1968. Alguien le adicionó un poco de rumor aventurero a la posibilidad, y ¡zas!, en el imaginario público quedó la imagen de un Michael Jackson llegando a la isla en su helicóptero, con gabán y sombrero hasta las orejas, y recibiendo tratamiento secreto en las instalaciones de Cubanacán.
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El Rey del Pop nació cuando casi triunfaba la Revolución de Fidel Castro, pero no pudo sobrevivir a los cincuenta años de ambos, para tener el hipotético chance de incluir a la isla en alguna gira por Sudamérica y visitar a Miyares Cao a ver que podía hacer este con la depauperación galopante de su piel. Una vez más, nuestro gerontosaurio supremo se mantiene ganador en la carrera contra el tiempo, sobrepasando a todos, y manteniendo a su reino alejado, entre otras cosas, de las grandes estrellas de la música internacional.
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jueves, junio 25, 2009

El desplome de un talibán

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Hoy el libro cubano amaneció sin el liderazgo de un ideólogo incondicional. Según el parte de prensa, en días pasados, en una reunión en el Ministerio de Cultura, Iroel Sánchez dio varios puñetazos sobre la mesa, lo cual le valió una amonestación pública, y luego, incapaz de darse por vencido, sacó un panfleto para acusar a Abel Prieto de ser “poco ideológico” en su gestión… Cuesta trabajo dar crédito a semejante acusación, tanto como resulta imposible que un ministro cubano, así sea titular del Ministerio de la Bobería, pueda mantenerse en el cargo siendo “poco ideológico”, pero así son los extremos en la fiesta del poder, y así terminan desplomándose, uno a uno, los numerarios bocones de la bancada nacional.

Iroel Sánchez acaba de pasar a la historia, junto con los 2 mil títulos y 30 millones de libros de los que se ufanaba en los días de la más reciente Feria Internacional de La Habana, aquella misma feria que, aún a pesar del empeño gubernamental para ofrecer al mundo la imagen de generosidad editorial, terminó siendo más célebre por el performance de Tania Bruguera y su abierto reclamo de democracia, un hecho artístico más aplaudido que el lanzamiento de General Tomassevich, un héroe de la República de Cuba. El ahora empijamado funcionario tuvo sus quince minutos de gloria cuando los discursos de apertura en el evento reiteraban agradecimientos al ICL y a su magnánima persona en particular. Eso sí, su pálida obra literaria se mantuvo siempre bien al fondo de los destaques políticos.

Rememorar la Feria del Libro de La Habana siempre es una pauta difícil de sintetizar. Acontecimiento mastodóntico en sí, por la cantidad de público que se desplazaba a la cabaña, tenía sin embargo matices muy diversos. Por un lado se destapaba un orgullo medio chovinista al ver a tanta gente sedienta de libros, tus paisanos haciendo cola en los stands criollos - casi siempre para adquirir libros clásicos universales o de autores nacionales, de pobre encuadernación y páginas con tonalidades diferentes, o bien libros infantiles para colorear - y por otro, asomaba la impotencia de no acceder a plenitud a los libros de editoriales extranjeras, más o menos best sellers de tapas y contratapas deslumbrantes. Alfaguara, Planeta, Tusquets Editores… A esos había que robárselos en el forro del abrigo, o metidos entre el cinto del pantalón y la camisa, mientras se contenía la respiración para que la agobiada chica de la caja no se diera cuenta del intelectualoide desfalco.

Ahora, el marionetista principal de la última feria del libro habanera acaba de ejecutar su penosa salida por el foro, redactando su epílogo burocrático en el viejo tomo de la cultura cubana. Después de un abundoso período de higienización ideológica, debió seguir el sendero de su buen amigo Felipe Pérez Roque, en un proceso defenestrador que con toda seguridad no habrá de detenerse en la desgracia de este talibán mediocre. Otros verdugos y bufones de la corte también habrán de desplomarse en el futuro próximo, para deleite de aquellos seres humanos a los que alguna vez jodieron.

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martes, junio 23, 2009

Mesa Redonda Informativa Virtual: El pueblo de Irán responde a la oposición.

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Transcripción apócrifa del programa más popular de la televisión cubana, en su edición especial de las tres de la mañana, para informar al pueblo acerca de los acontecimientos en la hermana nación de Irán.

RANDY ALONSO:
Compatriotas, en momentos en que el imperialismo y sus lacayos asalariados nos acusan de ocultar o tergiversar la información sobre los más recientes acontecimientos en la hermana república de Irán, transmitimos esta edición especial de la Mesa Redonda Informativa, para hacer un análisis pormenorizado, pero sobre todo imparcial, acerca de las cristalinas elecciones en las que fuera electo por abrumadora mayoría el compañero Mahmoud Ahmadineyad. Nos acompañan el compañero Lázaro Barredo, director de Granma, Reynaldo Taladrid, periodista de la televisión cubana, y el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón de Quesada.

LÁZARO BARREDO:
Sí, Randy… Esta mañana estaba revisando los correos electrónicos que llegan a la redacción de Granma Digital, y que además de seguir con la cantaleta de que por qué no admitimos la inserción de comentarios, como si no lo supieran, ahora les ha dado por reclamar que por qué en Cuba no se ha dicho nada de lo acontecido en Irán. Esto obviamente se trata de una maniobra más de la mafia de Miami para tratar de sembrar la discordia entre nuestro gobierno y los hermanos iraníes. Aunque no he contestado ninguno de esos correos apátridas, desde aquí puedo decirles que Granma no se va a unir a la escalada de infamias en la que ha caído casi toda la prensa internacional. En Irán sencillamente no está pasando nada, compañeros. Unas leves protestas, unas protesticas, vaya, una perretica por parte de unos cuantos pocos millones de ciudadanos, contra un supuesto fraude en las elecciones. ¿Que si en algunas ciudades aparecieron más votos que habitantes? ¡Ellos saben muy bien que muchos pueblos del Oriente creen en la reencarnación!... Da vergüenza que se ocupen de una nimiedad como esa cuando tenemos a nuestros cinco héroes prisioneros del imperio, y hace muy pocos días la corte suprema imperialista les ha negado la revisión del juicio amañado que tuvieron en Miami.

REYNALDO TALADRID:
A los iraníes a menudo se los confunde con árabes, cuando en realidad son persas. En 1953, los ingleses y los yanquis se las arreglaron para sacar del poder al primer ministro Mohammad Mosaddeq, cuando quiso nacionalizar el petróleo, en lo que se conoce como la “Operación Ajax”. Pusieron en su lugar al sha, eliminaron la oposición y ahí mismo comenzaron los disturbios, y por todo nuestro pueblo es conocido que en 1986 se destapó en los Estados Unidos el escándalo Irán-contras, de cuando Irán estaba en guerra con Iraq, y Ronald Reagan tenía una red de tráfico de armas cuyo destino era financiar a la contrarrevolución en Nicaragua. Esto no vendrá al caso pero no lo inventamos nosotros, son hechos, pruebas irrebatibles de la intromisión histórica del gobierno norteamericano en la libre determinación de los pueblos.

RANDY ALONSO:
Y aún así nos acusan a nosotros de no informar al pueblo. Compatriotas, el compañero Fidel me ha pedido que les transmita su opinión sobre lo que las transnacionales de la información han querido hacer ver al mundo. Nuestro máximo líder ha dicho que conversó por teléfono, hace muy pocas horas, con su querido amigo, su compadre Mahmoud Ahmadineyad, y este le ha transmitido el sentir de su pueblo, un pueblo glorioso que en estos momentos se ha visto en la necesidad de aplastar las famélicas acciones de un grupúsculo de desafectos y mercenarios que han pretendido usurpar el poder mediante el engaño y la mentira, o ambos. Esto lo ha dicho nuestro comandante en jefe, en persona.

LÁZARO BARREDO:
Palabra de Dios.

TODOS:
Te alabamos, señor.

REYNALDO TALADRID:
Yo tengo aquí, Randy, una foto que está circulando por ahí, y que dicen que es una joven asesinada por las fuerzas represivas del gobierno. Si nos fijamos en la manera en que emana la sangre de su boca, veremos que más bien parece una pequeña hemorragia nasal de esas que ocurren por el calor. Irán es un país de altas temperaturas, así que todo esto es una farsa orquestada por la Fundación Nacional Cubano Americana y Alfa 66.
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RANDY ALONSO:
Pero démosle la palabra al compañero Alarcón, que desde hace rato está ahí cabeceando, y un golpe repentino de su frente podría dejarnos sin nuestra querida mesa redonda.

RICARDO ALARCÓN:
Gracias, Randy. La disidencia se queja de que en Cuba no hay información, que los cubanos no tienen acceso a internet. Eso es totalmente falso, porque nosotros cuatro somos cubanos y hasta ahora no hemos confrontado problemas de ese tipo. Critican al gobierno iraní por bloquear la información al mundo, y no se dan cuenta de que si todo el mundo tuviera la información que quiere, el cielo estaría congestionado con tanta información que no se podría saber si es de día o de noche. Ahora bien, no sé por qué aquí nadie se ha referido aún a la opinión de nuestro actual presidente, el compañero Raúl.

RANDY ALONSO:
Es cierto, compañero Alarcón. ¿Usted quiere comentar algo de importancia que haya dicho nuestro presidente Raúl Castro?

RICARDO ALARCÓN:
No, yo no, ¿y tú?

RANDY ALONSO:
Damos así por terminada nuestra Mesa Redonda Informativa en la madrugada de hoy… Compatriotas, una vez más el imperialismo se ensaña con un pueblo hermano, una vez más un presidente amigo es acusado de fraude, una vez más un montón de mercenarios invaden internet con imágenes y reportes tendenciosos, manipulados por la CIA. Pero la gloria del pueblo persa prevalecerá por sobre los infundios y el poder corrupto del dólar. Seguiremos informando.

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jueves, junio 18, 2009

¿Seremos como el Che?

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Trato de imaginar el rostro de Pablo Guevara - sobrino del Che y al mismo tiempo destacado actor de teatro en Cuba, hierático pariente gay del homófobo comandante, de imagen algo hosca pero en el fondo un tipo con finísimo sentido del humor - al conocer la noticia de que su primita Lydia se está desnudando en una campaña ecológica, con la boina insignia del guerrillero heroico y cananas de zanahorias terciadas al pecho.

Pablo, nacido argentino, pero mitad cubano, al menos en la etapa en que lo conocí, en el grupo Buendía, evitaba hablar de su tío mientras ello fuese posible, y la única conexión pública que le conozco con la imagen guevariana es su colaboración, ya muy posterior, con Benicio del Toro, en materia de acento para la película de Steven Soderbergh. Una vez le sugerí que no sería mala idea que levantase un espectáculo unipersonal inspirado en aquel ícono mundial, que nadie mejor ni con mayor legitimidad en Cuba podría hacerlo. Pensaba yo que algo así, siempre marcado por la calidad y celo vanguardista del Buendía, sería a la vez objeto comercializable de notorias proporciones en cualquier escenario internacional. Pablo, sin embargo, se limitó a mover las manos con un gesto vago de rechazo, para darme la espalda y seguir concentrado en su caracterización de Lotot, proxeneta francés, en la versión que hicieran Flora Lauten y Raquel Carrió de la obra Réquiem por Yarini.

Nunca se lo dije, pero admiré profundamente su postura en una época en que ya la imagen mesiánica de su tío invadía no sólo los medios de comunicación o las vallas propagandísticas, sino también las ferias de artesanía. Las boinas con la estrella solitaria, los llaveritos, colgajos y pulóveres con el retrato de Korda podían ya adquirirse en cualquier tarima, siempre que se tuviese moneda convertible para consumar la transacción. La industria turística nacional ya había consagrado al ícono guerrillero junto a los negritos rumberos, los almendrones y los cuadritos kitsch de la Bodeguita del Medio, mientras Pablo Guevara se abstenía de comercializar con sus auténticos genes.

Pero como no todo el mundo tiene la misma consideración hacia los símbolos de trascendencia familiar, ahora aparece la nieta de Ernesto Guevara en medio de una campaña en pro del vegetarianismo y la protección de los animales. La nena se las ha ingeniado para mezclar a la soya con la Sierra Maestra, a los perritos callejeros con Tania la Guerrillera, en una sexy manifestación mediática que prosigue con la tradición de sacar lasca al más grande de los símbolos revolucionarios modernos, a como dé lugar.

Aferrada a la herencia genética, Lydia Guevara promueve la abstinencia de carne desde un país donde los bifes de lomo son cosa sagrada, pretendiendo que la gente proteja a los animalitos y consuma mayor cantidad de lechuga con una imagen que más bien invita a la violencia revolucionaria, o a comérsela a ella, así cruda y envuelta en su copiosa ensalada de zanahorias.

A estas alturas parece que ya son muchas, y muy diversas, las maneras en que los pioneros cubanos podrían llegar a ser como el Che.

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Pablo Guevara, a la extrema izquierda, moneando con otros actores del Buendía en las dunas de Coro, Venezuela, en el 2001.

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viernes, junio 12, 2009

Mi reino por una malta

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Aunque México sea el país con la tercera comida más variada del mundo, los cubanos que vivimos aquí nos pasamos la vida tratando de reproducir, al menos de vez en cuando, el menú típico nuestro, ese que, independientemende de que su variedad se reduzca al congrí, la yuca con mojo y la carne de puerco, alternando con platanitos fritos o tostones, siempre nos devuelve un poco del sabor isleño, algo de aquel aroma que se prendía los fines de año en la cocina de mamá.

Es posible encontrar cualquiera de esos ingredientes en los mercados mexicanos. Es muy común el plátano macho, como fácil de hallar es el boniato, aunque siempre preguntando por camote, y no es difícil tropezarse en algún estante con tres o cuatro pedazos de yuca que nadie sabe para qué se usan ni cómo se cocinan. Lo que sí no aparece, ni en los centros espirituales, es la malta.

Oh, la malta…

No conocen los mexicanos esta bebida extraída en el proceso de fabricación de la cerveza y que tan apreciada puede ser en países como Cuba o Venezuela, y cuando la prueban, ponen una cara muy parecida a cuando nosotros probamos el mole por primera vez. Wikipedia no tiene una página dedicada a la malta, a no ser para informar sobre la isla del Mediterráneo o los Caballeros de la Orden homónima.

Aún así, de todas las cosas que extraño de La Habana y que me atenazan la memoria, la malta ocupa un lugar preponderante. Imposible olvidar aquellos sábados en que mi abuelo llegaba en su viejo Plymouth y sacaba del maletero una caja colmada de botellas oscuras, para que mi familia pudiera beber la tan añorada malta con leche a la hora en que ya Eva Rodríguez presentaba Juntos a las Nueve.

Bastaría cerrar los ojos para imaginar las mesas de aluminio de La Cocinita, cubiertas por una docena de vasos de malta de apenas veinte centavos cada uno. Porque la malta a granel, a mediados de los ochenta, era el complemento perfecto para las empanadas gallegas de cuarenta centavos, el toque ideal para el sabor y la sed al regreso de un baño en la playa o las clases de la ENA.

Con la crisis de los noventa desapareció la malta a granel, y sin extinguirse aún las viejas botellas, el mercado fue dominado por las modernas latas al estilo de las cervezas y gaseosas. Claro que una lata de malta hoy en Cuba cuesta lo que antes valía toda una caja de botellas, por lo que se hace tan difícil consumirla, a veces imposible, para los cubanos de adentro como para los de afuera. La cerveza enlatada es igual de cara en la isla, pero al menos de vez en cuando aparece la versión barata de la pipa bautizada, en la esquina de la casa. La malta no tuvo la suerte de continuar su tradición de venta a granel, y con ella, murió la variante plebeya de la popular bebida.

Quizás sea ese uno de los pocos detalles del consumismo que asemeja a los cubanos de México o España con los que aún poseen libreta de abastecimientos y montan camello de Centro Habana a Marianao. Somos igual de insolventes cuando, cualquier sábado en la noche, añoramos beber una deliciosa malta con leche y sólo podemos conformarnos con su grato recuerdo.

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sábado, junio 06, 2009

De incendios y memorias

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Amanece en Hermosillo y las víctimas del incendio de ayer, en una guardería del sur de la ciudad, ya suman 31. Aunque vivo en el lado opuesto, al norte, y mi hijo estaba a muy buen recaudo a la hora del siniestro, muchos amigos me llaman o escriben desde el extranjero, sólo para estar seguros de que todo va bien.

Me pregunto si se acordarán, como yo, del Le Van Tan, aquel círculo infantil de Marianao, que en mayo del año 80 fuera objetivo de pirómanos – según la versión oficial, terroristas enviados por la CIA, aunque a estas alturas nunca escuché de culpables específicos o conclusión de investigaciones forenses – me pregunto si Olga rememoraría el momento en que le avisaron de que el círculo infantil de su hija Zaney estaba en llamas y aún hoy no recuerda en qué parte del camino soltó una de las chancletas; apenas que llegó en bata de casa para ver cómo curiosos, muchachos de secundaria y bomberos, sacaban de allí a los 570 chiquillos, sanos y salvos.

Esta vez, en la colonia Y-Griega, algo estalló en el interior de una llantera, y el fuego se propagó de inmediato hasta la guardería contigua, la estancia infantil ABC. Tres de la tarde de un día extrañamente nublado en esta ciudad de sol implacable, y los chamacos sufrían las consecuencias de lo que parece ser un mal manejo en las reglas de seguridad. También algunos heroicos vecinos quedaron mutilados en el esfuerzo de rescatar a las indefensas criaturas. Los choferes que pasaban por allí se ofrecieron para apoyar a las ambulancias, que no daban abasto en el traslado a los hospitales, y uno de ellos proyectó su propio automóvil contra una pared del inmueble, para abrir un boquete como salida de emergencia improvisada.

A los canales estatales de televisión llegaron desde el primer momento infinidad de ofrecimientos, una lista con cientos de ciudadanos para ofrecer apoyo a los familiares afectados, desde transportación hasta dinero.

No pude dejar de recordar esa manía nuestra de creer que los cubanos somos los únicos seres humanos solidarios del planeta, ese mito con el que nos asustaban: "En otro país, te caes redondo en la calle y a nadie le importa"...

Por otro lado, el fatal accidente también me hace rememorar el fallecimiento, aquí en esta misma ciudad, de uno de nuestros más grandes tenores, el maestro Jesús Li, aquel que sustituyera alguna vez, con éxito rotundo, a José Carreras en el Teatro de la Ópera de París. En mayo del 2000 se incendió la casa del tenor, y su esposa también cubana y habanera, la soprano Marybel Ferrales, sólo salvó la vida porque se hallaba audicionando en Guadalajara. Apenas a unos días del aniversario noveno de la muerte de Jesus Li Cecilio, este otro incendio, el de la guardería, me suscita extraños puentes emocionales entre La Habana y Hermosillo, esta última, la ciudad donde resido, y que ahora mismo se encuentra sumida en la más cruda de las conmociones.

Yo abrazo a mi chamaquito y agradezco a la suerte por darme el chance de seguir adelante.

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Post post

Horas después de haber cerrado la entrada, y ya pasado el mediodía, se supo que el número de víctimas del incendio en Hermosillo había ascendido a 35, mantenéndose 41 hospitalizados. El gobierno del estado canceló las celebraciones sociales, entre ellas la tan esperada Taquiza Gigante, prevista para hoy sábado en el Parque Madero, y donde se iba a romper el récord Guinness de la mayor cantidad de tacos de carne en un día. Por lo pronto los hermosillenses rompieron un récord de solidaridad humana, y eso vale mucho más.




Incendio en el Le Van Tan, el 8 de mayo de 1980, el día en que Olga soltó la chancleta sin recordar dónde.

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martes, junio 02, 2009

Lomate sensible

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Yo miraba el cartel, lo volvía a mirar, y no lograba entender a qué se refería. Me encontraba en esa versión habanera de los mercados de abarrotes, siempre adosada a una gasolinera, llamada CUPET, y delante del estante de los detergentes - precisamente el producto que había ido a buscar – me quedé embelesado tratando de descifrar el mensaje del aviso.

“No apretar el lomate”… ¿Qué cosa era un “lomate”?

Mi esposa, siempre más lista que yo, me dio un codazo y señaló al grupo de tubos metálicos que estaban debajo. No era otra cosa sino un insecticida, un espray para matar cucarachas, mosquitos y otros insectos, con la marca Lo maté.

- Ah… Ahí dice “No apriete el Lo Maté…” - dije mientras recuperaba la serenidad, y feliz por haber descifrado el jeroglífico.

No obstante, me dio curiosidad por saber quién había sido capaz de activar el aerosol de un insecticida en aquel recinto climatizado y con productos alimenticios amontonados por todas partes, así que, previa advertencia de mi mujer de que no me burlase del cartel y su gramática, mientras pagaba en la caja, solté mi curiosidad a la chica vestida de trabajadora social que parecía ser la cajera.

- ¿Y… ya regañaron a alguien por apretar el “lomate”?

- No hijo, no - me contestó ella muy familiar - nadie se ha puesto en la gracia todavía, pero lo puse porque… tú sabes como son la gente de por aquí.

Salí de la tiendita del CUPET sin entender del todo lo que me había querido decir aquella muchacha con eso de “tú sabes como son la gente de por aquí”. ¿Irresponsables? ¿Suicidas? ¿Terroristas? ¿Juguetones?... Yo también vivía por allí.

Mi esposa, siempre más perspicaz que yo, me dijo: No sé para qué te calientas tanto la cabeza, ¿no ves que era una trabajadora social?

No volví a pensar más en eso.

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lunes, junio 01, 2009

No metan a los yanquis en esto

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Este es un reclamo de cubanos a cubanos.

LIBERTAD PARA LOS PRESOS POLÍTICOS

LIBERTAD DE ENTRAR Y SALIR DEL PAÍS

LIBERTAD DE ACCESO A INTERNET

¿Es mucho pedir, compañeros? ¿O tampoco es posible complacernos por culpa del bloqueo imperialista?
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